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La música es mucho más que un puñado de dólares

La administración tiene que entender que LA MÚSICA ES CULTURA. No se puede entender que los libros estén grabados con un 4% de I.V.A y la música con un 16%. La rebaja de este impuesto debe ser entendida como una apuesta por la cultura y para facilitar el acceso a la misma al mayor número de ciudadanos. Una bajada del I.V.A, significaría la bajada automática de precios y beneficiaría un aumento del consumo.

La administración tiene que hacer campañas para fomentar el consumo cultural y poner facilidades para que la gente vea y aprecie la música con calidad, y dotarse de leyes de protección de nuestra cultura y, por lo tanto, de nuestra industria, para no estar exclusivamente en manos de lo que dictan cinco grandes grupos en todo el mundo. El ejemplo cercano de Francia es muy significativo sobre la defensa de su propia identidad cultural. Es preocupante el desprecio que se tiene a veces desde la administración a la música popular.

En Cataluña recientemente hubo una concentración de artistas por tal motivo, la Comunidad de Madrid sólo da ayudas a compañías y espectáculos de música culta, en sus convocatorias de subvenciones, lo que es discriminatorio para otras músicas y artistas. A modo de ejemplo podemos indicar que en estas dos comunidades autónomas, a pesar de las subvenciones, los espectadores de música clásica descendieron un 18,2% en Cataluña y un 8,3% en Madrid, según datos de la SGAE. Y mientras en Madrid a los conciertos de música popular acudieron 2.334.301 espectadores, frente a las 763.809 que lo hacían a los de clásica, en Cataluña los datos son parecidos 3.635.747 espectadores se declinaban por la popular mientras que 652.339 lo hacían por la clásica. Podríamos poner más ejemplos al respecto.

No estamos pidiendo que se recorten las ayudas a la música clásica, sólo queremos que no se discrimine un tipo de música por su carácter más popular. Este desprecio por parte de los políticos por la música que no tiene un carácter culto, es por el despreciar todo aquello que consume mayoritariamente la sociedad y pensar que sólo lo que consumen las elites debe de ser subvencionado o tenido en cuenta. Es una manera de discriminar sobre la base de posturas personales y nada democráticas.

La administración debe ayudar activamente a preservar nuestro patrimonio cultural, y la música es de los más importantes. A este respecto el desprecio que se tiene a veces sobre la música tradicional por parte de algunas comunidades autónomas es evidente, así como otras entidades, como algunas sociedades de gestión.

Los ayuntamientos siguen siendo uno los mayores responsables en la difusión de la música en directo. Sus fiestas, festivales, teatros, centros culturales y auditorios, se extienden por toda nuestra geografía. La mayoría de esas programaciones están realizadas en colaboración con agentes artísticos, la mayoría de ARTE. Nuestra labor como profesionales es dar cada vez un mejor servicio, asesorando adecuadamente y ayudando a garantizar la pluralidad musical y cultural existente. Nuestro comportamiento debe ser cada vez más profesional y tenemos que ayudar a difundir, con nuestro asesoramiento, todo tipo de propuestas y no sólo aquellas que nos quieran imponer los grandes grupos de comunicación y las multinacionales discográficas.

Proponemos que determinados equipamientos culturales, que en muchas ocasiones y por diversos motivos no pueden ser gestionados en su totalidad, puedan abrirse a nuevas propuestas de colaboración entre diversos colectivos musicales y la administración, para lograr una gestión más completa de los mismos y permitir la ampliación de nuevos lugares para la música en directo.

Los medios de comunicación

Otro síntoma de alarma en los últimos tiempos con la llegada de los medios de comunicación a la industria musical, es el papel de la información de los mismos. Hay cierto temor a que dichos medios se dejen llevar sólo por sus intereses comerciales y que la libertad de expresión, opinión y crítica de los periodistas se vean mermados por estas circunstancias.

Si esto fuera así el retroceso democrático sería muy importante ya que la libertad de expresión y de información es sustancial en cualquier estado de derecho. Los medios implicados en la industria deberían crear un código ético que nos garantizara a los compradores y lectores de los mismos, que las informaciones y opiniones que aparecen reflejadas no son producto de sus intereses económicos.

Nuestro apoyo a los profesionales de la comunicación es total y ofrecemos los medios que tiene ARTE para ayudarles a garantizar su independencia.

La proliferación de revistas musicales especializadas por todo el país está poniendo de manifiesto la diversidad musical existente y las ganas de difundir de manera diferente la música que se produce, que los grandes medios no suelen recoger en sus publicaciones.

 Internet

La \”bajada\” de música de Internet ha constituido otro conflicto a escala mundial. Después de que Napster perdiera su batalla por la cual se bajaban alrededor de tres millones de canciones al día desde la red, la industria se ha puesto manos a la obra para que la gente pueda bajarse canciones desde la red creando las plataformas MusicNet (Warner, BMG, EMI) y PressPlay (Universal, Sony) que se podrán descargar a través de los portales AOL, Yahoo y MSN.

Lo que también nos debe quedar claro es que las nuevas tecnologías pueden permitir democratizar la música, ya que cada vez es más fácil que la música pueda escucharse en buena parte del mundo, sin tener que depender para ello exclusivamente de las compañías discográficas.

Internet supone también que artistas y consumidores de todo el mundo tengamos acceso a obras totalmente silenciadas por la industria y los medios de comunicación masivos.

La no-regulación de Internet ha permitido el aumento de nuestra información y el acceso a realidades desconocidas. La regulación del mismo no puede basarse en normas para censurar. La única regulación debe ser aquella que impida la expansión de fenómenos como la pornografía, xenofobia, violencia, fenómenos totalitarios, a menores… Cualquier otra normativa debe entenderse como un intento de limitar el acceso de los ciudadanos a una información lo más plural posible. Internet debe permitir el que la música más variada pueda llegar a todos los rincones posibles.

La batalla por regular todo, nos hace suponer que la próxima batalla de la industria musical y de las sociedades de gestión de autores, será contra los teléfonos móviles que incorporan tonos para sus llamadas, muchos de los cuales suelen ser canciones y temas conocidos.


A.R.T.E. (Asociación de Representantes Técnicos del Espectáculo) es una organización profesional de ámbito estatal, constituida el día 25 de marzo de 1983, que agrupa a la gran mayoría de los agentes artísticos representantes y managers españoles, que a su vez representan a la práctica totalidad de los artistas españoles y extranjeros que trabajan en España, e intervienen en más del 90% de todos los contratos artísticos que se celebran en nuestro país.


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