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La fusión Alcatel/Lucent alumbra un nuevo gigante de las telecos

Alcatel y Lucent anunciaron ayer los términos de su fusión para crear el segundo grupo mundial en infraestructuras de telecomunicaciones, por detrás de Cisco, líder del sector. La operación implica un recorte de plantilla del 10% y la fijación de la sede del nuevo grupo -aún sin nombre- en París.

Tendrá una facturación aproximada de 21.000 millones de euros y una capitalización bursátil de 30.000 millones de euros. La operación se materializará mediante el canje de acciones y el grupo resultante estará dominado en su capital por los accionistas procedentes de Alcatel, que controlarán hasta un 60%.

Serge Tchuruk, el hombre que ha gobernado Alcatel en los últimos años, será el nuevo presidente – no ejecutivo- del grupo, si bien la gestión diaria se confía a Patricia Russo, que mantiene el cargo de consejera delegada.

Como hizo Fiorina en HP, Patricia Russo ha embarcado a Lucent en una política de adquisiciones que ha hecho grande a la firma, al tiempo que no ha dudado en aplicar la amarga medicina de las reestructuraciones y los recortes de plantilla.

En este sentido, el grupo resultante de la fusión no escapará a la reducción de empleos. En el comunicado hecho público ayer se estima que el grupo deberá prescindir de un 10% de su actual plantilla de 88.000 personas, esto es, unas 8.800. La integración permitirá ahorrar 1.400 millones de euros anuales durante los dos primeros años.

El nuevo grupo mantendrá también la sede de sus laboratorios Bell Labs en Nueva Jersey, donde cuenta con un importante equipo de investigación que se apunta ya como una de las fortalezas de la fusión. En conjunto, se estima que Alcatel-Lucent sumarán un total de 26.100 investigadores.

La formalización del acuerdo ha llegado con mayor rapidez de la que preveían los analistas. Para ello ha sido clave el hecho de que tanto Tchuruk como Russo fueran los protagonistas del primer intento de fusión – frustrado por las circunstancias- de ambas compañías en 2001.

En el comunicado difundido ayer, Alcatel y Lucent indican que la fusión en marcha es la mejor defensa en el marco de la intensa competencia que existe en el mercado mundial de las telecomunicaciones. Los analistas lo han visto del mismo modo y existe un amplio acuerdo en el mercado acerca de la complementariedad de la operación y su beneficio para las dos partes.

El proyecto de fusión deberá recibir el aval de las autoridades competentes, y en particular de la Comisión Europa y de la autoridad antimonopolio de EEUU. En conferencia telefónica celebrada ayer tarde, Serge Tchuruk se mostró confiado en obtener ambas aprobaciones en un plazo de entre seis y doce meses.

El único fleco pendiente en la operación anunciada ayer reside en las negociaciones que mantiene Alcatel con el grupo de defensa francés Thales para transferirle su división de satélites, y que habían quedado congeladas por una hipotética participación de EADS.

Alcatel busca segregar esta actividad ante la inquietud del Gobierno francés acerca de que un sector sensible como el de los satélites pudiera caer fuera de la órbita gala una vez que la fusión con Lucent saliera adelante. Todo apunta a que la negociación llegará a buen puerto.


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