BAQUIA

La nueva publicidad o la imaginación al poder

Desde siempre, los departamentos publicitarios de las empresas han sido de los mayores responsables del gasto de las mismas. Hay megacampañas de colosales despliegues técnicos y financieros, pero hablando de Internet la cosa cambia. O está empezando a cambiar; priman la innovación, la inventiva, y el usuario no es ya un mero tragaanuncios, sino el verdadero juez que determina el éxito o fracaso de la publicidad.

Viene todo esto a cuento al respecto del boom de Amo a Laura, una campaña innovadora a tope: ha contado con un presupuesto ridículo para lo que se estila en estos temas, porque lo ha basado todo –con gran acierto- en el marketing viral y en el boca/oído.

YouTube ha sido el hilo conductor que ha hecho posibles millones de descargas en todo el mundo; a partir de ahí, los internautas han intercambiado decenas de miles de correos electrónicos avisando a familiares, amigos, niñeras, soldados sin graduación… Y nadie ha quedado indiferente ante Laura.

Desde luego se trata de un aviso para navegantes, más concretamente para los gestores de los medios de comunicación clásicos. En la campaña de la que venimos hablando, la gente busca la publicidad; en cambio, a Laura la buscamos.

Si alguien recuerda alguno de los anuncios que vio ayer, anteayer, en la prensa, la televisión, la radio, que levante la mano –con honrosas excepciones, que también las hay-. Y esto no es todo: atentos a Gregorio, que amenaza con dejar pequeña, por difícil que parezca, a Laura. Más


Compartir en :


Noticias relacionadas




Comentarios