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La apuesta de los medios en la Red

En términos generales, podemos decir que hay dos tipos de medios de comunicación. Por una parte están los tradicionales; impresos, serios y vinculados al ámbito cultural. Y por otra están los audiovisuales; espectaculares, rápidos y vinculados a la industria del entretenimiento. Dentro de la primera categoría tendremos los diarios y revistas, dentro de la segunda la televisión y la radio. A pesar de no ser justa con algunos espacios informativos, esta clasificación nos puede servir como punto de partida para nuestra reflexión.

Una vez tenemos definido el campo de la comunicación cabe preguntarse dónde podemos ubicar la información ofrecida en la Red. Hasta ahora la colocaríamos del lado de los medios tradicionales, puesto que son los grandes diarios los que copan la información online, mientras las cadenas de televisión y radios se mantienen en un segundo plano. Pero el detalle fundamental que nos lleva a esta afirmación es que informarse en la Red tiene carácter activo, es decir, un usuario tiene que encender su equipo, conectarse, buscar un website, encontrar el enlace adecuado y leer la noticia.

Por otro lado un telespectador únicamente tiene que pulsar un par de veces el mando de su televisor y dejar que éste le seduzca. Prueba de ello es cuando “vemos la televisión por ver”. Más de una vez hemos preguntado a alguien que se encontraba delante de la tele: “¿qué ves?”. La natural contestación ha sido “nada”. Imagínese esta situación en Internet. No tendría sentido ya que la gente busca, ojea, se mueve, en definitiva, actúa.

Los esfuerzos realizados desde la arquitectura de la información y la usabilidad por mejorar las páginas de información no son más que “parches”. Un sitio puede estar muy bien estructurado y puede ser fácil de manejar, pero siempre exigirá un mínimo al usuario. Sin embargo, la televisión no necesita manual de instrucciones, para eso tiene los géneros y la fuerza de sus imágenes.

Es en este punto donde encontramos una de las contradicciones más grandes en el desarrollo de Internet. Por qué se ha utilizado un modelo tradicional, o incluso antiguo, para un medio con tecnología nueva y exigencias diferentes. Por qué han sido los periódicos y revistas los modelos a seguir y no las televisiones.

Para encontrar respuestas debemos fijarnos en la postura de los dos tipos de medios.

Los diarios y otras publicaciones impresas han tomado la iniciativa en el desarrollo de la información en Internet. A pesar del miedo inicial a la perdida de lectores en formato papel, han tenido que invertir en sus versiones online por una simple cuestión de supervivencia. Por supuesto, la adopción de un modelo tradicional (activo) para ofrecer la información ha sido perjudicial para sus intereses. Ahora los diarios deben competir con las noticias sin coste de la Red y las de publicaciones gratuitas financiadas con publicidad.

Mientras, la televisión no ha visto temblar su “pedestal” ante Internet y se ha dedicado a estudiar como multiplicar sus beneficios a través de este “canal secundario”. La diferencia fundamental es que la televisión no ha encontrado competencia en la Red, sin embargo, la prensa ha tenido que volcarse si no quería desaparecer.

Por tanto, como respuesta a la contradicción antes presentada, tenemos la falta de interés de los grupos de comunicación televisivos por crear una Internet que pueda reducir sus beneficios y notoriedad. Evidentemente, no serán ellos los que generen su propia competencia.

Algunos indicios favorables

Dentro de esta estructura de la comunicación podemos preguntarnos si existe alguien dispuesto a “jugar en primer división” dentro de Internet, alguien capaz de disputar a la televisión sus espectadores. Desde luego convertir Internet en el primer medio de comunicación no es una cosa sencilla, pero sí entrevemos algunos indicios favorables:

·Los continuos avances en las telecomunicaciones. Las redes que se tienden hasta cada uno de los hogares en los últimos tiempos nos hablan de un futuro en el que la electricidad, teléfono, televisión y conexión web llegarán por el mismo canal, cediendo a Internet una capacidad de transmisión mucho más amplia. De este modo se acabará con las limitaciones de tamaño en los archivos que circulan ahora existentes. Un cambio en la potencia de transmisión conlleva irremisiblemente un cambio en los contenidos y formatos.

·Por otro lado, tenemos a unos jóvenes con un alto conocimiento de Internet, y, lo que es más importante, sin miedo al aprendizaje que traen consigo las nuevas tecnologías. Es cierto que los niños ven desde muy temprano la televisión interiorizando sus ritmos y expresiones, pero no es menos cierto que Internet ha tenido un especial impacto en los sectores más jóvenes de población. En buena lógica estos jóvenes no encontrarán los obstáculos de adaptación que tenían sus padres para informarse en la Red.

·El último de los factores que nos invita al optimismo es el desarrollo de programas de diseño y animación. Las aplicaciones informativas que puede tener, por ejemplo, Flash son de tal magnitud que pueden competir con la televisión. Hasta hoy, las limitaciones en la transmisión de archivos han condenado al Flash en los medios de información online. Pero tan pronto se amplíen la capacidad de transmisión, esta tendencia se invertirá. El futuro de los medios por Internet pasa por el uso del Flash y del vídeo, herramientas que hacen del usuario un actor pasivo dentro del proceso informativo. Se trata de acomodar el medio al sujeto y no a la inversa.

El medio referente

A pesar de los indicios que nos invitan a ser optimistas, existe un factor que hace de la televisión el primer medio. Se trata de la condición de referente, es decir, el medio al que recurren los usuarios para confirmar una noticia. Tradicionalmente ha existido continuidad entre las funciones de los medios, de este modo “la radio da la noticia, la televisión la confirma y la prensa la analiza”. Por su parte, Internet ha tratado de hacerse un hueco bien desbancando a la radio, bien a la prensa. Por ahora no ha surgido ningún proyecto orientado a hacer de la Red una referencia informativa. En este sentido, cabe esperar una reacción de los medios digitales.

Ha llegado el momento de sustituir los primeros tímidos intentos informativos por proyectos decididos y ambiciosos. Ahora más que nunca se hace necesaria una apuesta firme por la información en la Red.


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