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La dificultosa escalada de Internet en España

La Asociación para la Investigación de los Medios de Comunicación (AIMC) ha presentado los datos recabados sobre el estado de la Red en España durante los meses de octubre y noviembre. Siempre resulta útil saber, sobre todo para aquellos que viven de Internet, el mercado con el que se cuenta, y alguna de sus principales características.

Tacita a tacita

Como siempre, Internet va avanzando lento pero seguro en este país, como un novio excesivamente prudente. Tras estos dos meses, el número de internautas españoles asciende a casi 7,4 millones, lo que supone un 21,2% de la población mayor de 14 años, aunque un 15,9% de esos internautas no son demasiado fieles a la Red. Estos datos suponen que existen dos millones de marinos digitales más que hace un año.

La mala noticia es que desde la segunda oleada (con este vocablo tan marítimo es como describe la AIMC sus estudios) de 2001 que concluyó en junio, el número de navegantes españoles apenas se ha incrementado un 0,9% y desde marzo de 2001 se ha ganado sólo medio millón de nuevos internautas. Un paupérrimo crecimiento se mire como se mire que da que pensar que, tal y como están las conexiones, prácticamente todo el mundo que deseaba navegar en España, ya lo está haciendo.

Tendiendo a la igualdad

También pasito a pasito se va incrementando ligeramente el porcentaje de mujeres que surca la Red. Si en mayo de 2001 el 38,9% de los internautas era del sexo femenino, durante noviembre ya ocupaban un 40,3% de la tarta. Décima a décima, la situación ha mejorado bastante desde que a finales de 1996 apenas un 24,6% de los navegantes españoles era mujer.

No obstante, aunque la cosa se va nivelando paulatinamente, aún queda mucho para igualar a Estados Unidos, país en el que las internautas superan en número a los internautas.

Asimismo, observando el acceso de los españoles a Internet según el nivel de renta, también vemos una clara tendencia a la igualdad.

A finales de 1996, cuando la AIMC elaboró su primer estudio, quedó claro que Internet era cosa de pudientes: el 31,9% de los internautas de entonces era de clase alta, el 35,6% de clase media-alta y el 27,1% de clase media. Entre la clase media-baja apenas navegaba el 5,2%, y entre la clase baja un ridículo 0,2%.

En noviembre de este año, las cosas han cambiado bastante: los internautas de clase alta son ahora un 18,6%, y los de clase media-alta un 26,7%. La clase media aparece como reina de la Red con el 39,7%, y la media-baja se ha duplicado con creces, alcanzando un 12,3%. La clase baja, aunque ha crecido hasta suponer un 2,7% del total, sigue estando en el pelotón de cola a mucha distancia de todos los demás.

De los 50 para arriba…

El rango de edad que sigue cortando el bacalao es el comprendido entre los 25 y los 34 años. Pero la buena noticia para aquellos que desean una Red de todas las edades, es que estos jóvenes internautas suponen sólo un 30,3%. Se trata de la cuota más baja jamás registrada por este colectivo, que no hace demasiado tiempo superaba el 42%.

Los principales beneficiados de este descenso han sido los internautas de entre 35 y 44 años, que ahora controlan un 19,4% del total, casi dos puntos porcentuales por encima de la cifra registrada en marzo de 2001.

Pero, por muchas vueltas que se le dé, la Red española sigue siendo un feudo de jovenzuelos. Un 19,8% de los internautas son chavales de entre 20 y 24 años, y otro 18,5% tiene entre 14 y 19 años. Los navegantes españoles de 45 a 54 años se quedan con el 8,8% y a los mayores de 55 años les queda libre un mísero 3,2% para repartirse.

En tu casa o en la mía

Quien busque cambios de tendencia va a encontrar pocos. Quizás el más significativo sea que el número de internautas que se conecta desde su casa, un 60%, está creciendo a expensas de los que lo hacen desde su puesto de trabajo, un 30%, y sobre todo de aquellos que navegan desde universidades o centros de estudio, el 10% restante.

El 92,2% de los españoles que tiene Internet la usa para navegar, el 77,9% para enviar y recibir correos electrónicos, el 30,7% para transferir ficheros y el 42,3% para otros usos no especificados, una misteriosa opción que sobrepasa al intercambio de archivos en todas las encuestas que se han llevado a cabo en 2001. ¿Cosas de los sistemas P2P?

También relacionado con el espacio desde donde se navega, conviene hablar de las Comunidades Autónomas más internautas.

Aquí, como en tantos otros temas de estudio, tampoco hay demasiadas novedades. Internet sigue siendo cosa del norte de España y de Levante, así como de la capital del reino.

Cataluña persiste como la comunidad más enredada, con una penetración de Internet del 26,6%. Curiosamente, el segundo puesto se lo lleva el País Vasco, con el 25,1%, la única comunidad junto a Cataluña en conseguir que más de una cuarta parte de la población esté conectada. Cerca les rondan La Rioja, con un 24,3%; Madrid, que cae este mes del medallero con un 23,4%; Asturias, con un 22,7%; Baleares, con un 21,9% y la Comunidad Valenciana, con un 21,6%.

Los que menos caso le hacen a la Red son Castilla-La Mancha con una penetración del 12,3%; Extremadura con un 14%; Galicia, con el 14,6% y Castilla-León con el 16%.

La importancia del ADSL

Una cosa es hablar de acceso a Internet en España, y otra muy distinta es hablar de la conexión por banda ancha en este país. Por eso conviene mencionar, además de la nueva ola del EGM, otra noticia que también ha aparecido esta semana y que asegura que entre los meses de agosto y octubre de 2001 se dieron de alta 100.000 nuevas líneas. Una situación que se debe, en gran medida, a que este servicio se liberalizó recientemente, lo que provocó que otros proveedores entraran en liza con Telefónica ofreciendo también ADSL.

No obstante, la cantidad de internautas que se conecta con banda ancha en España sigue siendo un tanto irrisoria comparada con otros países desarrollados. En total, en este país hay apenas unas 300.000 líneas ADSL, lo que supone el 75% del mercado de banda ancha, mientras que el resto le corresponde al cable. Todo un handicap a la hora de poner en marcha nuevos servicios e iniciativas, tanto públicas como privadas, que requieren una buena conexión.

Además, la Asociación de Internautas está recopilando las numerosas quejas que surgen en torno a las nuevas ofertas de ADSL, que hacen referencia a los retrasos en la instalación, la escasa atención al usuario (normalmente en costosas llamadas a líneas 906), a los reiterados problemas de acceso y a que la velocidad media real está por debajo de la prometida en todas las ofertas.

La AI, por boca de su presidente Victor Domingo, no ha evitado denunciar que la liberalización del ADSL en España no es real. \”La infraestructura es de Telefónica, que vende el ADSL a las otras firmas y éstas simplemente revenden el servicio. Cada línea ADSL es comprada a Telefónica por 3.770 pesetas (22,66 euros) y es revendida al usuario por un mínimo de 6.500 pesetas (39 euros) al mes, excepto Uni2, que lo hace a 5.900 pesetas (35,5 euros). Para ellas puede ser un buen negocio, pero no hay ventajas para el usuario\”, asegura Domingo.

Queda claro que a la Red española aún le queda mucho trecho por delante. Y seguirá andando lento, si nada lo remedia.

  • El informe entero de la AIMC


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