BAQUIA

La estética publicitaria en tiempos de crisis

En un momento de crisis como el actual, los presupuestos de las grandes marcas destinados a inversión en publicidad se resienten. Además, esta crisis tiene una particularidad que no tenía ninguna de las anteriores: la proliferación de las marcas blancas, las cuales han sido acogidas con especial entusiasmo por unos consumidores ávidos por ahorrar gastos.

Los productos de marca blanca son productos sin marca reconocida, pero de precio más accesible y, por consiguiente, mucho más acorde con las economías de las familias, actualmente no demasiado desahogadas. Estas marcas suponen una amenaza para muchos, sobre todo para las grandes cadenas y medios de comunicación tradicionales, que ya se encontraban previamente en una crisis de modelo publicitario, con una efectividad de promoción cada vez más limitada.

Y es que el consumidor de hoy día dispone de múltiples fuentes de información, sabe comparar precios en webs especializadas y acceder a foros y redes sociales en las que intercambiar opiniones con otros consumidores, una situación que le hace más resistente a la promoción publicitaria tradicional.

Como consecuencia, los ingresos de las marcas en general se han visto reducidos considerablemente. Los de las marcas reconocidas, en particular, más aún, y así se viene viendo reflejado en la publicidad de tales marcas. Vemos a diario cómo la crisis se está convirtiendo en leit motiv de la mayoría de las campañas publicitarias. Se recurre una y otra vez al mismo tema comodín, provocando una absoluta falta de originalidad en multitud de campañas.

Los creativos publicitarios agotan sus recursos, o sencillamente, los recursos que desde hace unos años atraían al público ahora ya no funcionan igual, y hay que ser mas agresivos para conseguir los anteriores ratios de efectividad. De hecho, no es difícil ver cómo en los anuncios ha aumentado el recurso de la comparación, citando explícitamente otras marcas con las que cada producto se mide. Una práctica que hasta hace poco se consideraba desleal, pero es que ante esta situación, las ideas son menos y la lista de la compra también, pero las empresas quieren (tienen que) vender.

Por otra parte, son muchas las marcas que, en busca de nuevas estrategias, deciden apelar a la nostalgia y se decantan por una vuelta a la estética de los ochenta, evocando recuerdos agradables en el consumidor que actúan como eficaz reclamo publicitario; en gran parte motivados también por eso de recordar aquellos tiempos en que los precios eran otros y, además, en pesetas.

Uno de los ejemplos de esa “nostalgia bien entendida” sería el anuncio de Minute Maid y sus tests. Aunque creo que las marcas que mejor reflejan esta vuelta a la estética de los ochenta han sido Tulipán, con una última campaña en la que ha recuperado su mítico helicóptero, o también la campaña lanzada recientemente por Fairy, que ha vuelto a su tradicional lema de “con un pequeño bote hemos lavado todos los “cacharros” de una paella para 2.000 personas”, rememorando aquellos tiempos del “Villarriba y Villabajo” que seguramente todos recordaremos.

¿Objetivo de estas campañas? En mi modesta opinión, recordar al consumidor que estos productos llevan con nosotros “toda una vida”, y reforzar esa idea de confianza en aquel artículo amable y duradero. Tan duraderos que pasaron a lo largo de los años de estar ubicados en los estantes del ultramarinos de nuestro barrio, a estarlo, más tarde, en los de los hipermercados con parking gratuito situados a las afueras de la ciudad, sin desdeñar, obviamente, la asociación de ideas que produce recordar los precios “reducidos” de aquellos tiempos.

Las cosas han cambiado, pero siempre es curioso ver como la estética pasada se recupera en ciertos ámbitos de la vida; ocurre con la moda, y ahora con la publicidad. Sin embargo, habrá que esperar para ver la eficacia objetiva de estas campañas que, como poco, ya nos ha arrancado una sonrisa recordando los bocadillos de Tulipán viendo “Barrio Sésamo”. Los tiempos vuelven.


Compartir en :


Noticias relacionadas




Comentarios