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Las distintas vidas del PC

El ordenador se ha convertido en un elemento indispensable en nuestro quehacer diario, y sin embargo resulta curioso comprobar como lo que para unos resulta un esperado recurso que les proporcione acceso a la información y el conocimiento, para otros es ya un cacharro desfasado que han desterrado de sus vidas. No sería descabellado estudiar el papel del PC dentro de una sociedad para evaluar su grado de desarrollo tecnológico: de deshecho para unos a deseado para otros.

En un extremo está lo que ocurre en Japón, donde las ventas de ordenadores llevan casi dos años en caída libre. A los japoneses ya no les llama la atención que la capacidad del disco duro de un PC se empiece a medir en Terabytes o que los procesadores puedan ejecutar millones de operaciones por segundo. Lo realmente sexy para ellos es un teléfono móvil desde el que puedan navegar, jugar, comprar o ver la tele (esto es, un PC de bolsillo y transportable), o los televisores gigantes de pantalla de plasma y disco duro incorporado en el que descargar directamente series y películas. Poco a poco, los PCs se van arrinconando y se sustituyen por otros aparatos que cumplen las mismas tareas, pero de manera más amena y novedosa.

Todo lo contrario sucede con los países que ansían recibir PCs para impulsar la educación y formación de sus estudiantes. Pensando en ellos Nicholas Negroponte, el gurú del MIT, creó la organización One Laptop Per Child (Un Portátil Por Niño), que ya ha recibido sus primeros pedidos desde Uruguay y Mongolia, y que acaba de iniciar la producción de los llamados “PCs de 100 dólares” en una fábrica de China. Tal vez algún día esos niños, como los japoneses, acaben hartos de sus portátiles, pero por el momento seguro que los reciben con toda su ilusión.


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