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La ICANN se defiende ante el Senado estadounidense

Stuart Lynn, presidente (por el momento) de la Internet Corporation for Assigned Names and Numbers (ICANN) ha tenido que defender con uñas y dientes ante el Subcomité de Ciencia, Tecnología y Espacio del Senado estadounidense, el derecho del máximo organismo gestor de Internet a mantener reuniones secretas (como la que tuvo lugar a finales del mes pasado) y la importancia de dictar la política que gestione Internet.

Este Subcomité va a escuchar a un buen número de testigos, además de a Lynn, para dilucidar si en septiembre el gobierno estadounidense renueva el contrato por el que concedió en 1998 a la ICANN sus potestades (precisamente en esta concesión radica el conocido problema de legitimidad de la corporación). Entre otros destacan Nancy Victory, miembro del Departamento de Comercio y Carl Auerbach, viejo crítico de la ICANN, pese a que forma parte de su consejo.

Esta investigación se ha iniciado después de que haya habido un buen número de quejas sobre el oscurantismo en el comportamiento de la ICANN y lo poco que el Departamento de Comercio supervisa sus actividades. La GAO (General Accounting Office, el auditor oficial del gobierno) por ejemplo, ha asegurado que no hay informes detallados minuto a minuto sobre las reuniones mantenidas por la ICANN y el Departamento de Comercio, y que además esas reuniones son muy infrecuentes. Algo que choca con el memorándum (MOU) firmado por ambos a finales de los 90 que pretendía que sus actuaciones fueran transparentes.

Lo que sin duda evidencia todo esto es que el gobierno de los Estados Unidos sigue considerando la gestión de la Red cosa suya, por mucho que, ante el gran número de críticas, decidiera en 1998 confiar en un organismo que se supone independiente y global. Los países que se llevan quejando desde hace años de que la ICANN actúa primando en demasía los intereses estadounidenses, tendrán toda la razón del mundo si deciden elevar de nuevo sus críticas. Y tampoco es que la siempre discutida legitimidad de la ICANN salga demasiado bien parada con asuntos como estos.

Otras críticas hacen referencia a que la ICANN gobierna los sistemas de dominios nacionales, con derecho a dictar determinadas políticas, cuando en un principio se suponía que había nacido únicamente para facilitar uan guía en materias técnicas. En este caso Lynn se puso a la defensiva, atacando que los que mantienen tal cosa lo hacen movidos por proteger sus propios intereses.

La ITAA (Information Technology Association of America) ya ha adelantado que, pese a todo, cree que el Departamento de Comercio y la ICANN renovarán de nuevo su contrato (que se lleva prolongando desde 2000, fecha en la que la ICANN podría haber cedido su control sobre los nombres de dominio a otra empresa u organización), y defiende la necesidad de que no haya regulación de ningún gobierno sobre el máximo organismo gestor de la Red, aunque si que considera necesaria una reforma de la corporación que la empujará más hacia el sector privado.

\”Como cualquier experimento en la democracia, los organizadores deben solidificar y animar esas iniciativas que están funcionando, y mejorar aquellas que necesiten una reforma. Nosotros apoyamos una organización que establece relaciones con todas las partes, y apoyamos fuertemente el liderazgo continuado y transparente del sector privado en todos los procedimientos de ICANN\”, aseguran desde la ITAA, expresando el parecer de muchos otros.


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