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La gestión del ¿desconocimiento?

Según José María Tejedor, de CDI Consultores, \”El recurso fundamental de una economía basada en el conocimiento es la capacidad que tiene toda organización para generar nuevo conocimiento.

El principal activo de una sociedad basada en el conocimiento es el conjunto de personas que trabajan en ella, es decir, su capital intelectual o el conocimiento y la experiencia que aportan, así como su capacidad para compartir sus conocimientos. El conocimiento crece cuando se comparte y, para compartirlo,además de la intención se necesitan planes y medios concretos.

Cada vez que se genera nuevo conocimiento, este valioso activo se dobla. Por tanto, disminuir las barreras artificiales de la organización que impiden el intercambio de conocimiento es el sistema eficaz de progreso en las empresas de la economía del conocimiento\”.

Desde nuestro punto de vista, la gestión del conocimiento tiene dos aspectos fundamentales:

La gestión del conocimiento proporciona el soporte a los planteamientos críticos de cambio organizativo
  • La intención de participar en el intercambio de conocimiento de una manera proactiva.
  • La tecnología de soporte capaz de facilitar dicha colaboración.

En España, con Meta4, por ejemplo, se tiene una visión clara de la problemática y las herramientas necesarias para configurar un buen entorno de gestión del conocimiento.

Quizás una definición más ligada a la empresa es la que hace el portal Knowledge Management: \”La gestión del conocimiento proporciona el soporte a los planteamientos críticos de cambio organizativo, supervivencia y competencia cara al cambio discontinuo del entorno. Esencialmente, comprende los procesos organizativos que buscan sinergias en la combinación de datos y el proceso de la información que permiten las tecnologías avanzadas, conjuntamente con las capacidad creativa y de innovación del ser humano\”.

Las empresas más volcadas en este segmento de mercado, además de la ya mencionada Meta4, son la casi totalidad de los fabricantes de ERP\’s, en especial, ORACLE y PeopleSoft. También es una parte importante del negocio de la consultoras de integración de sistemas como IBM Global Services, Accenture, Cap Gemini, y un gran número de pequeñas empresas -en su mayoría norteamericanas- que, como Primus o Wintility, disponen de productos especializados en áreas específicas de la gestión del conocimiento.

El autor cita un sistema manual muy eficaz practicado en una empresa en la que trabajó

En un artículo de la revista Business 2.0, Thomas A. Stewart, nos habla de \”El caso contra la Gestión del Conocimiento\”, diciendo que las compañías tiran miles de millones de dólares en gestión del conocimiento porque no acaban de entender qué tipo de conocimiento necesitan o cómo gestionarlo. En su libro del mismo título Stewart explica cómo contestar a las dos preguntas.

Según IDC, la mala gestión del conocimiento hace que las primeras 500 empresas mundiales pierdan anualmente 12.000 millones de dólares. Según el mismo artículo ello \”debido a una oferta bajo estándar, rehacer propiedad intelectual y, en general, la falta de acceso a recursos de gestión del conocimiento\”. Se necesitan este tipo de cifras para darse cuenta de lo importante que se está volviendo la gestión del conocimiento. ¿Cuánto tiempo perdemos al día buscando información sabiendo que tendríamos que tenerla al alcance de nuestras manos?

El autor cita un sistema manual muy eficaz practicado en una empresa en la que trabajó. Consistía simplemente en que todo el mundo tenía que hacer dos copias de su correspondencia y enviar la copia para que la viera el resto de la empresa. Los empleados junior podían aprender como hacían negocio sus jefes, e incluso de qué forma se expresaba por carta el Presidente de la compañía. De esta manera, aprendían de sus más expertos colegas cómo formular mejor sus propias cartas y conseguían, además, ver pasar por sus manos parte del conocimiento intelectual de toda la empresa. Sin otro sistema que una simple circulación de cartas.

En este artículo, que recomendamos a todos los que estén preocupados con esta área de la gestión empresarial, el autor explica que, aunque el software es muy necesario para el soporte de muchos empleados, la experiencia directa no se puede eliminar, y que existe una tendencia natural de la gente que más conoce un producto a desestimar el uso de la herramienta que, según su impresión, no les aporta nada nuevo. El problema está en la transmisión real del conocimiento de un empleado experto a otro que acaba de empezar, y la combinación de incentivos para que los expertos enseñen y el software soporte dicha enseñanza es el equilibrio difícil de obtener en cualquier aplicación de gestión del conocimiento.

Nos parece pues que, además de la tecnología, cualquier implementación de un sistema de este tipo requiere del empleo de toda la capacidad del departamento de RR.HH. para actuar sobre los usuarios promoviendo la aceptación de los que saben y el aprendizaje de los que no tienen experiencia alguna.


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