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La FCC otorga independencia a la banda ancha

La Federal Communications Commission (FCC) estadounidense ha decidido relajar la supervisión administrativa sobre las redes de cable que ofrecen acceso a Internet a alta velocidad, con lo que pretende acelerar la llegada de servicios de banda ancha a los hogares de EEUU. Por tres votos contra uno, el organismo encargado de regular el mercado de las comunicaciones, decidió clasificar las redes de cable como \”servicio de información\”, para atajar la incertidumbre generada por conflictivas decisiones judiciales.

Actualmente, menos del 10% de los hogares estadounidenses está suscrito a servicios de banda ancha, que se suponen traerán grandes beneficios económicos, educativos y sociales a EEUU. Pero en la forma en que se debe extender su uso para que eso sea una realidad no hay un punto de acuerdo.

La decisión, que limita la supervisión del gobierno —especialmente del local y estatal—, facilitará a los \’cableros\’ evitar que sus rivales tengan accesos a sus redes. Por eso las compañías de cable abrazan la decisión de la FCC, arguyendo que permitirá a la industria desarrollar el acceso a alta velocidad a Internet más rápidamente y reducir los precios a los usuarios. Además, se han comprometido a abrir sus redes a los rivales por propia iniciativa.

De hecho, hace sólo tres días que EarthLink, cuarto mayor proveedor de acceso a Internet de EEUU, llegó a un acuerdo con AT&T Broadband para ofrecer conexión a través de la vasta red del mayor cablero de Estados Unidos.

Los críticos a la \’liberalización\’ que propone la FCC afirman que la medida tendrá el efecto contrario, lastrando a la competitividad y manteniendo los precios elevados. Los suscripciones a un acceso por banda ancha cuestan entre 40 y 50 dólares al mes, sin incluir el precio de los equipos, más del doble que un acceso normal por módem y línea telefónica. Las organizaciones de consumidores y ISPs defienden que las redes de alta velocidad deberían abrirse a un precio razonable fijado desde la administración —al igual que ocurre con las redes telefónicas—, única vía para mantener la competitividad.

También las Baby Bells (telefónicas) han descorchado champán tras la decisión, pues buscan igualmente soltarse de la mano de la FCC y competir al mismo nivel que la industria del cable.

  • Más en News.com y CBS MarketWatch


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