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Las tecnológicas derrapan por Navidad

Si a lo largo de los últimos meses parecía que las cosas ya no podían ir peor en las bolsas, el final del año se está encargando de demostrar que sí pueden hacerlo. Ya nadie se atreve a negar que 2000 ha sido el período más volátil para los mercados en mucho tiempo, pero durante esta semana la irracionalidad ha provocado que los índices se hayan visto en una situación muy similar a la crisis de agosto de 1998.

Los mercados de alto riesgo han sido, como viene siendo habitual, los más perjudicados. La mayoría de ellos se han colocado en cotas de mínimos históricos y las caídas experimentadas estos días han sido las mayores del año.

Desde Asia a America Latina, pasando por Europa se ha notado el efecto Nasdaq que, contra todo pronóstico, y a pesar de la llegada de Bush a la Casa Blanca, se ha dado el mayor batacazo de los últimos tiempos. Eso sí, algunos inversores han comenzado de nuevo a tomar posiciones selectivas movidos por los precios de saldo a los que se encuentran muchas empresas. Esta fue la causa de los pequeños repuntes de ayer en algunos índices tecnológicos, a pesar de los cuales estos no recuperaron el brillo del pasado.

La economía estadounidense echa el freno

La economía estadounidense ha tenido gran parte de culpa de la caída generalizada de las bolsas. Después de diez años de crecimiento acelerado ininterrumpido, la locomotora americana ha comenzado a frenar. Varios indicios (como la caída de la producción industrial), así lo venían ya anunciando desde hace unos meses, pero el reciente reconocimiento oficial del hecho por parte del presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, ha sido la puntilla. El último dato aparecido ha sido el del PIB que en el último año ha crecido el 2,2%, el menor aumento de los últimos cuatro años.

Los signos de desaceleración habían provocado rumores sobre la posibilidad de que Greenspan bajara los tipos de interés. Pero el hecho de que la Reserva Federal los haya mantenido, al menos hasta la semana próxima, ha terminado de desanimar definitivamente a los inversores.

Sin embrago, cabe preguntarse si esto es en sí mismo suficiente para que las bolsas internacionales caigan como lo han hecho. Todos los analistas coinciden en decir que no y que la situación responde en muchos casos a motivos totalmente irracionales. \”En Europa, por ejemplo, las perspectivas siguen augurando un importante crecimiento económico. Además, un aterrizaje suave en Estados Unidos puede ser muy beneficioso para el euro\”, afirma un experto. \”En Estados Unidos, añade, siguen existiendo empresas de tecnología que son plenamente sólidas y que están injustamente castigadas\”.

A pesar de esta afirmación, muchas compañías estadounidenses de tecnología siguen dando malas noticias. Así, mientras RealNetworks, una de los más importantes fabricantes de software para Internet en el mundo, ha rebajado sus previsiones para el próximo año, AT&T va a reducir por primera vez en la historia su dividendo por acción. Hasta un gigante como Microsoft ha tenido que rectificar sus planes económicos, lo mismo que Lucent Technologies, que ha reconocido que en el último trimestre sus resultados serán peores de lo esperado.

A este clima negativo se une Merryl Linch que en los últimos días ha rebajado la calificación de totems del sector como IBM, Cisco y Hewlet Packard, lo que ha terminado de echar para atrás a los poco inversores que aún confiaban en las tecnológicas.

El euro consolida su valor

Ante esta situación hay un claro ganador: el euro. La pérdida de confianza de los inversores en la economía estadounidense y su moneda ha permitido que en los últimos días la divisa europea haya recuperado puestos. Así, ha alcanzado ya los 0,91 dólares, cosa que no sucedía desde hace meses, y se espera que al 31 de diciembre se sitúe, si todo va bien, en los 0,92 centavos de dólar.

También hay que colocar en el lado positivo el precio del petróleo. La perspectiva de una solución al conflicto de Oriente Medio ha provocado que el barril de Brent costara ayer en el mercado 22,90 dólares, un precio muy alejado de los 35 dólares que llegó a alcanzar.

Los mercados, uno a uno

El Nuevo Mercado, el índice español de valores tecnológicos, caía esta semana a niveles de mínimo histórico. Desde su creación ha perdido nada menos que el 65%. Mientras, el índice selectivo español IBEX 35 que llegó a caer el miércoles por debajo de los 8.800 puntos (el mínimo del año) se convertía ayer en la única plaza europea que subía ligeramente. Eso sí, no se libra de ser la plaza con peor comportamiento en el Viejo Continente.

Situaciones similares se han vivido en los mercados europeos más importantes: Londres, Francfort, París y Milán. En estos parqués, ni siquiera los bajos precios han lograron animar a los inversores. A lo largo del año, el índice Easdaq recoge bajadas del 55% y el Neuer Markt alemán ha retrocedido el 41%.

Latinoamérica y Asia han vivido peor situación. Las bolsas emergentes de estos continentes son, si cabe, más permeables a los que ocurra en Estados Unidos. Las compañías tecnológicas asiáticas están ya repercutiendo en sus cotizaciones el efecto de una desaceleración económica en Estados Unidos que reduciría enormemente la demanda de sus productos. El Nikkei está en cotas que no se veían en Japón desde hace 23 meses y algunos mercados de la zona, como el de Seul, se acerca a los valores de 1996. Por su parte, Taiwan ha perdido el 46% a lo largo de este año.

La caída de los mercados latinoamericanos no ha sido pequeña. El conjunto estas bolsas acumulan una caída media del 18,9% a lo largo de este aciago año, aunque ayer subían ligeramente movidas por las discretas ganancias de Wall Street. Sin embargo, una eventual bajadas de los tipos en Estados Unidos podría beneficiar a estas economías ya que se rebajaría la presión de la deuda que soportan.

A pesar del pesimismo que se desprende de los datos, aún hay esperanza. Algunos analistas afirman que la combinación de un euro fuerte, con un petróleo barato y una bajada de tipos en Estados Unidos (en Europa de momento ha quedado descartada) puede provocar que en los próximos meses los valores tradicionales tengan ciertas ganancias. En los tecnológicos, los repuntes serán muy selectivos.


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