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La RIAA y los estudios de cine, a por los clones de Naspter

Como era de esperar, y una vez resuelto el problema de Naspter y con los nodos oficiales de intercambio de música a punto de salir al mercado, la industria discográfica y la cinematográfica (que ya le ve venir los pies al gato) se han unido para terminar con una de las redes más populares alternativas a la empresa de Shawn Fanning, la formada por Music City (que hace uso del popular programa Morpheus), Kazaa y Grokster.

Y es que no tiene mucho sentido tratar de vender unos servicios que son caros y que ofrecen menos música que otras de las alternativas (ilegales) con las que hoy cuentan los internautas. Pero si ya lo tuvieron difícil con Napster, Scour o Aimster, peor lo van a tener ahora. La red de Music City no es la única y está por ver cómo podrá la industria echar abajo redes descentralizadas de servidores detrás de las cuales no está ninguna empresa. Las búsquedas no necesitan pasar por un servidor central, como sucedía con Napster, lo que implica que los navegantes pueden prescindir de las compañías que han creado el software y montárselo por su cuenta. Llevado al extremo, los internautas se intercambian canciones entre ellos –privilegio de las redes P2P–, lo que exige acabar con todos para volver al antiguo status quo.

Con esta nueva batalla legal, la RIAA (Recording Industry Association of America) y la MPAA (Motion Picture Association of America), las asociaciones que representan a la industria discográfica y cinematográfica, abandonan los límites geográficos de EEUU y apuntan hacia Amsterdam, donde está localizada FastTrack, compañía formada por programadores de Suecia, Dinamarca y Holanda y originaria del software que utilizan los internautas en las redes de intercambio objeto de litigio, lo que representa un salto cualitativo en la lucha contra la piratería y una prueba de fuego para el sistema legal estadounidense, que habrá de vérselas con la naturaleza global de la Red. FastTrack, cuyo CEO también lo es de Kazaa, licenció su programa a MusicCity (registrada en Oregón y con sede en Tennessee) y Grokster, radicada en Nevis, una isla situada en las Indias occidentales (West Indies). Para la MPAA, la red existente de intercambio de canciones es \”un bazar pirata del siglo XXI\”. Normal que pongan el grito en el cielo, si tenemos en cuenta que en los últimos meses 34 millones de usuarios se han descargado Morpheus y Media Desktop, el programa de Kazaa, de Download.com, la página de Cnet. El crecimiento de Grokster es menor, y se limita a 200.000 nuevos usuarios.

Toda esta parafernalia de servicios hace que entre Audiogalaxy, la red de Fastrack, iMesh y Gnutella en agosto los usuarios se intercambiaran entre sí 3.005 millones de ficheros musicales (muchos de ellos discos enteros), una cifra superior a la obtenida nunca por Naspter (2.790 millones de dólares en abril), según datos de Webnoize.

La segunda generación de programas P2P será un hueso muy duro de roer para los jueces e industrias estadounidenses. Y si por algún casual consiguen salirse con la suya, lo más probable es que una nueva cabeza nazca de la hidra del intercambio de música gratuita. Estoy no hay quien lo pare, mientras la Red siga funcionando. Algún día lo entenderán y dejarán de gastarse el dinero en abogados.

  • En Cnet

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