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La interactividad está en la cabeza del usuario

Open TV es uno de los líderes mundiales en desarrollo de soluciones de televisión digital. Su entorno operativo está instalado en más de 18 millones de descodificadores, correspondientes a 45 plataformas de comunicaciones por cable, satélite y digital terrestre repartidas por todo el planeta. Su currículo en en España incluye dos de las principales plataformas españolas de televisión digital, Vía Digital y Quiero TV.

Para su director general en España, Carlos Zalve, el deseo de los productores de televisión por hacer participar al espectador ha estado siempre presente, y es únicamente el desarrollo tecnológico el que nos permite abundar en la comunicación bidireccional. Los problemas a los que se enfrenta la televisión interactiva son numerosos. En el lado económico, los principales quebraderos de cabeza serán la gestión de la obsolescencia de los equipos y la búsqueda de nuevas fuentes de ingresos. Por la parte técnica, habrá que estimular a los creadores de contenido. La solución para esto último se llama MHP (Multimedia Home Platform), la interfaz de programación de aplicaciones universal (API) promovida por el consorcio europeo Digital Video Broadcasting (DVB). Zalve considera esta especificación, que camina con retraso, como una oportunidad y no como una amenaza.

P.- Últimamente no hacemos sino oír el término televisión interactiva. ¿Cuál es el origen de este tipo de televisión y cuáles son los factores que han permitido su florecimiento?

R.- Hasta que no se produce un desarrollo en lo que se conoce como la vía de retorno, es decir, un canal que permite la comunicación entre el espectador y la televisión no puede hablarse de televisión interactiva. La necesidad de crear esta relación ha estado siempre presente en los productores de televisión. En un principio se desarrollaba mediante cartas de la audiencia, llamadas o por cualquier otro método. Lo que hemos hecho ha sido utilizar la tecnología para facilitar y aumentar las posibilidades de esa comunicación bidireccional.

A finales de los años ochenta es cuando puede hablarse de un punto de inflexión en este tipo de comunicación con el espectador. Entonces comienzan a realizarse experimentos con equipos pesados que se colocan en las casas de los usuarios y permiten comunicarse vía módem con un ordenador central. Uno de los experimentos más conocidos es el de la Warner en el estado de Florida. Las pruebas fracasan porque el equipo era terriblemente caro y la tecnología poco desarrollada. No había forma de rentabilizar el negocio. Luego hay otros experimentos interesantes, como el que hizo Televisión Española a comienzos de la década de los noventa. El equipo consistía en una pequeña caja que se conectaba al teléfono y una pequeña impresora, similar a la de las calculadoras. El usuario podía desplegar menús gráficos sobre la pantalla de televisión. Este experimento también fracasó, entre otras cosas porque no se supo definir con claridad el mercado objetivo, y las personas que compraban la caja no eran las mismas que luego veían los programas. En esa época se empiezan a ver ya un montón de iniciativas, como el Teletrébol, un servicio por control remoto que permitía a los usuarios contestar a ciertas preguntas mediante impulsos. También se sacó un juego de ordenador que los usuarios podían controlar desde sus casas con el teléfono, y que estuvo funcionando en España en Tele 5 y en otros 50 países, poco antes de que llegara la televisión interactiva por descodificador.

Pero también otras tecnologías trataron de que fuera el ordenador quien suministrara la interactividad en los programas de televisión de forma automática. Mediante sonidos inaudibles se activaba el navegador del ordenador, el cual te enviaba a páginas predeterminadas. Sin embargo la práctica ha demostrado que la tan mencionada convergencia era más una intención que una realidad, y que estas dos tecnologías (ordenador y televisión) caminan cada una por su lado.

Sin embargo, en Estados Unidos hay numerosos experimentos que tratan de sincronizar la emisión de la televisión con el contenido del ordenador…

El problema es cuando dispones de las aplicaciones interactivas en el ordenador y no en el televisor. En este caso obligas al espectador a retirar la atención del foco principal para situarla en otro secundario. En Estados Unidos esto se ha hecho mucho porque las casas están llenas de PCs y en muchos casos están en la misma habitación que el televisor. A algunos, como la NFL (National Football League), les ha ido muy bien. Sin embargo, son iniciativas sin mucho futuro. Sería un caso extremo de Web TV (otro experimento fracasado y que simplificando mucho consistía en una caja con acceso a Internet capaz de poner el contenido de la Red en la pantalla de televisor), pero sin caja, con la mera ayuda del ordenador. No se estarían recibiendo los datos y la imagen por la misma fuente. Bastante tienes con hacer que el espectador mantenga su atención en el televisor.

Hablando de Web TV, Microsoft ha firmado un acuerdo con TeleCabo, una compañía portuguesa, con la que también tiene una acuerdo Open TV…

Las cajas de satélite de TeleCabo utilizan la tecnología Open TV. Microsoft invirtió en TeleCabo y llegó a un acuerdo con ellos para lanzar televisión digital por cable con tecnología Microsoft. TeleCabo tenía un millón de abonados a su plataforma de cable analógico. Estos seguirán disfrutando de estos mismos servicios, sin interactividad, y los que se suscriban a servicios de cable digital utilizarán descodificadores digitales. Esto nace de las particularidades de las licencias de televisión otorgadas en Portugal, que permiten decidir a los operadores cómo quieren llevar la señal. A TeleCabo le interesaba cablear sólo las zonas urbanas; para el resto es más apropiada la señal por satélite.

Mientras no ofrezcas servicios interactivos, la tecnología que utilizas es secundaria. Cuando comienzas a ofrecerlos, entonces sí existe diferencia entre disponer de una red de cable digital, con el canal de retorno siempre abierto y un ancho de banda muy grande, y emitir por satélite o digital terrestre. Sin embargo, la infraestructura de cable resulta lenta, cara y compleja de instalar, al revés que la digital terrestre (puedes utilizar tu antigua antena) o el satélite (se necesita una antena parabólica). El satélite tiene la ventaja de que su ancho de banda depende del número de multiplexores, y por tanto aumentarlo es sólo una cuestión económica. Aquí sale perdiendo la digital terrestre, que hoy sólo tiene licencia para 20 canales teóricos (en la práctica 16), siempre que no dejen ancho de banda para datos. Esto les obliga a utilizar Internet o la vía de retorno para las aplicaciones interactivas, lo que se traduce en un mayor coste para el usuario.

Open TV nació de la mano de Thompson y ha terminado en las de Sun Microsystems. ¿Cómo sucedió esto?

Inicialmente Open TV fue un desarrollo de Thompson. Esta compañía tenía un proyecto para desarrollar un PC alternativo a la arquitectura de IBM con su propio sistema operativo. Lo consigue hacer, y su PC es extraordinario, pero llega tarde al mercado. Entonces intenta buscar alternativas para ese grupo ya creado. De ahí nace la división de televisión digital. Intentan buscar una alianza con una empresa americana, porque pensaban que la televisión digital nacería antes en EEUU que en Europa, y en 1994 se alían con Sun. Nace entonces Open TV como entidad separada, con sede en California. Posteriormente, cuando Thompson se privatiza en Francia y Microsoft adquiere parte de su capital, se crea un conflicto con Sun, que entonces adquiere la totalidad de las acciones de Open TV. La compañía sale a Bolsa a finales de 1999, después de dos años trabajando en el desarrollo de la tecnología, y ya con ocho plataformas como clientes. Su origen, por tanto, es informático.

Sin embargo Sun es también uno de los promotores detrás del estándar único de emisión (Digital Video Broadcasting-Multimedia Home Platform) que habrá de competir en un futuro con vuestro propio middleware. ¿Cómo se explica esto?

Utilizando una definición de andar por casa, hoy el middleware de Open TV es un lenguaje que te ofrece una serie de herramientas para crear aplicaciones que utilizan los recursos de los descodificadores. Estos recursos pueden ser utilizados de múltiples maneras, de ahí que haya APIs (interfaz de programación de aplicaciones) claramente indicados para el cable, lo mismo que otros que parten de la filosofía broadcast.

Nos encontramos en un mercado con multiplicidad de APIs, lo que supone un dolor de cabeza para los creadores de contenido. Éstos, cada vez que quieren desarrollar una aplicación, han de hacerla para todas las APIs. El DVB (Digital Video Broadcasting) lanza la iniciativa MHP (Multimedia Home Platform) para que en un futuro cercano las cajas utilicen un API común, y así la arquitectura de las cajas tienda a converger. Los proveedores de contenido podrán entonces, y siempre en teoría, desarrollar una aplicación que funcionará en todas las cajas y en cualquier país que haya aceptado este estándar.

Sin embargo, es un estándar que todavía está en proceso de desarrollo y al que todavía le queda un tiempo de madurez estimado en una año o año y medio para poder desplegar cajas que vayan más allá de lo experimental. La definición del estándar tiene problemas en temas como la vía de retorno o el disco duro (cuando comienza a desarrollarse el estándar a nadie se le había ocurrido que las cajas pudieran disponer de disco duro), y estos son problemas que hay que resolver si no se quiere aprobar una tecnología inferior a la que ya tenemos en el mercado. El estándar utiliza además una versión de Personal Java que necesita de un descodificador con mucha memoria y capacidad de proceso. Esto encarece el coste de las cajas, cuyo precio, en función de las prestaciones, podría llegar a situarse por encima del precio del televisor. Y en un mercado que empieza y que es de nicho, eso puede resultar fatal.

¿Cómo os afectará a vosotros la llegada de MHP?

En principio lo consideramos como una oportunidad de mercado enorme. Sobre MHP hay muchos malentendidos. La gente piensa que vas a ir a una oficina pública y te van a dar poco menos que un disquete que vas a poder utilizar en tu casa como fabricante o proveedor de contenidos para desarrollar aplicaciones pulsando un botón. Esto no es cierto. MHP es un conjunto de definiciones de cómo ha de ser el comportamiento de un software con relación a un hardware. Pero alguien tiene que sentarse a escribir ese software. Esto ofrece oportunidades a compañías como Open TV o Media Highway. Muy pocas empresas en el mundo se han atrevido a realizar desarrollos sobre MHP, sin saber si el estándar iba o no a tener éxito.

Además, no se puede crear un desarrollo de software para algo que no existe. Primero es necesario crear una máquina con unas ciertas especificaciones a partir de la cual comenzar a escribir código. Todo esto ha demorado su entrada en funcionamiento. Cuando sale la iniciativa hay unos dos millones de descodificadores en Europa; hoy hay tal vez veinte millones de cajas digitales. ¿Vamos a tirarlas todas a la basura? A nosotros nos parece una solución fenomenal, pero habrá que buscar una forma de encajar esto en el mercado.

La plataforma de televisión digital terrestre Quiero TV utiliza middleware Open TV, pero su propuesta inicial era migrar a MHP en cuanto estuviera listo…

Quiero TV fue muy inteligente, porque si hubiera tenido que esperar a que saliera MHP, todavía estaría esperando. Lo mismo hubiera sucedido el año que viene. Quiero TV tenía el compromiso de migrar a MHP cuando las condiciones del mercado lo permitiesen. Nosotros respetamos el compromiso y estamos trabajando en la implementación de Open TV-MHP.

Una de las críticas que se le hacen al sistema de Open TV es que al ser una tecnología broadcast ofrece unas posibilidades de personalización menor que las ofrecidas por otras tecnologías basadas en los protocolos IP. ¿Es esto cierto?

La situación ideal en el mercado sería ofrecer a cada persona lo que quiere y sólo eso. Pero hay que ver hasta qué punto eso es eficiente y tiene sentido. Si tú tienes una red IP el coste por cada persona que ve tu televisión es muy alto. Si haces una emisión por satélite de cuarenta canales dedicas una parte de tu ancho de banda y ya está. El cable utiliza una solución más elegante, que es enviar toda la información por todo el ancho de banda. Pero cuando el número de abonados se cuenta por millones esta estructura se vuelve tremendamente cara e ineficiente. Lo mismo sucede con el canal de retorno. En el caso de una red IP, y si yo quiero ver el canal del tiempo, no lo recibo hasta que yo lo solicito, momento en el que establezco una comunicación con un servidor que me envía una aplicación para mí sólo. En el caso de la tecnología broadcast las aplicaciones se ponen en carrusel (están en el aire), de forma que están siempre disponibles. Para el usuario no hay diferencia. La tecnología IP necesita de una caja, un servidor y un módem caros. Hoy el servicio no justifica este elevado coste. Cuando esto suceda así, nosotros lo defenderemos.

En el caso de los operadores regionales en España, la localización es muy importante. Nosotros les ofrecemos una opción de forma que la lógica de una EPG (Guía electrónica de programación) sea enviada de una forma genérica, y los datos de una forma local, y así los gallegos dispongan de la EPG en gallego, y los catalanes en catalán. Es una solución que demuestra que los sistemas broadcast también pueden particularizarse.

También es discutible la afirmación de compañías como Liberate, que afirman basar sus tecnologías en protocolos abiertos como HTML. Pero HTML nunca fue diseñado para salir por una pantalla, por lo que ha de realizar unos cambios que lo vuelven tan propietario como el que más. Las compañías de Internet presionaron a las plataformas para permitir acceso libre a todas las páginas, lo que nos causó un montón de problemas a los proveedores de tecnología básica. Hoy para las plataformas es más interesante disponer de un portal propio, que no es un walled garden (jardín vallado) en sentido estricto, pero sí de forma práctica. De esta forma los ingresos no se los lleva otro. Para los usuarios intensivos, la televisión no es la solución: Internet pertenece al mundo del PC. En vez de forzar desarrollos tecnológicos, resulta más sencillo cambiar la distribución gráfica, como ha hecho el periódico El País con la última versión de su página web, para hacerla compatible con la televisión.


Carlos Zalve, director general de Open TV España

¿Cuándo veremos las nuevas cajas de Vía Digital (que también utiliza tecnología Open TV) con disco duro? ¿Tendrán retorno por ADSL? ¿Solucionarán los problemas que tiene Quiero TV con las páginas de Flash?

La tecnología está lista desde febrero, pero parece que han retrasado el lanzamiento hasta Navidades. Es una decisión que tiene más que ver con un planteamiento de marketing que con un problema técnico. Las cajas, que dispondrán del navegador más potente del mercado (capaz de soportar HTML 4.0 y Java Script 1.4), no tienen de momento retorno por ADSL, pero se está trabajando rápido para desarrollar la tecnología. Esto acercaría las prestaciones de la vía de retorno a las prestaciones del cable.

Aun así, es necesario que existan aplicaciones que demanden toda esta tecnología, algo que todavía está por crear. Hoy por hoy no hay nada que no pueda hacerse de cualquier otra manera. Cualquier aplicación de las que hoy existen en el cable, con excepción quizás del vídeo bajo demanda, con el que podrá competir la tecnología broadcast una vez que se generalicen los descodificadores con disco duro y los sintonizadores múltiples, puede desarrollarse en el satélite.

La interactividad, en este sentido, está en la cabeza del usuario. Mientras este tenga la percepción de que está siendo escuchado y puede actuar sobre el contenido televisivo da igual la tecnología que se encuentre detrás. En el momento en el que nos encontramos todavía hablamos mucho de tecnología.

En cuanto a Flash, requiere de mucha capacidad de procesamiento. Mientras que en el mundo del PC se estimula la renovación de los equipos (si no puedo jugar en Red, ¿para qué lo quiero?), en el mundo de la televisión hay que huir de esa modelo. Si un cliente viene y te dice que quiere la caja nueva te hace un daño financiero importante. Estos problemas son serios. Si sólo las últimas cajas pueden leer Flash, ¿qué hago con todas las anteriores? El gran problema de los responsables de las plataformas es gestionar la obsolescencia técnica de su propio equipamiento. Que las plataformas consigan hacer todo lo que hacen con los equipos que hoy tienen es digno de halago.

Telefónica afirmó hace poco que abandonaría sus inversiones en el cable para concentrase en la ADSL. ¿Tiene esto algún sentido? ¿Es tecnológicamente factible?

Telefónica siempre ha tenido la idea de ofrecer servicios a través de su línea básica de telefonía. Ellos eran conscientes de que podían ofrecer cierto número de canales a través del par del cobre que ya tenían, y han estado persiguiendo este tipo de tecnología mediante diversos experimentos. Tenían la alternativa de emular lo realizado por los operadores de cable, llevando el cable a todos los edificios, o intentar dar un servicio técnicamente menos sofisticado pero más fácil de poner en práctica. Al disponer de una plataforma de satélite habrán visto que tal vez no les es rentable tirar cable por todo el territorio, apostando entonces por la tecnología xDSL. Sin embargo, no es tan sencillo; te eliminas el problema de cavar zanjas, pero poco menos que tendrán que colocar un servidor en cada edificio. Aún con tecnologías tan increíbles como VADSL, que permite meter catorce canales de vídeo en un par de cobre, le costará mucho trabajo.

¿Qué ha sucedido con el acceso a Internet por satélite de Vía Digital?

Ellos disponen de la tecnología, pero nuevamente se trata de una cuestión comercial. Para que ello funcione los usuarios necesitan poder conectar su ordenador a un módem especial. Esto tiene el problema de que la caja la tienes en un sitio y el ordenador en otro.

Lo importante es hacer que un canal de datos o de comunicación de alta capacidad llegue a la casa. Pero todavía desconocemos cómo va a ser utilizado. Hay quienes proponen separar todo lo que sea cable módem de la caja, de forma que pueda conectarse al teléfono y al ordenador. Esto tiene y no tiene sentido. Pero estamos hablando de una realidad, y es que la tecnología hoy ya ofrece infinitamente más de lo que el público demanda. Se necesita un cambio de hábitos. Lo que las cajas hoy pueden hacer está muy bien pero, ¿va eso a cambiar tu vida? ¿Qué pasaría si mañana no hubiera televisión interactiva? Todavía tenemos que trabajar mucho para que la interactividad, ya sea en el ordenador o en el televisor, sea imprescindible. En España se está produciendo un cambio increíble, que es el cambio a digital y que permitirá a todos disponer de un canal de datos en su casa. La llegada de la televisión y la radio permitió que todo el mundo pudiera recibir información, y esto es sólo el siguiente paso: dar al público la oportunidad de salir de su casa.

Haciendo de futurólogo, ¿cómo ves tú la casa de un ciudadano medio en 2012 (año el que la televisión será toda digital)?

Yo veo más integración entre aparatos como el televisor y el teléfono, no sólo para cosas como la videoconferencia. Actualmente vemos cómo la gente utiliza la televisión digital para comunicarse entre ellos, algo que nadie se imaginaba. La idea de crear comunidades virtuales en torno a programas de televisión tiene una fuerza enorme y se produce de una forma espontánea. España es este campo es un país líder. Vía Digital fue la primera plataforma del mundo que lanzó un servicio de mensajes SMS.

Hasta ahora los productores de televisión se han mostrado reticentes a la hora de utilizar la interactividad en los programas. La homogeneización de estándares hará que pronto nazcan programas que no tengan sentido sin la participación del telespectador.

¿Cómo conseguirán las plataformas rentabilizar sus fuertes inversiones en tecnología?

Esa es la pregunta del millón. Hay aplicaciones que generan dinero, por ejemplo, las de apuestas, que en el Reino Unido generan dos dólares nuevos por caja y mes, o los mensajes a móviles en España, o los mensajes clasificados en Francia. También algunas aplicaciones de comercio electrónico son rentables. No hay una universalidad en la forma de percibir las aplicaciones. Nadie se extraña, esto es nuevo. Nosotros nos concentramos en simplificar y abaratar la tecnología, para que cada vez sea más fácil y más rápido desarrollar aplicaciones. Si algo no funciona y es fácil de hacer, pues se cambia y ya está. Actualmente vemos dinero en el mercado a medio plazo, pero llegar ahí exige inversiones cuantiosas. La llegada del disco duro, por ejemplo, supondrá un cambio significativo. Pero esto también tiene su contrapartida: las plataformas tendrán que desarrollar cajas con arquitectura multipipe, con dos sintonizadores en vez de uno, así como los programas necesarios para que los discos puedan leer datos, grabar páginas HTML, etc.

El espectador quiere que la tecnología sea fácil de usar y que haya novedades. Los modelos transaccionales que tienen éxito en Reino Unido y Francia aquí chocan contra reticencias culturales. También se dan grandes pasos que pasan inadvertidos, como por ejemplo el hecho de que en las plataformas digitales ya se puedan ver canales generalistas. Si consiguieras hacer la aplicación interactiva para que corriese sobre un programa prime time de Antena 3, tu aplicación sería con seguridad mucho más rentable. Esto te permite disponer de una audiencia que tome conciencia de la existencia y utilidad de las aplicaciones digitales. La excesiva fragmentación actúa en detrimento de la rentabilidad de las plataformas.

La evolución hacia el nuevo modelo de aplicaciones sobresalientes llevará un tiempo. La tecnología de Canal Plus y Media Highway era muy avanzada cuando salió. Hoy no lo es tanto, pero no sirve de nada tener cuarenta mil cajas nuevas y un millón antiguas, tienes que seguir desarrollando las aplicaciones para que funcionen en las cajas más antiguas. Una vez que una plataforma comience a vender cajas que serán PCs con piel de cordero deberá asegurarse de que los descodificadores llegan a las manos de los usuarios avanzados, que gastan dinero en las aplicaciones. Se pasa de un modelo publicitario en el que el telespectador compra el televisor y ve la televisión gratis, a otra de pago que te ofrece servicios complementarios y cuyo descodificador es financiado por la plataforma. Uno de los grandes retos de toda la industria consistirá en atraer dinero que antes no tenía cabida en el sector audiovisual. No podemos esperar financiar todo esto sólo con ingresos publicitarios.

¿Cómo se adaptan las televisiones generalistas al cambio al modelo digital?

Tal y como se estableció la transición en un principio no tenía mucho sentido. A estas cadenas se les dice que tienen que salir a digital y se les dan 3,9 Mbs para emitir, lo que hace que la señal no tenga buena calidad. La Comisión Nacional del Mercado de las Telecomunicaciones está haciendo una labor difícil para poder crear un modelo de televisión digital terrestre gratuita que tenga pies y cabeza.

Pero claro, eso pasa, entre otras cosas, por no exigir que las plataformas privadas tengan que cumplir requisitos públicos, tales como que en sus descodificadores deban verse los canales de televisión digital terrestre gratuita. Puede aceptarse una normativa que establezca las reglas de aquí al futuro, pero no valen argumentos tales como \”dado que existen dos millones y medio de descodificadores digitales, ya puede hacerse televisión gratuita en digital\”. La desmodulación es diferente según la tecnología de emisión, y no tiene sentido exigirle a una plataforma que incluya los tres sistema existentes en la misma caja.

En resumen, es más fácil aprobar políticas que ponerlas en práctica. El gobierno pide a todo el mundo que lance en MHP, cuando no hay tecnología. Se genera entonces una innecesaria confusión en el mercado, a la que habrán de enfrentarse Net TV y Veo TV cuando comiencen a emitir en abril del año próximo. La buena señal es que se está haciendo un verdadero esfuerzo por tomar decisiones consensuadas; y debates como la necesidad de crear un descodificador único son un paso adelante. Pero aunque este fuera finalmente el caso, habrían de respetarse las inversiones hechas hasta la fecha, o nos estaríamos cargando el mercado.


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