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La ciudad horizontal

Cada vez más gente del “mundo real” me pregunta acerca de bloguear. “¿Dónde está la gracia?”, me dicen. Les explico que las conversaciones se están produciendo online. “¿Y qué?”, me contestan. Después de un tiempo, me di cuenta de que la mejor manera de explicar en qué consiste bloguear es hablar de la ciudad horizontal.

La ciudad horizontal es un concepto basado en las ideas que Tom Friedman expone en The World is Flat. Explico a la gente que Internet es como una ciudad que se extiende horizontalmente a través del mundo. Cualquiera con acceso a la Red puede visitarla: cada vez que entras en una web o te conectas, estás visitándola.

Pero si no tienes un blog o algún tipo de presencia similar en Internet, eres un turista; no vives allí y no disfrutas de los mismos beneficios que la gente que lo hace. Por lo que respecta a los habitantes de la ciudad horizontal, eres invisible.

Cuando abres un blog, te estás instalando en la ciudad horizontal. Estás exponiendo online tus pasiones, tus ideas, tus creencias, y al hacer esto te vuelves enlazable. La gente puede verte. Pueden señalar hacia ti. Pueden hablarte. Eres un ciudadano.

Al principio es como mudarse a una ciudad nueva en el mundo físico. Te sientes solo. No conoces a nadie. Nadie te habla. Pero pasado un tiempo (como en el mundo real) empiezas a conocer gente y a entablar conversaciones. Dejas un comentario en el blog de alguien, o enlazas a uno de sus posts. Entonces, van a tu blog a ver quién eres. Las relaciones crecen, y antes de darte cuenta eres miembro de una comunidad, o tal vez de varias.

También es como mudarse a una ciudad nueva en otros sentidos. Dar el salto online no está exento de riesgos. Eres más vulnerable a delincuentes, acosadores y gente simplemente aburrida. Pero no es diferente que en una ciudad real: te arriesgas más, pero al mismo tiempo te adentras en una emocionante metrópoli, floreciente de oportunidades e ideas.

A veces la gente me dice: “¿Y qué? Yo ya vivo en una ciudad. ¿Qué tiene de extraordinario la ciudad horizontal?”.

Mi respuesta es: como ha señalado Dave Weinberger, la web fluye en nuestra pasión colectiva. Cuando te sitúas online y te vuelves visible, estás convirtiendo tus pasiones en explícitas, enlazables y clicables. Por eso, la gente que te encuentra y te señala tiende a compartir tus mismas pasiones.

En la Web, tu “tasa de éxito” de gente interesante es mucho más alta que la del mundo real. ¿Con qué frecuencia en el mundo real te encuentras con personas que de verdad te fascinan? Si es más del 10% de la gente que conoces, diría que eres afortunado.

Pero en Internet, tu “tasa de éxito” es mucho más alta. Llevo blogueando sólo un año, y algunas de las personas que he conocido en la Red se han convertido en amistades offline, de carne y hueso. Y casi sin excepción, son fascinantes, gente apasionada con los que es divertido hablar y que devuelven energía en cada encuentro.

Y es por eso, explico a mis amigos no blogueros, que bloguear es algo estupendo.


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