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Letras de cambio: modelos de negocio de sites literarios USA

Tras enviar mi artículo de la semana pasada (Internet para letraheridos I), mi jefe me envió un correo cal-arenoso: \”Me parece estupendo, pero… ¿sería muy difícil relacionar la literatura online con la pasta? Los que pretenden vivir de eso… ¿de qué forma lo hacen?, ¿cuál es su modelo de negocio? ¿venden? ¿cobran las editoriales por publicar? ¿les va bien? ¿tienen futuro?\” Y yo, que soy de lo más disciplinado, me puse manos a la obra (ajena).

Poetry.com: hacer leña del ego elevado

Escribir buena poesía es duro. Verla publicada, ni les cuento. Pero, por unos cuantos dólares, este sitio web hace realidad el sueño ególatra consumista de cualquier poeta aficionado y le entrega en su propia casa variados objetos con sus versos estampados: tarjetas de visita (juego de 48 por 29,95 dólares), una bolsa para ir a la compra y presumir de talento en la cola de la charcutería (34,95 dólares) o calendarios de pared donde en vez de los excesos mamarios de Pamela Anderson uno puede leerse mes tras mes (19,95 dólares). Aunque si el poeta es menos kitsch y más convencional, puede ver publicado su poemario por un precio que va desde los 400 a los 1200 dólares, según número de páginas y tirada. O si aún no confía demasiado en sus dotes, tiene la posibilidad de hacerse con un curso que incluye diploma y unidades didácticas audio-visuales por unos 350 dólares. (Pues sí, jefe, parece que aquí hay negocio…)

Poetry.com envía objetos con los versos de sus clientes estampados

Stories.com: literatura patrocinada

Los escritores que quieran ver su historia publicada en este sitio web, tienen la opción de pagar para que el enlace a su texto aparezca destacado y así conseguir que un mayor número de lectores dé la opinión acerca de sus creaciones. Stories.com, en colaboración con Sprinks.com (About.com), vende palabras clave y links recomendados a lo ancho de todos sus contenidos, con formatos que van desde las pop-ups salvajes, hasta los pies de página repletos de enlaces patrocinados junto a los cuales consta el precio pagado por el cliente por figurar de modo preferente en ese espacio.

Aunque si el usuario adicto a este nodo desea navegar sin verse asediado por mensajes publicitarios, tiene la opción de una suscripción preferente (30 dólares al año) que además le da derecho a que su nombre figure en caracteres mayores y a disponer de herramientas de búsqueda exclusivas (Powe Search). Para redondear su cuenta de resultados, Stories.com también dispone de su propia tienda donde pueden adquirirse gorras, camisetas o prácticos \’kits del escritor\’ por 15 dólares. (Confirmado, jefe, aquí hay pasta…).

Authorshowcase: listos para publicar

El desconocimiento de los entresijos del negocio editorial por parte de muchos escritores inéditos, mueve a este sitio a ofrecer servicios de lectura, corrección editorial (a 3,6 dólares el folio) y preparación de paquetes listos para vender a editoriales. En Authorshowcase editan los textos de sus clientes y elaboran un informe en detalle de los puntos fuertes y débiles de la obra, además de reseñas, notas de prensa, sinopsis atractivas… Todo eso que muchos escritores que envían sus manuscritos a las editoriales desearían recibir en lugar de una carta estándar en la que se le agradece su confianza al tiempo que se le rechaza con amables palabras. Una idea que en cualquier momento podría adoptar algún grupo editorial español para redondear las cuentas. (Ojo a esta posibilidad, jefe, que tiene muchas posibilidades de implantarse en España, donde cada día hay más escritores que lectores).

Stories.com cobra para que el enlace al texto del escritor aparezca destacado

The New Yorker: Reader link

Quiero terminar con la versión online de una de las revistas literarias más prestigiosas del mundo (propiedad de Condenast, que es también dueña de Vogue, Vanity Fair, GQ o Traveller, entre otras), no porque considere que ofrezca una sorprendente línea de negocio en su página web, sino por el modo en el que manifiesta la clara separación entre los departamentos de editorial y marketing: The New Yorker Reader Link es una sección independiente de la publicación electrónica, donde aparecen referencias a los patrocinadores (curiosamente, sin un solo enlace), a modo de tradicional sección de anuncios de cualquier publicación en papel que, sin embargo, no ocupan ni una de las páginas con textos de la revista digital.

The New Yorker sabe de su poder de prescripción y conoce a sus lectores, por eso invierte el proceso y, en vez de lanzarles la publicidad, les permite acceder a ella. Un lujo que pocos pueden permitirse y que, sin duda, repercute en el precio de las tarifas publicitarias del Reader Link.

Así pues, y visto lo visto, parece que la rentabilidad de los sitios literarios online depende más de quienes escriben en ellos que de quienes los leen. ¿Acabará siendo así también en el negocio editorial tradicional?


Roberto Enríquez es director de producto de Kelkoo España


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