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La tecnología, o la paradoja de hacernos la vida más fácil

Tecnología y complicaciones son dos términos que a menudo caminan de la mano. Y es que, ¿quién no ha tenido dificultades cuando ha instalado su línea de ADSL, ha probado su último gadget o ha necesitado actualizar software en su ordenador?

El último estudio elaborado por la organización Pew Internet & American Life Project indaga en este tipo de inconvenientes de la vida digital. La conclusión principal es que la mitad de los usuarios de la tecnología ha necesitado ayuda para instalar o aprender todas las posibilidades de un aparato.

Más concretamente, el 44% de los consumidores ha tenido dificultades con la conexión doméstica a Internet en el último año, así como el 39% con un PC de sobremesa o portátil, el 29% con un teléfono móvil, el 26% con un smartphone y el 15% con un reproductor digital. Es decir, no hay gadget de uso diario que no sea susceptible de darnos un quebradero de cabeza.

En caso de necesitar ayuda, un 38% de los usuarios recurre a los servios de soporte al cliente, un 28% resuelven el problema por sus propios medios, un 15% lo hace con el apoyo de familiares o amigos, y apenas un 2% recurre a la ayuda online.

Pero siendo inevitable que la tecnología no siempre funcione como debería, llama la atención que un 15% de los problemas quedan sin resolver, generando frustración para los usuarios o impidiendo obtener el máximo de prestaciones posibles.

Algo que también se aprecia en la actitud a la hora de enfrentarse a un problema: el 72% de los usuarios confía en estar aplicando la solución correcta, aunque el 48% cree que debe dedicar demasiado tiempo a aplicar remedios. El 59% se muestra impaciente mientras soluciona el problema, y el 40% no entiende la información que reciben.

Como explica Sidney Jones, coautor del estudio, en una época en que nuevas tecnologías son incorporadas casi a diario, un nuevo aparato o servicio puede popularizarse mucho antes de que la propia tecnología sea asimilada por el usuario medio, lo que deja a los menos espabilados o puestos al día con sentimientos de confusión o desaliento.

La paradoja queda por tanto claramente planteada: sí, las nuevas tecnologías facilitan nuestras vidas… Pero parece que aprender a hacer la vida más fácil requiere una buena inversión de tiempo, paciencia y estudio de manuales de uso.

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