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Lectores digitales: ¿los queremos o no?

En teoría, los lectores digitales están llamados a sustituir poco a poco a los libros en el tradicional formato en papel. ¿Seguro? Tal vez no haya tantos usuarios dispuestos a leer en una pantalla electrónica. Así lo afirma el estudio “Evolution of Digital Media”, elaborado por HP en el Reino Unido, según el cual el 95% de los 1.000 encuestados prefiere el libro en papel antes que el e-book. En general, la encuesta de HP descubre que los usuarios prefieren la posesión (de los soportes físicos tradicionales) antes que el acceso (el que dan los nuevos formatos digitales). Por eso, casi tres de cada cuatro encuestados (73%) afirman que nunca se pasarán totalmente a un modelo de contenidos digitales por suscripción para música o películas. También el 75% prefiere ver una película en DVD antes que acceder online a través de servicios como Blinkbox. Otro 68% prefiere conservar las fotografías impresas que en formato electrónico. Incluso un 14% afirma que nunca ha utilizado contenido digital. Volviendo a los libros, también encontramos estudios que apoyan la teoría opuesta, es decir, la del imparable boom de los e-readers. Es el caso de mediaIDEAS, que calcula entre 2010 y 2020 un mercado de 25.000 millones de dólares y 400 millones de e-readers vendidos. Según esta consultora, en 2015 los lectores electrónicos se utilizarán para mostrar cualquier tipo de información escrita, desde documentos de oficina hasta revistas y periódicos. A ello ayudará la disponibilidad de mejores formatos de libros digitales, pantallas de alta calidad y la mejora de la tecnología de tinta electrónica. Pero para que todo esto suceda, una condición indispensable es que baje el precio de los e-readers, algo que los convertiría en objetos tan populares y difundidos como los reproductores digitales de música. Según un estudio de Boston Consulting Group entre 13.000 internautas de 14 países, el 28% se plantea comprar un tablet o un e-reader este año, y un 49% en un plazo de tres años. Eso sí, la mayoría pagaría entre 100 y 150 dólares por el aparato, precios alejados de los modelos actuales, y sobre todo, del iPad. También el contenido digital es más caro de lo que los usuarios consideran apropiado. Por un libro electrónico, los consumidores pagarían entre 5 y 10 dólares en EEUU, entre uno y dos en China y entre 7 y 12 en Alemania.


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