La cara oculta de la tecnología

En los escaparates de las tiendas de informática y electrónica vemos los últimos y flamantes modelos de ordenadores. Podemos preguntar al vendedor más cercano cuál es la capacidad del disco duro o cuántas pulgadas mide la pantalla. Pero rara vez se nos ocurre pensar en que detrás de un flamante aparato se esconden historias de miseria y crueldad.

Como la que ha desvelado la ONG National Labor Committee en un reportaje titulado “High Tech Misery in China”. En él se denuncian las inhumanas condiciones en la que trabajan los 2.000 obreros (el 75% de ellos mujeres) de una fábrica china que produce equipos electrónicos y periféricos como teclados y carcasas de impresora, para compañías como IBM, Microsoft, Dell, Lenovo y HP.

Esta ONG con sede en Pittsburgh tiene como lema la frase “Poniendo un rostro humano a la economía global”, y su objetivo es denunciar las penosas condiciones de trabajo que soportan trabajadores de países asiáticos o americanos en diferentes industrias. En este caso, se trata de los jóvenes que trabajan en la planta Meitai Plastic Electronics, en Dongguan City, Guangdong.

Los obreros se sientan en bancos de madera para completar sus jornadas de 12 horas diarias, No les está permitido hablar ni levantar la cabeza ni las manos de su tarea. La cadena de montaje está medida al milímetro: cada obrero dispone de 1,1 segundos para ensamblar cada tecla en su lugar del teclado.

El trabajo tiene lugar bajo la vigilancia de guardias y de los propios empleados, a los que se anima a denunciar a los compañeros que se salten las reglas. Los que lo hacen reciben una multa, que varía desde dos horas de sueldo hasta el despido para las infracciones más graves. Además, cuatro días a la semana se les encierra en la propia fábrica, obligándoles a dormir en dormitorios atestados.

A cambio de esta tarea, los obreros reciben unos cinco dólares diarios. Las horas extras son obligatorias, y disponen de media de dos días de permiso al mes.

A raíz de esta denuncia, la Electronic Industry Citizenship Coalition (EICC), un consorcio de empresas que emite normas y métodos de comportamiento responsables con el entorno y las personas, ha anunciado que realizará su propia investigación para verificar si es cierto que en la fábrica Meitai se alcanzan tales nivles de deshumanización. Paradójicamente, IBM es uno de los fundadores de la EICC, y también uno de los supuestos destinatarios de la producción de la fábrica del terror china.

Charles Kernaghan, director del National Labor Committee y coautor del reportaje, duda de la eficacia de la investigación de la EICC: “Es excelente que haya una investigación. Pero el hecho de que hayan anunciado la fecha (23 y 24 de febrero) garantiza que tenga alguna validez, porque deja tiempo a la fábrica a amenazar a los trabajadores, que estarán coaccionados y aterrorizados”.

Kernaghan destaca especialmente la responsabilidad de Lenovo, una empresa china que está en condiciones de presionar al gobierno de su país para intentar mejorar un tanto las penosas condiciones laborales de estos esclavos del siglo XXI.


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