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Juan González de la Cámara, de Grammata

La del libro electrónico es, probablemente, una de las mayores revoluciones pendientes en el sector tecnológico, que pasa por digitalizar millones de obras en papel (desde todo tipo de literatura hasta libros de texto escolares) y trasladarlas a soportes de lectura electrónica.

Todo parece indicar que el gran salto se producirá en un plazo entre 5 y 10 años, aunque en esta transición ya trabajan muchos implicados. Uno de los que esperan vivirlo en primera fila es Juan González de la Cámara, fundador y director general de Grammata.

Este empresario y antiguo consultor lleva más de dos años trabajando en el sector de los libros electrónicos, desde donde no teme plantarle cara a colosos del tamaño de Sony o Amazon con su propio modelo de lector de e-books, el Papyre.

Vivimos en la era de los iPods, los smartphones, los reproductores multimedia, etc. ¿Por qué los lectores de libros electrónicos no acaban de despegar?

Porque hay de fondo una cuestión cultural, muy arraigada en nuestra sociedad actual. La gente guarda cariño a los libros, se le asigna un valor especial, olvidándose de que lo importante es el contenido y no el soporte. Estamos hablando de una revolución en la industria del libro, como ha pasado también en la música, y este proceso no se da de un día para el otro.

Por otra parte los libros electrónicos hasta ahora se parecían más a un ordenador, un Tablet PC, un cytale, un softbook, que a un libro. Con la tecnología de la tinta electrónica se ha cambiado el concepto, ahora se tiene más un sustituto del papel.

¿Por qué los expertos consideran que la situación habrá cambiado en un plazo de 5 a 10 años?

La conciencia y el respeto por el medio ambiente es un factor clave para entender que no se puede seguir con el mismo soporte. Según una encuesta de Nielsen, “el 52% de los españoles estaría dispuesto a renunciar, por el bien del medio ambiente, a los embalajes que facilitan el apilado y almacenamiento dentro de una casa”. Si esta tendencia sigue creciendo, la gente entenderá que es necesario un cambio de soporte para no seguir acumulando papel. Verá los beneficios y no se aferrará a los lazos afectivos que guarda actualmente con el libro tradicional. Por ejemplo, las mochilas de los estudiantes no tendrán exceso de peso, los costes de los libros para el estudiar no será un problema, en fin, debemos celebrar esta revolución digital.

¿Qué pasará con el libro en papel dentro de diez años?

Bueno, según la encuesta de la feria del libro de Frankfurt, el libro digital ganará terreno en una década. Los libros tradicionales representan sólo el 42% del volumen total. En Grammata creemos que los libros tradicionales quedarán como un objeto de culto para el 5% de la gente. Sólo falta que las editoriales se pongan al día y podamos crear entre todos los que pertenecemos a esta industria un nuevo modelo de negocio. Si la industria editorial no se pone al día, le pasará igual que a la industria discográfica. La historia puede volver a repetirse.

¿Qué diferencia hay entre Papyre y otros lectores electrónicos (Kindle de Amazon, Reader de Sony, etc.?

Todos estamos funcionando con tecnología de tinta electrónica (e-ink), por lo que la pantalla tiene una resolución parecida al papel, pero tanto Kindle como Sony apuestan por formatos propietarios, y en cambio Papyre es el libro electrónico libre, apostamos por formatos libres: pdf, txt, rtf, etc.

¿Cuántas obras y de qué tipo tienen disponibles los usuarios de Papyre?

El Papyre 6.1 incluye 500 libros clásicos y la Wikigrammata, la Wikipedia offline. Pero en Internet, por descarga directa o redes p2p, existen del orden de 150.000 libros en castellano, además de otros 100.000 por parte de Google Books.
De la lista de libros de los 20 más vendidos, 18 se encuentran en Internet libres.

¿Cuántas unidades de Papyre habéis vendido ya, y qué previsiones a medio-largo plazo tenéis?

Hemos vendido más de 1.500 unidades, y las previsiones son de 3.500 para 2008, 15.000 para 2009 y 50.000 para 2010.

¿Qué tipo de acuerdos está desarrollando Grammata para la comercialización de Papyre 6.1 en grandes superficies?

Actualmente comercializamos el Papyre 6.1 a través de la web y tenemos acuerdos de distribución con grandes cadenas como Carrefour, HiperCor y Alcampo.

¿Y acuerdos con universidades, bibliotecas…?

Hemos firmado con la Universidad de Granada para distribuirlos en sus bibliotecas. El reto será llevarlos a las mochilas de los escolares. Llevamos mucho tiempo haciendo un gran esfuerzo para introducir las nuevas tecnologías en las aulas.

¿Por qué un e-book no es mucho más barato que un libro en papel, si los costes asociados (diseño, impresión, distribución, etc.) son mucho menores?

Porque es un producto que actualmente se lo asocia al lujo, no se ha convertido en un producto masivo. Al haber menos demanda, los costes de producción aumentan.

¿Puede afectar la piratería al sector de los libros electrónicos?

Puede afectar, mientras no se actualice el modelo de negocio actual y no se tome conciencia de lo que está pasando en la realidad. Cada vez son más las internautas que se bajan música o libros por Internet. Si seguimos negando esto, no daremos con ninguna solución. Véase la historia del mundo de la música.

¿Cuándo calculas que no será demasiado extraño ver en el metro a alguien con un lector de e-books en las manos?

Cuando la tecnología resuelve necesidades individuales y colectivas, la aceptación se da por defecto de una manera sorprendentemente rápida. Así ha pasado con Internet, por ejemplo. Cuando las personas experimentaron por primera vez el uso del correo electrónico, las cartas dejaron de enviarse por correo postal o fax, porque un nuevo soporte reemplazaba aquellas tecnologías obsoletas. Este proceso tardó en ser incorporado sólo unos 10 años.

Creemos que en cinco años, tanto en el metro, en las universidades, en las bibliotecas o en el trabajo, la gente llevará su libro electrónico como un dispositivo más. Estamos en un proceso de cambio, y cinco años supone mucho tiempo para que las personas vayan incorporando una nueva tecnología. Es nuestro trabajo vencer los “mitos” acerca de la lectura en una pantalla: la e-ink (tinta electrónica) no emite brillo y no daña la vista.


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