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La UE quiere mediar en el control que hacen las empresas sobre el uso de Internet

La Comisión Europea pretende establecer una norma común para toda la Unión que clarifique la protección de los datos personales de los trabajadores. Datos sanitarios, controles antidroga y pruebas genéticas están a menudo en manos de las empresas a la hora de tomar decisiones sobre sus empleados, que también están perdiendo el control sobre el correo electrónico y el uso que hacen de Internet durante la jornada laboral.

Los avances tecnológicos —el email, el teletrabajo, los expedientes electrónicos—, la globalización y la inseguridad nacida del 11 de septiembre están borrando la frontera entre la vida laboral y la privada, y contribuyen a que cada compañía tire por su cuenta a la hora de marcar el control de los datos personales de sus trabajadores. La Comisión cree que el tratamiento de datos personales de los empleados es una consecuencia necesaria de la relación entre empresario y trabajador, pero como puede suponer riesgos para los trabajadores propondrá una serie de normas para ofrecer una \”orientación clara y general a los empresarios y los trabajadores sobre sus derechos y obligaciones\”.

El control del correo electrónico y la navegación de los trabajadores se está convirtiendo en algo normal entre las empresas, que achacan a la Red muchas horas pérdidas de jornada laboral y combaten un uso demasiado personal del email. La utilización que se hace de Internet es a menudo fuente de problemas laborales y causa de despidos. Según Datamonitor, el 40% de las empresas europeas controla de forma habitual la relación de sus trabajadores con Internet y el email, mientras que el 23% vigila esporádicamente.

Mientras la Comisión Europea crea las normas para establecer los límites hasta los que un empresario puede \’meter las narices\’ en el desempeño del trabajo de su plantilla, nuevos informes animan a las compañías a tomar medidas contra los \’cibervagos\’.

Según un estudio de Cranfield School of Management, el abuso de Internet cuesta a las empresas británicas 1.500 millones de libras (2.355 millones de euros) cada año. El 30% de las pymes del Reino Unido pierde más de un día de trabajo a la semana por el uso que hacen sus trabajadores de la Red, que nada tiene que ver con sus obligaciones; otro 61% pierde al menos dos horas a la semana. Esta situación lleva a los autores del estudio a afirmar que las compañías que atajen este problema de falta de productividad pueden incrementar sus beneficios hasta un 15%. Vamos, que animan a los empresarios a desconectar a sus trabajadores.


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