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La competencia llega a la telefonía local española

Tras las medidas introducidas por el Gobierno, la liberalización de las telecomunicaciones en España es ya una realidad. En cualquier caso, todavía falta tiempo para que podamos hacer llamadas locales con alguien que no sea el extinto monopolio, porque también hay que resolver los problemas de ajustes técnicos.

En el propio Real Decreto que regula la liberalización del bucle de abonado se puede leer que el proceso se realizará paulatinamente, según se vayan acondicionando los inmuebles y los instrumentos técnicos de la red de Telefónica. Las telecos que estarán facultadas para alquilar el bucle de abonado son las que cuentan con licencias para desarrollar infraestructuras. Se trata de las licencias tipo B1. Luego están las que instalan red propia pero no cuentan con clientes finales (licencia C1), mientras que las de licencia C2 establecen red propia y tienen reserva de espectro radioeléctrico. El bucle local es el último tramo de la línea telefónica, que une la central de conmutación con la vivienda del usuario.

Realmente es un tema complicado, teniendo en cuenta que se deberá desplegar un amplio abanico de adaptaciones tecnológicas en las centralitas telefónicas, por no hablar de las negociaciones entre Telefónica y el resto de empresas. Esto supone que lo que ahora sólo es un texto legal no tendrá plasmación concreta en el mercado hasta el mes de marzo como mínimo.

La clave del nuevo contexto del mercado de las telecomunicaciones radica en la apertura a la competencia del tramo final de la línea telefónica que une la central de conmutación con las casas de los usuarios. Esto implica que la gente podrá contratar todo tipo de llamadas telefónicas (incluidas las de teléfono fijo a móvil) y el acceso a Internet con otras empresas, además de Telefónica.

El Gobierno español ha fijado una cuota de alquiler de 12,3 dólares (2.163 pesetas) mensuales para cada bucle local desagregado, es decir, para que el operador pueda proporcionar cualquier servicio de voz y datos. También ha quedado establecido en 6,1 dólares (1.080 pesetas) el alquiler del bucle compartido (la compañía dominante en el mercado se reserva el tráfico de voz).

Telefónica ruge…

Telefónica, claro, no ha quedado demasiado contenta con lo estipulado por el Gobierno. Es más que probable que la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) tenga que intervenir para ejercer de árbitro entre la empresa y sus competidores, enfrascados ya en arduas reuniones con el objetivo de establecer tanto los precios como los contenidos y servicios, algo que se puede prolongar durante meses. A partir de ahora, Telefónica tendrá que publicar una oferta de acceso al bucle de abonado completamente actualizada y desglosada, ofreciendo todos los datos necesarios para que los operadores entrantes puedan pactar sin sufrir ningún tipo de discriminación a la hora de alquilar este acceso.

Además, la compañía ha sido obligada por la CMT a incluir en sus guías telefónicas y en el servicio de información al público 1003 los números de los usuarios del resto de operadores… y, por supuesto, sin cobrarles nada.

El meollo del asunto es que el proceso liberalizador está decisivamente ligado a la competencia en materia de telefonía local, que lógicamente suponen la mayoría de las llamadas que hacen los españoles. Pero Telefónica tampoco tiene de qué quejarse: en los dos años de reformas liberalizadoras en España, la compañía que preside César Alierta sólo ha perdido en torno a un 5% de negocio… precisamente porque mantiene el monopolio de las llamadas locales.

Lo que quería Telefónica era que el Gobierno pusiera un precio de 2.646 pesetas para el alquiler de su red, un coste algo inferior al que se estila en Gran Bretaña y Francia, alegando que la cantidad estipulada por los ministerios correspondientes está bajo costes y le forzará a llevar a cabo un intenso esfuerzo de ahorro en sus instalaciones. El propio Jesús Banegas, presidente de Aniel, la patronal del sector, ha lanzado ya la voz de alerta: \”Dicho precio podría dañar las inversiones futuras en la red\”.

… y la competencia lo celebra

Las otras operadoras, Retevisión y Uni2, están contentas. Creen que es un precio bastante ajustado, sobre todo si se le compara con el promedio de la Unión Europea (2.207 pesetas). Por otra parte, tampoco conviene olvidar que se trata de un precio que en sucesivos ejercicios marcará una tendencia descendente: el próximo año será de 2.100 pesetas, mientras que para 2003 habrá bajado ya hasta las 2.050 pesetas. Además, si algún operador quiere centrarse exclusivamente en la oferta de servicio de datos, lo que tendrá que pagar será un alquiler de 1.080 pesetas el primer año… que serán 793 en el segundo, y sólo 581 en el tercero. Otro factor importante es la cuota de abono que Telefónica cobra cada mes a sus clientes por utilizar la red. Esta sí subirá: si ahora es de 1.542 pesetas, en 2002 será de 1.742 pesetas.

Pero para las compañías centradas en los negocios de nicho y carentes de red propia es otro cantar. El precio no les conviene porque dicen que no permite una auténtica liberalización del bucle de abonado: de nuevo aparece la alargada sombra de la telefonía local. Según estas empresas, las 2.163 pesetas están bastante por encima de lo que vale la cuota que Telefónica está facturando a sus abonados.

De hecho, Telefónica remitió el pasado mes de noviembre una propuesta al Ministerio de Ciencia y Tecnología que ofrecía un precio de 2.646 pesetas por el bucle desagregado y de 1.804 por el bucle compartido.

Se comprende entonces la preocupación de la compañía, porque el Gobierno le ha lanzado un verdadero torpedo que le hará perder unas 483 pesetas por cada bucle desagregado y 716 pesetas por cada bucle compartido que alquile a la competencia. Traducción: pérdidas de 194,2 millones de dólares (34.000 millones de pesetas) en las previsiones presupuestarias del año que acaba de concluir.

Y es que la liberalización de las telecomunicaciones está siendo una constante en todos los países europeos, impulsada por la globalización y el creciente número de operadores que se benefician de un mercado más desregulado. Naturalmente, la cuestión también tiene repercusiones para Internet. Para el presidente de la Asociación de Internautas de España, Víctor Domingo, \”el Ministerio de Ciencia y Tecnología estaba obligado a liderar este proceso. Pero los usuarios sólo conocen la oferta de Telefónica, en parte por la pasividad que han demostrado el resto de compañías\”.

Consecuencias para Internet

El presidente de la Asociación de Usuarios de Internet de España, Miguel Pérez Subías, considera que con el modelo de liberalización adoptado \”peligra la igualdad de condiciones en el uso de la Red\”. Subías es partidario de que la Administración ejerza un fuerte control de las infraestructuras que soportan el bucle local, \”dado que Internet es un elemento estratégico para todos los sectores\”.

Sin embargo, explicó que un modelo de gestión administrativo va en contra de la liberalización en curso, por lo que sugirió la necesidad de, al menos, clarificar las condiciones de uso de la Red para que se haga en igualdad de condiciones por parte de todos los actores participantes.

El Reglamento que establece las condiciones para el acceso al bucle local de abonado de la red pública telefónica favorecerá el desarrollo de tecnologías de banda ancha, como ADSL, para que la innovación tecnológica se expanda a mayor velocidad. El Gobierno español apuesta así por una medida en principio muy beneficiosa para las pequeñas y medianas empresas y los profesionales autónomos y liberales, que constituyen el grueso de usuarios de las telecomunicaciones. Luego ya llegará el momento de extender la cosa a los clientes residenciales.

Un dilema para Birulés

En todo caso, la cuestión siempre ha sido una patata caliente para la ministra de Ciencia y Tecnología, Anna Birulés, que ha tenido que hacer numerosos equilibrios para establecer un precio ni tan elevado que limite la aparición de nuevos jugadores en el mercado, ni tan bajo que desincentive las inversiones. Pero Birulés también puede colgarse algunas medallas: para la ministra, la apertura del bucle local es un proceso decisivo para impulsar la universalización de la tan ansiada Sociedad de la Información.


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