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La Argentina quiere que Internet resuelva su grave crisis política

La salida a la mayor crisis de la historia política argentina quiere ser por las autoridades con el empleo de Internet. El pasado 15 de septiembre se publicó en Internet (www.pjn.gov.ar/consulta) el padrón electoral de las personas que no están afiliadas a ningún partido político (independientes). El objetivo que se persigue es que quienes no aparezcan allí sepan que figuran en la Justicia como afiliados a algún partido político. A partir de allí podrían hacer los trámites correspondientes para desafiliarse si así lo desean.

La raíz de esta encrucijada está en el hecho de que los padrones de los partidos políticos son sospechosos de contener afiliaciones irregulares. Hay consenso general entre jueces, dirigentes y autoridades sobre que en esos padrones figuran personas que jamás firmaron su inscripción a partido político alguno. Fue una práctica común en la política argentina afiliar \”por la fuerza\” para obtener ventajas menores, ejecutada principalmente por la Unión Cívica Radical y el Partido Justicialista.

Como la Argentina está inmersa en un proceso que debería culminar el 30 de marzo de 2003 con la elección de un nuevo presidente, la pureza de las listas de afiliados a los partidos es clave. Esos padrones jugarán un papel fundamental en las elecciones internas de cada partido para elegir candidatos a presidente, que se realizarán simultáneamente el 15 de diciembre de 2002. Si los padrones no están depurados, las sospechas de que habría trampas son muchas.

Una solución conflictiva

La única forma que las autoridades políticas y judiciales encontraron para salvar esta situación fue publicar el padrón de independientes en la Web, pero el tema atravesó diversas vicisitudes con fallos judiciales contradictorios.

Primero fue la Cámara Nacional Electoral la que dispuso, el 9 de septiembre, la publicación en Internet de todos los padrones completos, tanto de afiliados como de los independientes.

Pero otra juez electoral de Buenos Aires emitió otra resolución, el 12 de septiembre, para oponerse a esa difusión en Internet de la afiliación política de los argentinos: \”Podría afectar el derecho a la intimidad de las personas, pues la afiliación política de cada persona es un dato sensible, que no conviene difundir frente a terceros para evitar daños\”, dictaminó.

Como se ve, el tema de la intimidad volvió a estar en el centro de la discusión vinculada con Internet. Inclusive, en la actualidad está en debate en el Congreso de la Nación Argentina un Proyecto de ley de protección del correo electrónico en el ámbito laboral con el objetivo de equiparar su jerarquía de inviolabilidad con la que posee la correspondencia tradicional.

El proyecto dice en su artículo tercero: \”Cuando la dirección o casilla de correo electrónico sea provista por el empleador para uso del empleado, se entenderá que la provisión se ha realizado para su uso exclusivo\”.

Internet no es la panacea

De todas maneras, la discusión política en la Argentina está lejos de resolverse por imperio de Internet. El padrón electoral general en el país es de casi 25 millones de personas, de los cuales 8,3 millones aparecen como afiliados. En los primeros cuatro días de este \”Plan Depuración\” sólo hubo 110.000 consultas. Y de ellas, tan sólo 31 personas reclamaron haber sido anotadas contra su voluntad y otras 256 pidieron la desafiliación, desencantadas con el rumbo que había tomado su ex partido político.

El escaso éxito del \”Plan Depuración\” parece tener varios motivos:

  • El asunto no fue lo suficientemente promocionado por el Gobierno, la Justicia y los medios de comunicación.
  • El sistema político argentino sufre el más profundo descrédito de su historia, lo que quita interés todo lo que ese sector genere. Un reciente sondeo del Centro de Estudios Nueva Mayoría publicado esta semana señala que la imagen positiva de los partidos políticos es del 0%, mientras que el de la Justicia llega a 1%. Otro dato que refleja el mal momento de la política en la argentina es la fuerte abstención electoral que se registra ante cada elección, que orilla el 40% a pesar de que en la Argentina el voto es obligatorio.
  • En el país, sólo el 10% de la población (3,5 millones de personas) tiene acceso a Internet. Esto dificulta sobremanera la posibilidad de que la población acceda a la página del Poder Judicial para saber si figura como afiliada a algún partido político.
  • Este 10% de la población conectada se encuentra en el nivel más alto de la escala social, la que al mismo tiempo cuenta con buena instrucción. Los casos de afiliaciones irregulares se dieron entre la población menos instruida; de ahí que Internet no parece en este caso la mejor herramienta para resolver la crisis política argentina. Se presume que quienes fueron en su momento afiliados por la fuerza no disponen hoy de conexión de Internet para averiguar cuál es su situación y actuar en consecuencia.


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