Las tasas ahogan a Pandora

Pandora es todo un clásico entre las radios online. La compañía fue fundada en Oackland (California) a comienzos del año 2000. Posee una base de datos con más de 600.000 canciones, y la mayoría de sus empleados son músicos. Cada día, 50 de ellos escuchan nuevas canciones anotando sus características en su base de datos, de modo que el usuario puede encontrar temas relacionados y recomendaciones.

La popularidad de Pandora viene fundamentalmente de la calidad de sus archivos y de la posibilidad de configurar emisoras personalizadas, que se reproducen en streaming a través del PC o el teléfono móvil. Cada día más de un millón de usuarios se conectan a Pandora, que también se ha convertido en una de las 10 aplicaciones más populares para el iPhone de Apple.

Pero ahora todo este trabajo se ve amenazado por la carga que suponen las tasas que debe abonar la empresa por emitir música en Internet, según declara su fundador, Tim Westergren, en el diario Washington Post. Todo se inició cunado una sentencia judicial ordenó el año pasado pagar unas tasas que la mayoría de las emisoras de radio por Inernet consideran excesivas.

En EEUU, como en otros países, las emisoras pagan a los propietarios de los derechos de autor diferentes tasas en función del canal por donde emiten. Las estaciones terrestres (FM y AM) no pagan nada, las que emiten por satélite pagan 1.6 céntimos por hora y usuario, lo que representa entre el 6 y el 7% de sus ingresos..

En el caso de Pandora, el Copyright Royalty Board decidió que la tasa para emitir música por Internet debería pasar de 0.08 céntimos por canción y usuario en 2006 a 0,19 céntimos en 2010. Multiplicando por la cantidad de usuarios y de canciones que reproduce a diario, la compañía deberá pagar 17 millones de dólares en royalties este año.

Esta cantidad supone alrededor del 70% de los ingresos de Pandora, que ascienden a unos 25 millones de dólares anuales. La situación es aún peor para emisoras más pequeñas, que tienen menos oyentes e ingresos pero que deben afrontar las mismas tasas, de 2.91 céntimos por usuario y hora a partir de 2010.

Westergren ve dos soluciones: una es tratar de aumentar los ingresos por publicidad, buscando fórmulas como el patrocinio de espacios. La otra es cerrar, ya que la empresa no puede sostener el pago de esas tasas.

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