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Infografías: Dímelo en bonito

Una de esas tendencias de Internet es que si una web hace una encuesta, o un informe, o sencillamente quiere contar algo, huye del \”muro de texto\” y las gráficas convencionales y se desmarca con una imagen, normalmente grande, donde los datos se reparten entre gráficas cuidadosamente colocadas, letras de distintas formas y tamaños y ni rastro de párrafos de más de dos líneas. Es la hora de las infografías. Hubo un tiempo en el que las infografías, a la hora de dar noticias, eran sólo esos dibujos que aparecían en los periódicos explicando cómo se había roto el Titanic, dónde había estallado tal bomba o cómo se desmonta un telescopio espacial. Esquemas prácticos, claros y sencillos. Las nuevas podrían enmarcarse y colgarse de la pared. Internet (o mejor dicho, el diseño web) ha acercado la maquetación al común de los mortales. Cualquiera puede hacer una página web como quiera o pueda. Y a su vez, eso ha despertado en el internauta medio una, digamos, sensibilidad artística ante el arte de la maquetación. Si dudan de esa afirmación, piensen en la última vez que cayeron en una de esas páginas con el texto de lado a lado de la pantalla, con un fondo de mármol y abarrotado de gifs animados. Ésa mueca de disgusto, ese suspiro de resignación, es exactamente a lo que me refiero. No se entiende, si no, que existan páginas con fondos y fondos de tipos de letra, que la gente descarga y atesora como colecciones de monedas. Hemos aprendido a fijarnos en el tipo de letra, en los espacios en blanco, en la composición. Así que tiene sentido que para el internauta mirando páginas o blogs de noticias –y al que por tanto, supondremos interesado en informarse-, que sin darse mucha cuenta ha desarrollado un cierto aprecio por un diseño limpio, unos colores bien combinados y una tipografía impecable, esa imagen tan grande, con datos y números colocados como las flores en un jarrón de ikebana, sea mucho mejor que la noticia tal y como la conocíamos. No es solo una cuestión estética. El formato tradicional de párrafo, gráfico, párrafo, título, párrafo gráfica (y así sucesivamente) no permite destacar más que uno o dos datos. Así que si tenemos una encuesta con diez preguntas, ponemos una en el titular, otra en negrita por en medio, otra en un subtítulo, y las demás se pierden en el maremágnum resultante. Da igual que estemos hablando de citas o del World of Warcraft. Una infografía es más sencilla, más bonita, y lo mejor de todo, lleva más información. Por no hablar de que lo mejor que uno puede hacer si quiere que la gente deje de leer es poner párrafos largos y obligarles a ir bajando por la página. Lo que implica que a estas alturas, están leyendo estas líneas muchos menos de los que empezaron. También hay formas más sencillas de decirlo. Por ejemplo, la de esta infografía sobre el iPad. \”¿Qué es lo que tienes cuando un diseñador y un gestor de cuentas se sientan al lado en una cafetería después del trabajo? Bueno, en realidad no sé lo que tendrías tú, pero nosotros terminamos con una infografía\”. Y por si acaso, algunos, como Kotaku al presentar los resultados de su censo, publican después los datos en frío para la gente que disfruta \”arrastrándose por un interminable mar de gráficas de tarta y hallazgos estadísticos\”. Pues si nos lo pones así, claro, preferimos los dibujitos.


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