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La UE se platea incluir la garantía en los videojuegos

La legislación europea sobre ventas y garantías establece un periodo de dos años de garantía para cualquier bien de consumo, durante los cuales el consumidor puede exigir la devolución del precio del producto

Tradicionalmente la industria del software ha quedado exenta de esta normativa, por una razón bien sencilla: podría dar lugar a reclamaciones derivadas no de la falta de calidad del producto o de defectos en la programación, sino de una situación de abuso del consumidor.

Y es que dos años es tiempo más que suficiente para que cualquiera extraiga de un videojuego el máximo rendimiento posible, para después reclamar el importe del juego alegando cualquier motivo. Esta situación podría cambiar ahora, puesto que la Comisión Europea está estudiando extender la garantía de dos años al sector de los videojuegos, según informa la BBC.

Lógicamente, esto preocupa a la industria del software. Los desarrolladores de videojuegos a menudo trabajan en equipos multidisciplinares, que tardan años en tener listo un juego, y deben prever con antelación qué tecnologías estarán disponibles cuando el juego salga al mercado. Esto provoca que el acabado del producto deba ser casi perfecto.

Según Richard Wilson, presidente de la asociación de creadores de videojuegos TIGA, es necesario encontrar un equilibrio entre consumidores y programadores para que la industria del juego no se vuelva demasiado conservadora. “Los consumidores reclaman productos de calidad, eso es comprensible. Pero si la legislación se endurece, volverá demasiado precavidos a editores y programadores”, afirma Wilson.

Tampoco ve clara esta situación la Business Software Association, que aglutina a una gran cantidad de fabricantes de software. Según explica en un comunicado, “el contenido digital no es un bien tangible, y no debería someterse a la misma normativa que una tostadora. Se establece una licencia por contrato con los usuraos, pero no se vende. Esos contratos se rigen por leyes civiles, que facilitan al consumidor multitud de soluciones en caso de brechas en el contrato”.

Según portavoces de la UE, es cierto que existe el riesgo de abuso por parte de los usuarios, pero no es razón suficiente para no aplicar al software la protección básica para el consumidor.


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