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Instalando Ubuntu 9.10

En el artículo anterior vimos algunas de las distros Linux más populares. En esta ocasión vamos a remangarnos y a entrar en materia. Veremos el proceso de instalación de Ubuntu 9.10, haciendo especial hincapié en los conceptos previos a la instalación; en la próxima entrega, repasaremos algunas cosas interesantes que conviene hacer una vez completada la instalación.

La posibilidad de hacer que Ubuntu conviva con nuestro sistema operativo actual facilita mucho las cosas y nos evitará frustraciones en un principio. Es por ello que en este artículo veremos formas de instalación que permiten este modelo.

Cuando el usuario esté cómodo con Linux, quizá sería recomendable usarlo exclusivamente, puesto que una instalación nativa tiene sus ventajas, y de esta forma podremos usar todos los recursos de nuestro PC en lugar de compartirlos con otro sistema que ya no usamos.

Preinstalación

Evitar riesgos

Cualquier proceso de instalación, independientemente del sistema operativo, implica un riesgo si no se sabe lo que se hace. Los instaladores son cada vez mas sofisticados y automatizan muchas tareas, como la creación/eliminación de particiones, el formateo de las mismas y otras que pueden resultar en la pérdida de datos si no se usan correctamente. Podremos evitar riesgos siguiendo estos consejos, entre otros:

  • Hacer copias de seguridad de nuestros datos. Este es un concepto importante, incluso si no planeamos hacer cambios en nuestro PC. Actualmente disponemos de muchos soportes para hacer estas copias de seguridad, como CD, DVD, discos duros externos o pen drives. También existen soluciones más sofisticadas, como las que se están desarrollando “en la nube”. Dropbox o UbuntuOne son buenos ejemplos de soluciones con las que disponemos de espacio en servidores remotos para guardar nuestra información.
  • Arranque dual. Cuando se intenta instalar un segundo sistema operativo en un mismo PC, hay que tener claros ciertos conceptos. Uno que es crítico es el concepto de partición. Es importante entender este concepto, y utilizar las herramientas adecuadas para evitar daños en nuestro sistema actual. Si no se está seguro o no se entienden bien los conceptos básicos de particionado de discos, es preferible comprar un segundo disco duro para nuestro PC de sobremesa (en el que instalar sin particionar), o usar uno de los métodos de instalación que no requieren uso de particiones antes de instalar.

Tipos de instalación

Depende de la distro, pero Ubuntu ofrece varias. Sin embargo, en este artículo nos centraremos en dos: la instalación desde el propio Windows y la instalación “estándar”. También veremos la posibilidad de iniciar Ubuntu sin necesidad de instalarlo.

¿Cómo consigo crear un CD de instalación?

Cuando compramos un PC, prácticamente todas las grandes marcas incluyen sus propios CDs de Windows para una eventual recuperación del sistema ante algún fallo crítico. Con esos CDs, basta con insertarlos en el lector, arrancar el PC y el resto es casi automático. Ubuntu funciona de una forma muy parecida, pero ¿cómo consigo el CD de arranque? Es muy sencillo:

  1. Entrar en Ubuntu.com y desde la propia portada, pinchar en Download Ubuntu.
  2. Una vez en la sección de descarga, seleccionamos Spain en el desplegable y pinchamos en el botón Begin Download. Así se lanzará el proceso de descarga para el fichero “ubuntu-9.10-desktop-i386.iso”, que es el más común. Si se desea otro tipo de descarga, o una instalación más específica (como la de 64 bits), entonces es necesario pinchar en el enlace Alternative download options.
  3. Cuando hayamos completado la descarga, deberemos grabar el propio fichero como imagen a un CD-ROM. Es importante grabarlo como imagen y no como datos, o no funcionará. Asimismo, es recomendable usar CD-R y no CD-RW.
  4. Cuando se haya completado la grabación correctamente, ya tenemos nuestro CD de instalación Ubuntu.

NOTA: Este proceso es casi idéntico en cualquiera de las 5 distros que vimos en el artículo anterior.

Arrancando desde el LiveCD

En la siguiente sección veremos dos métodos de instalación. En ambas basta con insertar el CD que acabamos de crear. Sin embargo, antes de instalarlo podemos probar Ubuntu sin que ello suponga ningún cambio para nuestro PC. Para ello, basta con introducir el CD que hemos creado en el lector y arrancar el PC. Si tenemos bien configurado el orden de arranque en la BIOS, nuestro PC debería cargar un menú de Ubuntu que nos permite elegir entre una serie de idiomas. Una vez seleccionado el español, nos encontraremos con un segundo menú, cuya primera opción nos permite arrancar Ubuntu sin modificar nada en nuestro PC. El proceso de arranque en esta modalidad es más lento de lo normal, ya que tiene que leer todos los datos desde el propio CD. Sin embargo, tras unos segundos nos encontraremos en el escritorio de Ubuntu.

Además de poder probar la funcionalidad, es importante comprobar si el sistema ha reconocido nuestros dispositivos de hardware. En el menú superior, a la derecha, deberíamos encontrar varios iconos, entre ellos los que corresponden a la red y al sonido. En el caso de la red, si pinchamos sobre este icono con el botón izquierdo del ratón, deberíamos ver un desplegable que nos muestra las diferentes redes inalámbricas que hay a nuestro alrededor, entre ellas la nuestra. En principio, esto querría decir que la tarjeta wireless ha sido reconocida por el sistema y está funcionando correctamente. De esta forma nos cercioramos de que una vez instalado, el sistema reconocerá la tarjeta de igual manera.

Si nuestros dispositivos son reconocidos sin problema, como ocurre casi siempre, adelante con la instalación.

Instalación

Instalación desde Windows

El primer método de instalación del que quiero hablar es probablemente el más sencillo, y prácticamente carece de riesgos. No requiere conocimientos sobre particionado, y además permite tratar la instalación de Ubuntu como una aplicación más dentro de Windows.

Para completar este tipo de instalación, basta con introducir el CD dentro del lector una vez estamos en nuestra sesión de Windows habitual. Un menú nos permitirá seleccionar el tipo de instalación que queremos llevar a cabo, y debemos seleccionar la opción que nos permite instalar dentro de Windows. A renglón seguido se nos preguntará el usuario y contraseña que queremos utilizar para nuestra primera sesión en Ubuntu, así como el espacio de disco que queremos destinar a esta instalación y el lenguaje para la misma. Yo recomiendo dedicar un mínimo de 10 GB para tener espacio suficiente para un uso prolongado.

Una vez completada la instalación, bastará con reiniciar nuestro PC, y veremos que al arrancar nos encontramos con un pequeño menú de texto que nos ofrece elegir entre los dos sistemas operativos de que disponemos ahora. La primera opción, por defecto, es Windows. De hecho, si no se hace nada y se dejan pasar los segundos, Windows arrancará como siempre. Para arrancar Ubuntu, basta con usar el cursor hacia abajo para seleccionar la opción correspondiente y oprimir la tecla Enter.

Si se ha seguido este proceso, desinstalar Ubuntu es tan sencillo como con cualquier otra aplicación Windows. Es decir, se puede desinstalar desde el menú “Añadir o quitar programas”.

NOTA: Este tipo de instalación no funciona si el disco duro está encriptado.

Instalación estándar

Antes de pasar a la instalación, quería comentar algunos conceptos básicos sobre el particionado y sus características específicas para Ubuntu. Las particiones del disco duro son, en pocas palabras, secciones diferenciadas e independientes en las que pueden almacenarse datos. Las particiones que vamos a utilizar en este caso son particiones primarias, y tenemos un límite de 4 en un solo disco duro.

Los sistemas operativos Linux tienen un sistema de archivos propio. A diferencia de Windows, no utilizan FAT, FAT32 o NTFS, sino que usan EXT4 (que ha sustituido recientemente a EXT3). Por tanto, deberemos editar las particiones que vayamos a usar en consecuencia.

Para una instalación de Ubuntu estándar, recomiendo el uso de dos particiones: una de ellas ha de ocupar prácticamente todo el espacio libre, y la otra sólo necesita de 200 a 500 MB. La primera deberá tener formato EXT4 y su punto de montaje será “/”, o “root”. La segunda será de tipo swap. El mismo programa de instalación de Ubuntu ofrece una herramienta visual con la cual podemos llevar a cabo este tipo de edición de particiones.

Pasando a la instalación en sí, una de las muchas guías disponibles online es esta de gab1to, que incluye un buen nivel de detalle y pantallazos casi para cada paso. Creo que os será de ayuda, pero si encontráis otra que os guste más o entendáis mejor, usadla.

Conclusión

La clave de una buena experiencia Linux está en que la situación no se convierta en frustrante, y esto suele ocurrir cuando nos encontramos con demasiados conceptos nuevos de golpe. La posibilidad de usar Ubuntu junto con vuestro sistema operativo habitual os ofrecerá muchas opciones, entre ellas la de administrar vuestro propio ritmo de aprendizaje y adaptación.

Espero que este artículo os haya aclarado algunos conceptos sobre la instalación y que la guía os haya sido de ayuda. En ese sentido, todo el crédito para gab1to por su buen trabajo. Para los que hayáis instalado Ubuntu en cualquiera de las formas que he discutido aquí, ¡bienvenidos! Espero que disfrutéis de la experiencia tanto como lo hice yo.

También quiero compartir con vosotros unas diapositivas que incluyen pantallazos de algunos de mis temas de escritorio. Con ellas podéis obtener ideas para personalizar vuestro escritorio y ver diferentes formas de configurarlo. Asimismo, veréis pantallazos de un gestor de ventanas que no habíamos visto hasta ahora: KDE. Las imágenes de Fedora 12 servirán como presentación, y si os gusta más que el estilo de GNOME en Ubuntu, podéis probar a instalar el propio Fedora 12 (Mandriva 2010 también es una buena opción).

En el próximo artículo veremos algunas recomendaciones sobre cosas prácticas que hacer después de la instalación.

Hasta entonces, ¡pasadlo bien con Ubuntu 9.10!


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