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Las formas más extrañas (pero reales) de perder datos

Hace un par de meses ya hablamos de las dificultades de Disklabs para recuperar los datos de sus clientes. Ahora es Ontrack, otra empresa especializada en recuperación de datos, quien ha publicado su Top 10 en pérdidas de datos de este año. Prepárense, porque las aventuras que pueden llegar a sufrir los aparatos tecnológicos ya son dignas de la última superproducción americana; pero que alguien haya podido recuperar la información que guardaban ya parece ciencia-ficción.

Empezando por el número diez, la cosa ya impresiona: a los empleados de una empresa de telecomunicaciones se les cayó el portátil desde un helicóptero. Al día siguiente, Ontrack les mandó la información del pobre aparato a tiempo para su reunión en Hong Kong.

No es el único fallo de la lista que se podría haber evitado poniendo un poco de cuidado. Por ejemplo, no metiendo los productos de aseo en la misma bolsa que el portátil para ir de viaje (número 9 del ranking), de forma que el champú se abra y lo deje todo fuera de combate.

Otras veces, sencillamente no es culpa de nadie que las cosas se estropeen. O es culpa del fabricante, que nos vende una cámara de fotos supuestamente sumergible, y al volver de Barbados el cliente descubre con horror que la cámara no eran tan resistente al agua, y se ha quedado sin fotos de pececitos.

Eso por no hablar de la temible amenaza que constituyen los plátanos. Un cliente de Ontrack dejó un plátano sobre su disco duro externo, hasta que el contenido del plátano (¿cuánto tiempo estaría allí?) se filtró al disco duro destrozando los circuitos. Se recuperaron los datos, pero no el plátano.

Los usuarios descuidados son un peligro. Pero los cuidadosos son mucho peores. Sin ir más lejos, aquel que formateó su ordenador no una, sino diez veces, antes de recordar que tenía algo importantísimo en el disco duro. O el profesor de universidad que echó aceite en el interior de la disquetera como si fuera una cerradura oxidada.

Claro que nadie supera al número uno: el que quiso asegurarse de que la disquetera no llegaba a Ontrack más estropeada de lo que ya estaba… y la envió dentro de dos calcetines sucios.


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