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La policía investiga el caso del iPhone 4G

Un ingeniero que deja olvidado un prototipo tecnológico en la barra de un bar. Un parroquiano que lo encuentra y decide que está ante la oportunidad de su vida. Alguien interesado en el cacharro que paga 5.000 dólares por él. Un tsunami mediático desatado tras desvelarse su existencia. El dueño legítimo que reclama su propiedad….

¿Es el comienzo de la nueva novela de Dan Brown? ¡No! (en principio, el Vaticano no tiene nada que ver con todo esto). Es la historia del iPhone 4G abandonado en un bar de Redwood City, tan rocambolesca que inicialmente parecía cualquier cosa (un fake, una campaña de marketing…) menos real. Y sin embargo, resultó ser cierta.

Ahora la policía del condado de Santa Clara está investigando el caso, buscando pruebas para decidir si hay indicios de delito después de la denuncia de Apple, que sin embargo ha recuperado el aparato perdido después de exigirle a Gizmodo (el blog que difundió su existencia tras pagar los 5.000 dólares) la devolución de su propiedad perdida.

El –todavía- anónimo ciudadano que encontró el teléfono tal vez debería ir buscando abogado, ya que según las leyes californianas cualquiera que se apropie de un objeto perdido para uso propio, particularmente si existen muestras claras de quién es su dueño legítimo (en este caso, un enorme logotipo con una manzana) puede ser acusado de robo, a no ser que haga un “intento razonable” de devolver el objeto a su dueño.

Gizmodo ha ofrecido su versión de la historia, en la que pone nombre y cara al despistado ingeniero de Apple, Gray Powell, un programador de 27 años que celebraba su cumpleaños tomando cervezas en el Gourmet Haus Staudt. Se marchó del bar bastante alegre, y se dejó el iPhone 4G – que estaba “disfrazado” de 3G- sobre una mesa, después de haber estado actualizando su página de Facebook.

Al día siguiente, el teléfono estaba bloqueado con la aplicación MobileMe, que Apple utiliza para desactivar los iPhones perdidos. Según Gizmodo, Mr. Afortunado realizó unas cuantas llamadas a Apple intentado dar con la persona que resolviera el problema, pero no lo consiguió. No se cuenta cómo llegó el cacharro a Gizmodo, que lo devolvió a Apple después de diseccionarlo a fondo y difundir en su blog todo tipo de información.

Finalmente, Gizmodo cree que todo se debe a un error humano, y que sería injusto despedir al compungido y destrozado Gray, cuya única culpa ha sido romper los impenetrables muros del secretismo de Apple con la inestimable ayuda de la cerveza alemana.


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