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La disrupción que conlleva la Web 2.0

A finales del año 2006 había más de 1.000 millones de internautas a nivel mundial. Esta cifra representa un aumento del orden del 200% de promedio en el mundo desde el año 2000, según fuentes de InternetWorldStatistics. Hoy en día, es difícil adivinar la extensión de la Web -el número total de páginas web, incluidas las que se crean dinámicamente, es mayor de 600.000 millones.

El elemento clave que hace de la Web 2.0 algo tan especial es que todo el proceso que acompaña a la construcción de la Web puede hacerse sin ningún tipo de conocimiento tecnológico, lo que permite a cualquier usuario participar en la Web como protagonista y no como simple lector. Ahí es donde surge la disrupción. Según palabras de Tidd et Al, “lo que empezó como un mero negocio marginal, se ha convertido en lo principal y a veces, incluso, es lo que cambia las reglas”. Ya no tenemos a expertos tecnológicos programando la Web sino que son los usuarios los que tienen el control de la Web.

En el presente artículo, analizaré la evolución de Internet hacia la Web 2.0 desde un punto de vista de producto tecnológico y las consecuencias de la innovación disruptiva que supone la Web 2.0.

Evolución de la Web

Al comparar la Web 1.0 con la Web 2.0 vemos que hay muchas diferencias que estriban, sobre todo, en la manera en que se utiliza, en cómo se muestran las páginas web, en la forma en que se exponen las páginas, la tecnología que hay detrás y quién la edita (de la Torre, 2006). Sin embargo, si analizamos lo que tienen en común todas estas diferencias, vemos que la diferencia fundamental estriba en la manera en que la gente usa la Web ahora, y no tanto en la tecnología subyacente.

Aunque los servicios Web 2.0 nacieron durante la década de los 2000, la tecnología que hay detrás de ellos nació ya en la década de los 90. Es decir, lo que ha cambiado principalmente es la forma en que se utiliza la Web, la percepción que tienen de ella los usuarios. Las interfaces de usuario son ahora diferentes; los usuarios ahora pueden personalizar su “Webtop” (combinación entre Web y desktop) para visualizar el contenido que quieran usar en vez de tener una estructura de página Web impuesta, como solían tener.

Al madurar la Web y convertirse en la Web 2.0, ha surgido un nuevo formato para escribir online: el blog que es más pequeño y conciso (Hourihan, 2002). Tanto los blogs como los wikis son herramientas que son guiadas y dependen más de convenciones de tipo social que de funciones tecnológicas de software. Su objetivo es facilitar la colaboración e interacción entre los usuarios.

El hecho de que en la Web haya un modelo de distribución abierto, permite a cualquiera modificar su código y crear nuevos programas y aplicaciones. Esto da lugar a una espiral positiva de innovación que se basa en la cooperación y libre circulación del conocimiento tecnológico (Castells, 2002). Compartir información y la colaboración es lo que ayuda a que haya innovación.

Web 2.0: Innovación disruptiva

Clayton Christensen afirma que “la tecnología rompedora introduce nuevos atributos que son valorados por nuevos clientes y que, incluso, valorarán eventualmente los clientes existentes. Así, por ejemplo, cuando surgió Napster por primera vez, fue una gran revolución. Sin embargo, esta nueva forma de utilizar la Web no fue sino el principio de un nuevo paradigma: empezó a haber interacción social cuando los usuarios empezaron a intercambiar entre sí ficheros mp3 y a modificar las páginas añadiéndoles su propio contenido. Este nuevo servicio estaba facilitado por la misma tecnología ya existente, HTML y FTP.

Nadie hubiera podido adivinar en ese momento las consecuencias que tendría esta primera disrupción en el mundo de Internet. De hecho, traería una nueva Web: la Web 2.0, un lugar en el que los usuarios son actores activos. Empezaron a surgir nuevos conceptos tecnológicos para hacer frente a las nuevas necesidades de servicios, las etiquetas para la anotación semántica o lenguajes de programación ligeros tipo AJAX, con el fin de encarar el nuevo ritmo de actualización que necesitaban los servicios Web 2.0.

Según palabras de Tidd et Al: “Es aquí donde emerge la disrupción del mercado. Lo que empezó como un mero negocio marginal se ha convertido en el negocio principal, e incluso cambia eventualmente las reglas de funcionamiento del mismísimo negocio”. El impulsor de esta innovación ha sido el comportamiento de los usuarios, que ha cambiado hacia un nuevo modelo. Este tipo de innovación es muy llamativa porque la demanda parece “caída del cielo” (Moore, 2004)

Consecuencias de la disrupción

Surge, pues, una nueva tecnología para responder a estas innovaciones: un nuevo tipo de software, el socialware, que crean los usuarios con miras a generar redes sociales que permitan a los usuarios comunicarse entre sí y con el mundo, y esto reúne a los usuarios para compartir sus ideas. Socialware es muy dinámico y evoluciona incluyendo las aportaciones del usuario en forma de contenido (p.e. texto, multimedia) y de nuevas funcionalidades (p.e. grupos de usuarios). Será la base de los nuevos servicios de Web 2.0.

También hay cierto grado de incertidumbre que generalmente va asociado a toda innovación. En el caso del Socialware, esta incertidumbre se origina por la participación de los usuarios de forma anónima y global. Es gente que no se conoce, procedente de todo el planeta de una manera completamente desorganizada y que están creando este software de manera conjunta. Parece como si la Web fuera el “caos organizado”. Como dice Anibal de la Torre, “con los servicios innovadores de la Web 2.0, son los contenidos los que se han convertido en los actores principales, en vez de ser los aspectos tecnológicos o de diseño lo más importante”.

¿Qué nos deparará el futuro?

El motor de la evolución tecnológica de Internet ha sido la sociología de la gente que hay detrás de la Web 2.0. El uso de blogs, wikis, folksonomías y la Web semántica ha creado la necesidad de mejorar las tecnologías relacionadas con Internet, como son gestión de contenidos, sistemas de publicación, XHTML, CSS, PHP,MySQL….(Van Der Henst, 2005). La Web ha tenido un efecto positivo en la interacción social, puesto que aumenta la exposición a otras fuentes de información (Castells, 2002).

Hay varias consecuencias que aparecen a causa de la propia naturaleza de la Web 2.0, relacionadas con los datos, el poder de los usuarios, la colectividad, la Web como plataforma y la amalgama, como puede a continuación:

  • Datos: El contenido de la Web crecerá más rápido gracias a las aportaciones de los usuarios. Esta cantidad de contenido precisará ser estructurada mediante semántica.
  • Usuarios: ¿Durante cuánto tiempo podrá encargarse el usuario de crear el contenido que quiera que tenga la Web? ¿Surgirán nuevas formas legales que nazcan para restringir esto?
  • Colectividad: Se está constituyendo una capa social: los conectados digitalmente, que harán aún más profunda la separación de los que tienen acceso a la tecnología de los que no lo tienen.
  • Plataforma: A medida que el concepto “webtop” se convierta en realidad, habrá un cambio en el mundo de la informática los sistemas operativos que pasarán a segundo plano.
  • Amalgama: La innovación en el ensamblaje de las aplicaciones reducirá las barreras y el tiempo para crear nuevos servicios de tecnología.
  • Ubicuidad: La Web 2.0 será una Web ubicua a la que los usuarios tendrán acceso y crearán contenido también a partir de dispositivos móviles o fijos.

La disrupción innovadora de la Web 2.0 continuará cambiando el modo de usar la Web, aumentando la interactividad de los usuarios, y por otra parte obligará a cambiar los modelos de negocio de Internet existentes. Tendrá también efectos beneficiosos para la informática en general, ya que desmitificará la necesidad de ser un experto en tecnología para poder ser partícipe de la creación de servicios Web.


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