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Incorporar la pyme al e-business: deseos, literatura, realidades y expectativas

Los deseos

Los poderes fácticos y los públicos llevan años abogando por la incorporación de la pyme al e-business. No en vano. la pyme es el auténtico tejido empresarial de nuestra comunitaria Europa. Para empezar, preguntémonos: ¿qué es el e-business?

Si atendemos a su concepto técnico, podríamos definirlo como la integración de las tecnologías de Internet en los procesos de negocio. Y con esta definición, en principio rigurosa, el e-business no deja de ser un concepto genérico que, además de abarcar múltiples tecnologías, esconde cualquier cosa que tenga que ver con la actividad empresarial.

Si uno quiere entonces comprender el e-business, tiene que reconocer que el ideal es que éste se convierta en el negocio de toda la vida, el de la economía friedmaniana o keynesiana, pero sometida a unas leyes de oferta y demanda conocidas de siempre, donde lo que cambia no es la Economía, sino las pautas de comportamiento social y, por tanto, sus demandas.

Ese será el business de la sociedad global de la información que venimos recreando desde hace 40 años, y que entiende Internet como el medio de comunicación más amplio, democrático y poderoso. Internet es esa tecnología, la tercera en la Historia de la Humanidad (escritura e imprenta son las anteriores), capaz de cambiar el curso de la civilización y el bienestar económico.

El deseo de todos los que hemos apostado por esta Sociedad de la Información es impregnar de éste contenido el reto del e-business. Una esperanza que nace de una convicción profunda: sólo una sociedad consciente de sus posibilidades, con una demanda real en un mundo de información, puede convertir las nuevas tecnologías en el instrumento por excelencia de la actividad económica.

La pregunta es: ¿se ha puesto el e-business al alcance de la sociedad?

La literatura

Si, la tecnología está ahí, proporcionando instrumentos más baratos, más eficaces, más competitivos y más rentables. También los medios de llegar más rápido, mejor y a más mercados. Pero, ¿es verdad que todo eso se ha puesto al alcance de la sociedad?

El primer paso fue \”vender visitas\” a portales, como méritos competitivos para la caza de anunciantes en liza con los medios escritos. Luego se trató de que la empresa se involucrase en el medio: la presencia empresarial en Internet mediante la página web es la ineludible tarjeta de visita para la modernidad empresarial y, después, por supuesto, el verdadero embrión del e-business, el correo electrónico. Eso sí, sin demasiadas pretensiones, porque ni la cantidad ni calidad del ancho de banda permiten otra cosa.

Los agentes líderes de la supuesta \”nueva economía\”, los dueños de las comunicaciones, entretienen al personal con tecnologías obsoletas, a precios de \”moda\” y con el eslogan \”no puede usted perder el carro\”, mientras se pelean repartiéndose el oligopolio sostenido en que pretenden convertir el potencial mercado de economía perfecta, al que tiende Internet.

Completamos el cuadro con los samaritanos del gremio, de pelaje y paisanaje diverso, los que altruistamente dan subvenciones que se cobran, tarde, mal o nunca, \”al albur de cumplir elementos formales burocráticos\”, los que llaman partnet a los que siempre fueron su canal de ventas y los que subvencionan, forman, ayudan y prometen en \”semillas y factorías\” créditos para comprar sus propias mercancías para el desarrollo de emprendedores y talentosos.

Algunos llamados expertos, por su parte, hablan de la madurez del mercado y la necesidad de hacer ciencia sobre el asunto. Las escuelas de negocios explican la conveniencia de diferenciar tipos de e-business. Nacen así, parcializados, diferentes sectores y siglas, subjetivados según puntos de vista: e-procurement; B2B, B2C, marketplace y, naturalmente, los estudios de mercado, estadísticas y predicciones. Y cuando más resuenan arengas tecnológicas y teóricas, rentabilidad, gestión y pyme, se viene abajo el castillo de naipes.

La gracia de todo es que algunos no se lo explican. ¿Una crisis de crecimiento? No voy a decir que no, si así se quiere calificar a la crisis de sensatez, a un decir basta a la desinformación colectiva y a un poner en su sitio al sector tecnológico y de las Comunicaciones, al más puro estilo de la Economía de siempre.

La realidad

Los excesos se pagan, dirían nuestros abuelos, y en Economía esta sabiduría de la experiencia se traduce en la realidad de las leyes del mercado que siempre se cumplen.

Válido es generar una oferta para estimular la demanda, pero hay que cuidar que la oferta responda a la realidad social que, aunque inmadura, es imparable. Esta realidad social, hoy por hoy, cubre apenas, el 10% de todo el comercio electrónico. El otro 90% no se realiza por Internet, sino por EDI (Intercambio Electrónico de Datos) que utilizan las grandes empresas y Administraciones.

Sencillez y estandarización, las premisas básicas para el desarrollo tecnológico, están aún por ofertarse

Las tecnologías involucradas en Internet incrementan la competitividad, la productividad, recortan costes, aumentan conocimiento y oportunidades y es la pyme quien partirá con ventaja en su mundo. Solo que éstas ventajas se originan, en dos características fundamentales: sencillez (infraestructura e inversión mínima) y estandarización (lo que asegura los retornos de la inversión).. La realidad demuestra que estas ventajas están por ofertar, y la pyme espera paciente este momento.

Expectativas

¿Creen que la pyme no entiende que conectar datos y resultados entre empleados, clientes y proveedores permite agilidad, productividad y ahorro de costes? ¿Creen que la pyme no prefiere tecnología alquilada, con actualizaciones y mantenimientos, a gastar dinero en sistemas propietarios e informáticos de plantilla?

Bien: depuración terminada, luchas de poder casi concluidas y un respiro para asumir el desfase entre la rapidez que se suceden las tecnologías y nuestra capacidad para asimilarlas, es un buen balance.

El presente 2003 nos aporta pinceladas de realismo, más internautas, una banda ancha más barata -que todo el mundo identifica con la ADSL- buenas intenciones gubernamentales (en eso de predicar con el ejemplo) y nichos para la sana competencia de mercado. Los agentes involucrados en el cambio empiezan a escuchar cómo interpreta la pyme su papel protagonista, cuáles son sus necesidades reales y cuáles sus exigencias: precio, valor añadido, garantías, simplicidad en los procedimientos, asesoramiento online y logística.

Además, también hay que decirlo, hartos de tanta oscurantez y zanahorias, la pyme intenta mostrar su protagonismo a las grandes empresas con oferta de modelos competitivos para el uso de Internet en las actividades empresariales. Si los que estamos en esta tecnología apostamos por ello y ofertamos sus demandas de productos y servicios, es claro que 2004 será el año de la pyme. La segunda fase de Internet ha llegado para quedarse. ¿Quieren ustedes pruebas? Lo veremos el próximo año.

La pyme, como soporte económico de nuestra sociedad, atiende, a mi entender, a una demanda concreta satisfactoria de sus intereses y necesidades reales. Y esto es, ha sido y será siempre la realidad económica de la oferta y la demanda.

Margarita Badillo es Directora de KM Web Systems System


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