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La Nueva Economía no es la economía de las dotcom

Manuel Castells es un científico social muy particular, cuyo trabajo se centra en el entramado de hipótesis que iluminan los grandes cambios sociales del momento. Una complejidad que sitúa en un punto de mira muy concreto, sobre el que ha conversado junto a Giddens y Touraine, en un diálogo cuya principal misión consistía en apuntar teorías para la construcción de una Nueva Sociedad. Aquí están algunas de sus principales conclusiones.

Su biografía intelectual ha sido un proceso de grandes desafíos y al leer trabajos como \”La Sociedad de la Información\”, se percibe una ambición intelectual que tiende a establecer un desafío directo a la complejidad de la época. La relación entre Ciencia y Sociedad para Castells pasa a ser un instrumento de análisis de una globalidad emergente, directamente aplicado a los comportamientos económico-financieros, político-sociales y culturales.

Internet, esa utopía visionaria

Castells habla de Internet a partir de la utopía visionaria de \”Internet de Xanadú\”, aquella basada en el hipertexto, que a través de un único sistema de software enlazaría e integraría toda la información del planeta, añadiendo la posibilidad de combinar la misma información infinitas veces. Pero lo relevante de la Red, lo realmente importante además de que permite la comunicación de muchos a muchos en tiempo real, es la capacidad de articular cualquier tipo de información con cualquier tipo de formación y ligarla entre sí.

Y esa capacidad de combinar todo con todo es lo que permite generar innovación en todos los campos. Las NTI (Nuevas Tecnologías de la Información) se caracterizan por su capacidad distributiva y por su poder de procesamiento en distintos contextos y en distintas aplicaciones. Internet en el teléfono móvil permite distribuir esta capacidad de procesamiento de información a cualquier contexto, lugar o persona, con tan una pequeña condición: tener la infraestructura tecnológica y el conocimiento para utilizarla.

La Sociedad Red

Con estos cambios nace una nueva estructura social: la Sociedad Red, que simplemente es una estructura social hecha con redes de información, que se desarrollan gracias a las tecnologías. Las redes son tan viejas como la Humanidad y los antropólogos sociales llevan toda su vida estudiando redes, de todo tipo, en todas las culturas. Una red es simplemente un conjunto de nodos interconectados, pero ¿qué es lo característico de nuestras redes? ¿Por qué son tan importantes en nuestra sociedad?

Las redes siempre han tenido una gran ventaja y un gran inconveniente. La gran ventaja es su flexibilidad, su capacidad de configurarse y readaptarse a entornos y a funciones específicas. Su gran inconveniente era que a partir de una cierta dimensión, la complejidad de manejo la hacía muy ineficaz para proyectos específicos y tareas concretas en las que había que movilizar recursos. Por eso, durante la Historia de la Humanidad al enfrentarse las redes contra las organizaciones verticales estructuradas en torno a una lógica de \’ordeno y mando\’, de arriba a abajo, las redes siempre perdían la batalla.

Si un mercado financiero global está programado para maximizar beneficios, cualquier cosa que sea contradictoria en esa red, será excluida.

Actualmente, y aquí la tecnología juega un papel fundamental, la existencia de un tipo de TIC permite que las redes mantengan su flexibilidad y que, al mismo tiempo, puedan gestionar sistemas muy complejos de organización y movilización de recursos. Y gracias a esto, las redes se han convertido en la forma dominante de la actividad humana en todos los sistemas.

La Sociedad Red se caracteriza por una transformación socio-técnica de espacio, tiempo, cultura, Estado. Pero al crear un espacio de flujos que supere el espacio físico de los lugares, rompe la base en que la cultura y las instituciones se manifiestan, lo que conlleva graves problemas y distorsiona los procesos de cambio cuyas formas de expresión también son nuevas.

Darwinismo digital o el valor de los nodos

Si tiene centro no es una red. Y es que la red funciona con una lógica binaria: inclusión y exclusión. Todo lo que está en la Red cuenta, lo que no está en la red no cuenta. Aquello que la red necesita, lo absorbe; aquello que no necesita lo excluye. Las redes funcionan con fórmulas extremadamente económicas y eficaces. Muy semejante al modo de organización de las células en los procesos biológicos, lo que en ciertos casos ha llevado a hablar de darwinismo digital.

Los nodos son importantes, no tanto por lo que manden, sino por la utilidad que generan con relación a la red, es decir: son importantes aquellos que son capaces de absorber más información y distribuirla más eficazmente. Unos nodos son más importantes que otros, pero todos se necesitan. Si no son necesarios, se excluyen.

En este sentido, los nodos principales no son centros, sino vínculos entre distintos elementos de la red que siguen una lógica reticular, más que una lógica de dominación. Las redes como estructuras sociales no tienen valores, son neutrales. Son asesinos profesionales o amantes muy eficaces. Cualquier cosa que se introduzca en la red, va a funcionar para conseguir el objetivo principal de la red.

Si un mercado financiero global está programado para maximizar beneficios, cualquier cosa que sea contradictoria en esa red, será excluida. Si alguien quiere que además de aumentar beneficios, se potencie la conservación del medio ambiente, por ejemplo, habrá que reprogramar la red. Si no, la red identificará los objetivos ajenos a la red como auténticos obstáculos a sus propios fines e intentará eliminarlos.

La Nueva Economía pasa por la Red

Las empresas hoy día funcionan sobre una base de redes. Y aquella que no es una red o no funciona en red, desaparece a corto plazo. Por ello existen redes entre empresas que se unen para colaborar, redes internas dentro de la empresa, redes de pymes que cooperan entre sí, redes entre pymes y grandes empresas y, como no, redes cada vez más importantes que se crean entre las empresas, sus clientes y sus proveedores que operan en red y en tiempo real. En definitiva, redes que dan lugar a los nuevos modelos de empresa basados en Internet y que son realmente la Nueva Economía.

La Nueva Economía no es la economía de las dotcom, sino la economía de todas las empresas que tienen como base una arquitectura de red, que incorporan las capacidades de Internet. Por tanto, sólo hay dos clases de economía: la Nueva Economía y la economía de las empresas fallidas. La productividad y la competitividad de esta Economía de Red permite que la forma-red se expanda en el conjunto del mundo y que la nueva Economía Red se convierte en la economía dominante en todos los aspectos del globo.

La Nueva Economía se basa en redes, en redes electrónicas que procesan señales de todo tipo: señales económicas pero también turbulencias de información. La economía global está construida en torno a redes de producción y de gestión que tienen su centro en las corporaciones multinacionales, que no son cuatro como se suele decir, sino 415.000 exactamente. Estas unidades controlan el 30% del Producto Global Bruto y el 70% del comercio internacional y, por un fenómeno de red, articulan, determinan y condicionan el conjunto de actividades económicas del planeta.

Aunque no hay que olvidar que, la pequeña condición que requiere estar conectado al mundo de redes, que pasa por tener la infraestructura tecnológica y el conocimiento necesario para utilizarla, deja fuera más o menos, al 80% de la humanidad. ¿Y qué quiere decir esto? Que aquellas economías que no estén dentro del paradigma información sólo podrán permanecer como economías de supervivencia. Ante estas conclusiones, parece pertinente recordar a Jean Paul Fitoussi cuando se recuerda que \”un crecimiento que sólo beneficia al 10% no es un progreso real\”.


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