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Las cuentas del spam

Estamos hartos de recibir mensajes de spam en nuestros buzones de correo, y aunque lo natural y juicioso es ignorar o eliminar directamente los mensajes, no por ello dejamos de recibir más y más basura. ¿Por qué? Sencillamente, porque para quienes la envían, resulta un negocio rentable… aunque por los pelos.

Un estudio elaborado por investigadores de las Universidades de California, Berkeley y San Diego llega a la conclusión de que sólo uno de cada 12,5 millones de mensajes basura recibe respuesta. Pero esta tasa de respuesta, pese a parecer insignificante, es suficiente para que el spam reporte mínimos beneficios.

Para elaborar el estudio, los equipos se infiltraron en una botnet, es decir, una red que secuestra y controla el funcionamiento de miles de ordenadores, a los que convierte de manera remota en emisores de spam, generalmente sin que sus dueños lo perciban.

Dicha red, conocida como Storm, controla más de un millón de ordenadores zombi. Los investigadores se apoderaron del control de unos 75.000 ordenadores para enviar sus propias campañas-basura y evaluar los resultados, convencidos de que la mejor manera de conocer los entresijos del spam es desde dentro.

Para llevar a cabo el experimento, se creo una falsa farmacia electrónica, en el que se despachaban supuestos medicamentos naturales para incrementar el deseo sexual. Aquellos que llegaban a la web y trataban de comprar el producto, recibían un mensaje de error en el momento de introducir el número de su tarjeta de crédito.

Después de 26 días y 350 millones de mensajes enviados, hubo un total de 28 personas que intentaron comprar el producto. Esto supone una tasa de respuesta inferior al 0.00001%, muy alejada de la que se suele estimar en las campañas de marketing consentido, entre el 2 y el 3%.

Aún así, de haberse producido realmente las ventas de los productos ofrecidos, los vendedores habrían alcanzado unos ingresos de 100 dólares diarios, o unos 3.000 mensuales. Teniendo en cuenta que se calcula en 25.000 dólares el coste de enviar 350 millones de mensajes, los ingresos sobrepasarían ligeramente los costes.

Extrapolando estas cifras al total de la red de Storm, se estima que sus dueños ingresan unos 7.000 dólares diarios, o 3,5 millones de dólares al año, con un beneficio entre el 5 y el 10%.

No es una gran cantidad, pero no es desdeñable si se tiene en cuenta que se trata de un proceso automatizado, que apenas exige más esfuerzo que el de ir variando las campañas para intentar salvar la barrera de los antivirus y los filtros.

Según los investigadores, el margen de las campañas podría ser lo bastante ajustado como para que los spammers sean sensibles a temas como el contenido de los mensajes o la manera en que les afectan los filtros de protección de los usuarios de populares servicios de correo, como Gmail, Yahoo o MSN.

Spammer: ¿una profesión con futuro?

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