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Informática frente a Información

¿Puede distinguirse habitualmente la publicidad de la información en los medios? ¿Es un problema exclusivamente de la Red? ¿Es la informática un arma perversa? ¿Se le da a Internet el uso correcto? ¿Existe una mitología excesiva de la informática y de la Red a escala planetaria? ¿Acercan o alejan las máquinas a las personas?

En el contexto del II Congreso de Periodismo Digital celebrado en Huesca hace unos días, una conferencia titulada \”Informática vs. Información\” puso sobre la mesa estas cuestiones en un debate entre Rafael Fraguas, secretario general de Periodistas sin Fronteras y periodista de El País y José Antonio Millán, escritor y especialista en edición electrónica.

Información y publicidad, churras y merinas

Según Rafael Fraguas, en el mundo de la Red caminan de modo muy unido la información y la publicidad, pero el periodista no puede hacer ambas. Es incompatible. La publicidad por si misma no tiene ninguna credibilidad y necesita apoyarse en la veracidad, en la verosimilitud que le da la información para difundirse. En el mundo de la Red, se da una colusión muy peligrosa y un cambio en la hegemonía entre información y publicidad.

Esto afecta al periodista digital pero sobre todo al destinatario de la información. Así Fraguas mantiene que el periodista que quiera hacerse gerente que se haga gerente, el que quiera hacer información que haga información, pero que no se mezclen ambas cosas, pues los aspectos de gestión de la empresa periodística, aunque son muy importantes, poco tienen que ver con el mundo de la información en sí. No se pueden mezclar mundos que tienen sensibilidades diferentes.

El ciberpesimismo de los desconectados

El periodista digital trabaja sobre un entorno irreal. Las dos dimensiones fundamentales de la existencia humana que conocemos, el espacio y el tiempo, en el mundo de la informática, se convierten en virtuales. Hay una añoranza de trabajar en tiempo real, pero el tiempo es secuencia, es una flecha que avanza. No es circular, no es redondo, no se retroalimenta. El tiempo tiene una naturaleza secuencial, sucesiva, progresiva. Es una dimensión sustancial de la vida humana como lo es la historia, pero actualmente la historia se ha desacreditado.

Pero el mundo merece muchos cambios. Mundializan una herramienta de la entidad de la informática, la bautizan con el nombre de globalización y le dejan a su cargo esa labor. Pero, ¿qué se ha globalizado? El capital financiero a escala mundial. ¿Y por qué se globaliza el capital financiero y no la solidaridad, por ejemplo?, se pregunta Fraguas. Porque es falso que la informática se haya inventado para la sociedad. Está pensada para la conjunción de un fantástico poder combinatorio. Una cosa es unir elementos y otra es pensar.

El fin de la historia

Como mantiene Fukuyama, hemos llegado al fin de la historia; hemos llegado al mejor de los mundos posibles, ya no hay historia posible. Porque la historia lleva implícita la conciencia de la experiencia humana, y esta experiencia genera los cambios. Y los cambios se oponen a las injusticias. Intentan hacer que pensemos que la historia, que el cambio, que la experiencia humana no es posible.

En función de las experiencias fallidas del ser humano en el pasado siglo XX (como ejemplo Fraguas cita el Holocausto), han creado la sensación inconsciente de que el pensamiento humano lleva a errores de esa envergadura. Evidentemente, la deriva ideológica ha llevado a esa derrota, pero también el pensamiento humano ha sido capaz de humanizar el planeta. Ha sido capaz de llegar al espacio, de transformarse, de amar, de mover, de reírse… y para que todo ello continúe es necesario que nadie abdique de su libertad para pensar. La solución pasa por el pensamiento, que sólo la lógica humana, que no la lógica maquinal de la informática, puede provocar, mantiene el periodista de El País

La mitologización de la informática

Asistimos a un proceso de mitologización a escala planetaria de la informática y de la Red que es extraordinariamente nocivo y peligroso. Hay un dicho que reza: \”Cuando la mano señala las estrellas el idiota mira la mano\”. Con este refrán describe Fraguas su sensación de que el fenómeno está desbordando a la funcionalidad que debería tener y que, si se usaran la informática y la Red para resolver los grandes problemas -\”las grandes deudas pendientes de la Humanidad\”-, saldríamos de esta especie de \”estupidez general\” en la que se nos está sumiendo, y que ha convertido a la informática en una herramienta de alienación ideológica. La pantalla fascinante, llena de colorines, de pitirrinchis y de historietas, la convierten en un elemento idiotizador, en vez de ser un elemento transformador.

Sostiene Fraguas que es hora de que se remansen las aguas, de acabar con el mito de la informática, de darle la importancia que realmente tiene, de pensar que la Red es una herramienta maravillosa para interconectar personas, pero que no tiene ni más ni menos importancia que esa función. A no ser que pongamos Internet a nuestro favor para resolver las grandes diferencias sociales, como por ejemplo la pobreza.

Periodista digital: el eslabón perdido

El último elemento de la cadena es precisamente el periodista digital, que está sufriendo un proceso que no controla, sometido a unas condiciones arbitrarias e inmerso en una confusión a la que nadie pone coto. \”No se puede pedir al periodista digital que se convierta en un periodista multimedia, es decir, en algo similar a un hombre-orquesta\”, dice Fraguas. Hay que devolver a los periodistas su función informativa y ya se encargarán los ciudadanos de transformar esa información en comunicación, de humanizarla, dialogarla, etc. \”Nosotros como periodistas no debemos olvidar nunca que si estamos en la Red, afuera está la calle, donde la realidad acontece cada día\”, continúa Fraguas.

El periodista ha de poner su percepción a favor de la mayoría de las personas y su labor es la información. La contribución del periodista digital o no, a la Sociedad, es la información. Es una tarea cuya función social es extraordinaria. Pero en la Red coexisten informaciones que no tienen el carácter ni la relevancia de lo social. El hecho de que una persona venda en Internet una moto no se puede poner en el mismo plano que un informe hecho por un grupo de periodistas de investigación. \”Son profesionales de la información, saben transmitir, y un señor particular no sabe\”, concluye Fraguas.

Luz al final del túnel

\”Rafael, no estoy de acuerdo\”. Contundentes palabras las de José Antonio Millán ante tan categórico discurso sobre las Nuevas Tecnologías, la informática, el uso que se le da a la Red y las servidumbres de los nuevos periodistas de Rafael Fraguas. Para Millán, las tecnologías de información pueden ayudar a entender cómo los usos tecnológicos moldean el fenómeno mediático de la Sociedad de la Información. \”El mayor prodigio informativo de nuestra era -los archivos de la policía secreta alemana de la república democrática, más de 35 millones de fichas que contenían información sobre la totalidad de la población- fue creado con un papel y un bolígrafo\”, afirma.

En el caso de la Red, encontramos un sistema de publicación y de acceso universal, aunque desgraciadamente hoy por hoy sólo alcanza a personas de clase media/alta del mundo occidental. Y de este sistema de publicación y de acceso ha de salir algo nuevo: \”si hay algo que permite comunicarse y publicar de esta forma, seguro que ha de pasar algo\”, dice Millán.

Así en la Red como en el Mundo Real

Para Millán, hay dos aspectos que podrían cambiar o mejorarse. El primero es la mediación de los medios de comunicación sobre la gente que está en ellos y, sobre todo, el producto final que es el que llega al lector. Así, admite que el periodista digital esté estresado, pero el periodista a secas también lo está; y aún dice más: él está estresado. El hecho de pensar en los intermediarios que existen entre lo que acontece y el lector final, le pone los pelos de punta, pero reconoce que siempre ha de haber estos mediadores.

\”Me gustaría que esto cambiara\”, reconoce Millán. \”Estamos en un momento en el que nos hemos abalanzado sobre un medio. Nos precipitamos hacia cada nueva posibilidad tecnológica para ver si podemos hacer algo con ella, antes de que pase lo de siempre y de que los poderes colonicen ese nuevo medio. A lo mejor es inevitable, pero puede que no. Para mí, parte del encanto de la Red, es que nos da la fantasía, la posibilidad real de hacer algo, de cambiar algo\”.

Y termina reconociendo que una de las cosas que más le gustan de la Red es el control que tiene el escritor o el periodista sobre el acabado final de su texto. \”En la prensa tradicional\”, expone Millán, \”se pasa por la tiranía del espacio, de la publicidad, de las cajas, etc. La manipulación, o mejor la mediación, se encuentra más en la prensa tradicional\”.


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