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Internet cambia el modelo de distribución de la música

La revista Business 2.0 nos habla del negocio del shareware, ideado para probar un producto antes de tomar la decisión de comprarlo o no. Lo inventó la industria del software y, aunque los españoles siempre han sido poco proclives a pagar por algo que han recibido gratis, el caso es que la industria como tal ha prosperado en el mundo entero. Miles de usuarios de aplicaciones que se pueden descargar y utilizar gratuitamente, cuando deciden utilizar éstas de forma habitual pagan una cifra -casi siempre entre los 10 y los 30 dólares- como señal de su satisfacción por la oportunidad de probarla gratis.

En España el concepto del shareware goza de escasa popularidad. Muchos usuarios no entienden por qué han de pagar por algo que se puede conseguir gratis, aunque también hay ya miles de usuarios españoles que cuando utilizan de forma regular programas bajo shareware pagan la cifra que pide el propietario como compensación por sus esfuerzos. Los usuarios deben entender que si se utiliza algo de forma regular porque se considera práctico o útil, es lógico pagar una pequeña cantidad a cambio, especialmente si el pago es voluntario y existe la posibilidad de seguir utilizando la aplicación sin desembolso alguno.

Ahora este concepto se está trasladando a la industria de la música, y cada día gana mayor número de adeptos. Ya hemos comentado con anterioridad que el 95% de los músicos de este planeta no tienen nada que ver con la industria discográfica. Músicos que están encantados de que, a través del marketing viral que posibilita Internet, miles o cientos de miles de individuos disfruten gratis de sus creaciones para disfrute personal. Sólo en caso de querer utilizarla con fines comerciales se paga.

El artículo de Business 2.0 es demoledor para la industria discográfica, porque pone todavía mayor presión en su modelo de negocio basado en grandes inversiones de marketing y unos pocos éxitos sonados. El mundo transparente de la Red hace posible la distribución gratuita y el marketing viral sin coste alguno, y permite a miles de desconocidos músicos presentarse ante un público, crítico pero partícipe, que, si le gusta lo que escucha, puede recomendarlo a sus 200 contactos en el Messenger.

Mensajería instantánea y música libre compartida configuran un modelo de negocio explosivo para la nueva industria del ocio que se reconfigura cada día en la Red.

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