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La vida es compleja, las búsquedas no

A menudo empleamos la expresión “te lo cuento en dos palabras”. Evidentemente, casi nunca son dos las palabras que luego empleamos, a no ser que vayamos a expresar algo de manera categórica y tajante: “Soy gay”; “Fue penalti”; “Me muero”… No suele ser el caso.

Cuando hacemos una consulta en un buscador, parece que se nos impone una limitación parecida, utilizar el mínimo posible de términos al preguntar, mejor si sólo son dos, y lo curioso es que solemos atenernos a ella, aunque queramos averiguar algo lo suficientemente complejo como para que no se pueda expresar en dos rácanos vocablos. Tal vez, como plantea Josu Gómez en este artículo, la explicación se deba a que nuestra relación con los buscadores se basa en plantearles cuestiones muy simples. ¿Y por qué sucede esto? Josu nos lo contará en próximos artículos.


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