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Joost se despide de los contenidos y se dedicará al hosting de vídeo

Joost nació hace ahora dos años presentándose como un servicio que pretendía revolucionar la forma de acceder a los contenidos. Los usuarios dispondrían de 15.000 programas de televisión repartidos en 250 canales, alojados en redes P2P para repartir su peso entre todos los usuarios y descargados en streaming.

El proyecto gozó de multitud de alabanzas y recibió incluso un importante impulso financiero, con una inversión de 45 millones de dólares por parte de firmas de capital riesgo, que confiaron en la trayectoria de sus fundadores, Janus Friis y Niklas Zennstrom, los creadores de Skype y Kazaa,

Las conexiones de banda ancha y la utilización de técnicas de segmentación para mostrar de publicidad auguraban grandes posibilidades. Sin embargo, algo (o mucho) ha fallado en el planteamiento.

Joost ha anunciado ahora un cambio radical en su modelo de negocio: pasará a convertirse en un servicio de hosting de vídeo, ofreciendo su plataforma tecnológica a otras compañías, principalmente agregadores de vídeo y televisiones por cable y satélite. No se suprimen totalmente las emisiones de programas, pero quedan como un elemento secundario, a modo de muestra de las posibilidades que ofrece.

En el cambio de rumbo también se incluye la marcha de su CEO, Mike Volpi, que será sustituido por Matt Zelesko, hasta ahora vicepresidente tecnológico. Otra dolorosa medida será el despido del 70% de sus 90 empleados, y el cierre de la oficina que la compañía tiene en Leiden (Holanda).

¿Qué es lo que ha fallado? Probablemente no se pueda resumir en un factor, sino en varios. Uno de ellos ha sido la falta de aliados poderosos para ofrecer contenidos, que han optado mayoritariamente por Hulu.com. Este servicio comenzó con Fox y NBC, a los que después se unieron otros proveedores.

Parece que tanto los usuarios como los dueños de los contenidos han preferido la sencillez de Hulu, que entre otras ventajas no necesita de la instalación de un software especifico (a diferencia de Joost), y ofrece un interfaz sencillo que se maneja directamente desde el navegador, con muy buena calidad de audio y vídeo.

También han fallado aspectos relacionados con la tecnología. Las redes P2P sobre las que opera Joost tuvieron problemas de funcionamiento al principio, lo que ahuyentó a muchos usuarios.

Por supuesto, la dependencia de los ingresos publicitarios ha sido otra carga para Joost, que no llegó nunca a desarrollar un sistema realmente eficaz de publicidad personalizada. La recesión actual y el descenso en la inversión publicitaria puede haber supuesto su puntilla.

Por último, Joost ha tenido un crecimiento un tanto desordenado en los dos últimos años, con oficinas abiertas en Nueva York, Londres y Leiden, y un comportamiento que recordaba más al de las empresas en el primer boom de Internet que al de una start-up con una buena idea, pero sin un modelo de negocio demostrado.


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