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iPod Nano, el nuevo dispositivo a piratear

Piratear hardware para que haga más cosas de las previstas por el fabricante no es nada nuevo. Tampoco es nada especialmente ilegal, como confirman las sentencias sobre la PlayStation en España o el iPhone en Estados Unidos, señalando que una vez lo compra, el usuario puede trastear con el dispositivo.

Hubo una época en la que lo más frecuente era piratear una videonconsola para poder jugar con juegos copiados. Sin embargo, la nueva tendencia de las aplicaciones ha cambiado las cosas. Hay aplicaciones para el navegador, para redes sociales, para teléfonos… y prácticamente para cualquier cosa.

Lo último que hemos sabido es que el diminuto iPod Nano de segunda generación ha sido pirateado por un hacker irlandés, que ha logrado eliminar aplicaciones preinstaladas y dejar un espacio vacío en el menú principal. Aunque esto por sí sólo no es muy útil, la cuestión es que ha descubierto que el dispositivo podría gestionar vídeos, calendarios o juegos. Ahora está trabajando para abrir el sistema y poder instalar software a medida.

No es raro que los expertos se lancen a hackear un dispositivo nuevo para darle usos alternativos. Antes que el iPod Nano -que no utiliza el software iOS de Apple, como el iPad o el iPhone – fueron el iPhone o el dispositivo Kinect de Microsoft, que permite controlar juegos de la Xbox 360 a través del movimiento. De momento, James Whelton, el descubridor de las funciones ocultas del Nano, asegura que lo consiguió en un viaje en avión y explica cómo lo ha hecho para quien quiera tratar de completar el proceso.

Las empresas no suelen recibir con agrado la noticia de que alguien ha hackeado sus productos. Por lo general, al principio amenazan con tomar medidas legales (o las toman, a menudo sin éxito) y recuerdan que la garantía no cubre a esas máquinas trampeadas. Pero con el tiempo, algunas se anotan el tanto, como Microsoft, que ahora presume de las maravillas que están haciendo los usuarios con Kinect, desde impresionantes sombras chinescas hasta jugar al WorldofWarcraft.

Puede que a Apple, una empresa casi obsesionada con mantener el control de sus dispositivos, desde la fabricación al contenido que albergan, tarde un poco más en hacerse a la idea. Pero en el fondo, ¿hasta qué punto es diferente el que hace una correa de reloj para el iPod Nano y el que hace una aplicación?


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