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Interrupciones en la oficina, esa sangría económica

Un respetable oficinista se pone a trabajar en un informe. Pasa un compañero: Quieres un café? Luego, gracias. El oficinista vuelve al trabajo. Llega un e-mail. ¡Ha ganado usted un fin de semana en Orlando! Ya me gustaría, piensa el empleado.

Borra el correo: ¿Qué estaba haciendo yo? Ah, sí, y retoma su tarea. Pero entonces suena el teléfono; en producción quieren saber para cuándo estará el informe. Para cuando me dejéis hacerlo, suspira el pobre trabajador.

¿Les suena esta escena? Y es que a veces parece imposible terminar una tarea sencilla en el trabajo sin ser interrumpido. Según un estudio realizado en EEUU, los oficinistas son interrumpidos en su trabajo una media de once veces por hora, lo que le cuesta a las empresas de aquel país la friolera de 588.000 millones de dólares al año.

Por no hablar de que muchas veces la distracción no viene de fuera, sino de uno mismo. Revisar el correo electrónico, navegar por Internet, chatear… Son entretenimientos que también nos alejan del trabajo, y de los que no podemos culpar a los demás.

Según los expertos, un jefe es interrumpido seis veces por hora, y el currito de a pie nada menos que setenta al día. Otro estudio de Basex establece que los trabajadores tardan una media de cinco minutos en recuperarse de cada interrupción y volver a lo que estaban haciendo, así que se pierden algo más de dos horas diarias.

Es más, una tercera investigación ha descubierto que los empleados interrumpidos por correos y llamadas telefónicas trabajaban menos que otros que habían fumado marihuana.


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