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La biotecnología ayudará a superar el miedo al dentista

Está claro que muchos odiamos la visita al dentista. Sólo escuchar el ruido procedente de las distintas herramientas que usa el profesional hace que su consulta se convierta en un entorno callado de tranquilidad expectante y miedosa.

¿Cuándo será posible que nos implanten unas células de diente en vez de someternos a los procesos de la ingeniería dental actual? Iríamos al dentista sin preocupación, nos implantaría unas cuantas células y, sin dolor alguno, unas semanas más tarde nos habrían crecido los dientes sustituidos. Fuera perforadoras y láser, fuera ruidos y sustos.

Según nos cuenta ahora Erick Rabins, presidente y CEO de Dentigenix, una empresa norteamericana que centra su actividad en mejorar el entorno del dentista con la ayuda de la biología, esto no será posible hasta dentro de unos años, ya que antes antes de conseguir que nuestros dientes vuelvan a crecer como si aún estuviéramos en la tierna infancia, será necesario conseguir varios avances en la biología molecular.

Sin embargo, la revista Wired aprecia avances claros en las consultas de los dentistas, y cree que muy pronto empresas como Kavo aportarán modificaciones avanzadas a su actual línea de productos para facilitar la visita del paciente a su dentista, como por ejemplo HealOzone, un aparato que genera e inyecta ozono y sustituye las perforaciones y el láser en los tratamientos dentales.

El instituto Forsyth es otra organización que muestra avances claros en la dirección descrita. Han podido generar coronas dentales a partir de \”dentín\” y esmaltes, y están mejorando el proceso identificando las células madre que promueven el crecimiento de ambos componentes. Una vez lo hayan conseguido, serán capaces de producir dientes que no necesitarán ser remplazados, sino simplemente reparados.

También es digno de mención el trabajo que realiza el Paffenbarger Research Center con lo que denominan \”rellenos inteligentes\”, que se mezclan mejor con el diente y le ayudan a protegerse de la invasión de bacterias. Aün no han conseguido aplicar en humanos lo que ya han hecho en sus experimentos con cerdos.

En fin, que nos sigue preocupando la visita al dentista.

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