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La ley de Moore tiene cuerda para rato, según Moore

Gordon Moore, cofundador de la compañía de semiconductores Intel, afirmó en 1965 que el número de transistores en los circuitos integrados se duplicaría cada año. En 1975 moderó su hipótesis, estableciendo en dos años el período de duplicación. Desde entonces, la ahora conocida como Ley de Moore ha estado cumpliéndose con asombrosa precisión. Y según declaró Gordon Moore en la última International Solid State Circuits Conference, podría seguir cumpliéndose durante, al menos, los diez próximos años.

La Ley de Moore, de la que su colega David House estableciera un corolario similar al afirmar que la potencia de los circuitos integrados se doblaría cada 18 meses, ha conseguido burlar hasta ahora los que hasta ahora se consideraban como los límites infranqueables de la física.

En la actualidad, el número de transistores producido cada año es aproximadamente igual al número de letras impresas, y tiene un coste de producción similar. "En estos días, en ciertos mercados puedes conseguir cincuenta millones de transistores por un dólar". Si a finales de los años cincuenta un chip tenía 200 transistores, para 2005 Intel producirá chips con mil millones. Desde entonces, los ingresos de la industria de los semiconductores se han multiplicado 800 veces.

Aunque es imposible que todo crecimiento exponencial continúe indefinidamente en un mundo con recursos finitos, Moore cree que su "ley" seguirá cumpliéndose durante el futuro previsible, en torno a una década. El incremento en el consumo de potencia eléctrica, y el límite en la pequeñez de las estructuras creadas mediante fotolitografía, son dos de los límites que en este momento los ingenieros están averiguando cómo sobrepasar.

En una entrevista en News.com, se le pregunta a Gordon Moore cuál será la próxima aplicación que hará uso de los futuros incrementos de potencia de los microprocesadores. Moore supone con cautela que podría tratarse del reconocimiento y síntesis del habla. "Ser capaz de hablar a tu computadora, y que ella te conteste, sería un avance muy interesante". Sin embargo, reconoce, la tecnología aplicada siempre da sorpresas. "En los ochenta no fui capaz de predecir el auge de los ordenadores personales. En los noventa, no supuse que la Internet tendría el impacto que ha tenido ahora. Y en este momento hay gente trabajando para aplicar la potencia computacional que estamos creando de formas que nosotros no podemos predecir". El veterano ingeniero de microprocesadores está fascinado también por los actuales avances en nanotecnología. "Una de las tecnologías básicas más interesantes hoy en día es la que está posibilitando la manipulación de nanoestructuras. Se pueden realizar aparatos electromecánicos o plantas químicas en la escala de nanometros". Dada la formación de Moore como químico, se le pregunta si no estaría más a gusto trabajando en los nuevos desarrollos de la nanotecnología. Pero Moore está encantado de haber sido testigo y actor del desarrollo de los semiconductores: "No podría haber intervenido en una tecnología más emocionante en un momento tan interesante".


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