Internet, ese desconocido aliado

Sé, por experiencia propia, que con la Red se pueden aplicar cientos de estrategias para mejorar el posicionamiento de una marca, ¿pero cuáles son los sectores que mayores beneficios obtienen?

En este ámbito sucede como en el del social media: dependiendo de lo que hagas, así conseguirás uno u otros resultados. Internet puede servir como soporte de promoción tanto para una cadena de tiendas que venda tuercas a domicilio como para una empresa gigantesca de venta de ropa como Zara. Como es obvio, las diferencias entre ambas empresas también se aplican al uso que hagan de la Red.

Porque no va a invertir lo mismo Inditex que una tienda de barrio pequeña. Pero las pymes textiles pueden sacar partido a Internet y de una forma bastante optimista. La inversión en la Red siempre es menor -a pequeña escala- en cuanto a costes fijos (alquiler de local, pagos varios, etc.), por lo que se convierte en el entorno perfecto para el lanzamiento de negocios tradicionales adaptados a Internet.

Pienso que los sectores más especializados son los que mayor partido empresarial pueden extraer de la Red. Sólo tenemos que echar la vista atrás y pensar en casos como Play.com, británica de venta de productos de ocio, que es todo un símbolo en la compraventa por Internet en Europa. Sin pensar mucho, a la cabeza se me vienen sectores que podrían funcionar correctamente: maquetas y figuras, libros -como ha quedado demostrado-, accesorios, etc.

Casualmente, en estos ejemplos encontramos un común denominador aparte de su especialización: la existencia de puntos de venta con clientela afín. Las tiendas que venden maquetas de aviones, trenes y barcos (coleccionismo en general) suelen tener una clientela que fideliza por años y hasta décadas. ¿Quién dice que desde Internet no sólo puedan mantener a esta audiencia, sino ampliarla notablemente?

Las redes sociales juegan un papel relevante en este proceso de captación de clientes. Obviamente, para operar con éxito en la Red es necesario establecer un plan de acción preciso que contenga unos objetivos claros, pero creo que quebrarse la cabeza durante un par de meses compensa, a buen seguro, el bien (económico o en imagen de marca) que puede conseguirse a posteriori.


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