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La revolución semántica llega a España

Con la difusión de Internet y el auge de la Web 2.0, una red basada en la interacción social, la información crece exponencialmente. Hoy son comunes los blogs, los podcasts, los sistemas de RSS, las wikis y una gran cantidad de aplicaciones que cumplen estándares de cooperación y proveen un servicio social.

La Web ha cambiado la forma de hacer negocios, trabajar y comunicarnos. Se pueden realizar transacciones comerciales en Internet, comunicarnos con todo el mundo a bajo coste y acceder a millones de documentos, sin importar la situación geográfica o el idioma. Estos factores han contribuido al éxito de Internet, pero también han originado graves problemas derivados de la sobrecarga de información y la heterogeneidad de fuentes de donde procede dicha información.

En este sentido, la Web 3.0 ayudará a resolver estos dos problemas, permitiendo a los usuarios delegar tareas en un software diseñado para dar respuestas más ajustadas a las consultas. Gracias a la semántica en la Web, el software es capaz de procesar su contenido, razonar con éste, combinarlo y realizar deducciones lógicas para resolver problemas cotidianos automáticamente.

Las tecnologías semánticas son aquellas que manejan las relaciones entre datos para proporcionar un acceso inteligente a los recursos, mezclando solicitudes de los usuarios y la información disponible. Su reto consiste en crear, codificar y extraer significados, ofreciendo una organización estructurada del conocimiento y una forma de reutilizar la información existente.

¿Cuál es la utilidad real de esta tecnología en nuestras empresas?

Las tecnologías semánticas están abriéndose camino en empresas, organismos públicos, desarrolladores de aplicaciones, etc., que defienden su incorporación en los sistemas de información internos. El motivo fundamental es la creciente sensación de que nos estamos ahogando en datos. Pero existe un mercado tecnológico capaz de ofrecer resultados exitosos y de emprender el reto de ofrecer una web más estructurada.

Para muchos expertos la tendencia futura será el control de la información, contenidos y documentos, factor clave para la rentabilidad de la organización, ofreciendo soluciones eficaces para los trabajadores y así mejorar los conocimientos individuales y de colaboración. En este contexto, el uso de los motores es el campo que más expectativas está planteando, producto de la cantidad de información existente en la empresa y en la web.

¿En qué consiste esta tecnología de búsqueda?

Al dotar la búsqueda de más significado, se puede compartir, procesar y transferir información de forma sencilla y obtener soluciones a problemas habituales, como el exceso de datos. Esta web se apoya en lenguajes universales y tecnologías (RDF, OWL, XML) que permiten desvelar el contenido como información de una base de datos accesibles por web, o las etiquetas inmersas en el documento para que los gestores de contenidos interpreten los documentos y realicen procesos inteligentes de captura y tratamiento de información.

A través de estos lenguajes, las máquinas pueden “entender” y almacenar el contenido de forma “similar” a como lo almacenamos los humanos, en forma de ontologías (caracteres compartidos de conocimiento, en forma de taxonomías de conceptos relacionales y reglas de inferencia), que es el elemento clave la web 3.0.

Si a estás ontologías le sumamos las técnicas existentes de Procesamiento de Lenguaje Natural (PLN) para que el usuario se exprese utilizando frases completas, surgen los motores de búsqueda semánticos, con el objetivo de satisfacer las expectativas de búsqueda que requieren respuestas precisas en el menor tiempo posible.

¿En qué consisten estos motores de búsqueda corporativos semánticos?

El mercado de los buscadores plantea un nuevo reto para los proveedores de acceso a la información. Sabemos que más de un tercio de las búsquedas no obtienen una respuesta acertada al primer clic, ya que los buscadores actuales son incapaces de comprender determinadas palabras y de entender el negocio concreto de una web.

Un motor corporativo 3.0 debe ofrecer información útil, ahorrando tiempo y aumentando la eficacia, utilizando la habilidad de una máquina para resolver problemas bien definidos, a través de operaciones bien definidas, que se llevarán a cabo sobre datos existentes bien definidos.

Además, si a la ingente cantidad de datos se suma que más del 90% de esta información no está estructurada, el problema es mayor. Por ello, los buscadores semánticos aprovechan el valor añadido en estos ámbitos y facilitan el acceso a la información y a los múltiples repositorios disponibles en Internet y en la empresa.

También hay que destacar la revolución que los Asistentes Virtuales aportan a las búsquedas. Estos avatares, generalmente con apariencia humana, son capaces de entender a sus interlocutores utilizando lenguaje natural, ofrecen una respuesta que se ajusta a lo que el usuario busca.

Esta tecnológica de búsquedas combina la semántica y la minería de datos. La indexación de datos es muy rápida: cuando se realiza una búsqueda por palabras clave hay que determinar los conceptos relacionados con estas palabras (por ejemplo, sinónimos), buscar también recursos de la web con esos conceptos y determinar su pertinencia para ofrecer resultados adecuados. Por ello, los nuevos buscadores usan ontologías que identifican conceptos y asociaciones relacionadas con la consulta del usuario.

En definitiva, todos estos cambios están causando una verdadera revolución, y si bien es cierto que la Web 2.0 ha abierto un nuevo canal de comunicación entre consumidores y organizaciones, es la Web Semántica o 3.0 la que puede permitir dar el salto y ofrecer una utilidad real para las empresas, ya que es capaz de entender el lenguaje que comparten el propietario del portal y sus clientes.


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