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La quiebra de KPNQwest provoca un 11-S en el sector de las telecomunicaciones

La teleco holandesa KPNQwest pasó a engrosar el pasado viernes la lista de compañías a las que no les queda más remedio que acogerse a la bancarrota. La decisión fue adoptada después de que todas la negociaciones por encontrar un comprador dispuesto a hacerse con parte o la totalidad de sus activos terminaran fracasando.

A pesar de este revés, la compañía insiste en que espera encontrar a alguien dispuesto a hacerse con sus restos. En la terna de favoritas por dar el sí quiero están las operadoras AT&T, Telia y Verizon.

KPNQwest era la propietaria de la mayor red de cable de fibra óptica europea, situación que no le impidó presentar suspensión de pagos la semana pasada y advertir a sus clientes de que debían irse buscando otro proveedor de servicios de red de fibra óptica.

Hasta ahora KPNQwest gestionaba 25.000 kilómetros de red en dieciocho países de Europa, controlaba el 30% del tráfico de Internet europeo y el 10% del internacional. En España, era el responsable del 20% del tráfico de salida de las comunicaciones de Internet hacia otros países Alguno de sus clientes más conocidos eran Dell, IBM, AOL Time Warner o Hewlett-Packard.

La quiebra de la compañía puede traer más de un problema en las conexiones a Internet que se realizan desde el Viejo Continente. Diversos analistas ya han dado la voz de alarma insinuando que pueden producirse interrupciones en el acceso a Internet debido al importante papel que KPNQwest desempeñaba en la dirección del tráfico online europeo.

Nada más conocerse la noticia de la bancarrota, el pánico cundió en buena parte de los países europeos. “A efectos técnicos, el viernes fue algo así como el 11 de septiembre en el sector de telecomunicaciones”, relató un directivo de una empresa de telecomunicaciones.

Además de su casa matriz, la empresa ha señalado que la mayor parte de sus filiales presentarán la quiebra en sus respectivos países. Quedan exentas de tan preocupante destino las divisiones de Portugal, Europa Central e Italia. La filial española puede ser una de las que se salven en el último momento.

En sus mejores horas, KPNQwest disfrutó de una capitalización bursátil cercana a los 41.000 millones de euros. Con el paso de los meses esta cifra ha caído hasta los cien millones de euros actuales. A día de hoy la empresa soporta una deuda próxima a los 2.000 millones de euros. En su cuarto trimestre fiscal las pérdidas fueron el detonante más significativo, llegando a los 133 millones de euros, más del doble que en el trimestre anterior.

A primera hora de la mañana las acciones de KPNQwest caían un 70%. Y sólo era el principio…


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