LG, Sharp y Chunghwa, condenados por cártel tecnológico

Cuando consultamos un catálogo de precios de productos tecnológicos, a menudo nos asaltan dos sensaciones: una, que en poco tiempo los precios han bajado mucho; otra, que los precios son muy similares para productos de diferentes marcas.

Resulta que la segunda sensación puede no ser una coincidencia, sino fruto de los acuerdos a los que a veces llegan las compañías para pactar el precio de venta de sus productos, perjudicando la libre competencia y la libertad de elección del consumidor. Y de paso, la primera sensación podría ser aún mayor si no fuera precisamente por este tipo de acuerdos fraudulentos.

En Estados Unidos acaba de concluir un juicio que ha condenado a tres de los principales productores mundiales de pantallas planas, la coreana LG, la japonesa Sharp y la taiwanesa Chunghwa, por pactar el precio de venta de sus paneles LCD, formando un cártel internacional para concertar el precio de venta de televisores y otros productos electrónicos.

Según las conclusiones del juicio, la conspiración se extendió entre 2001 y 2006, y afectó al precio de televisores, PCs y portátiles, y teléfonos móviles. En total, se les condena a pagar una multa de 585 millones de dólares, de los que 400 millones corresponden a LG. Se trata de la segunda mayor sanción nunca impuesta por la Justicia antimonopolística en los EEUU, tras los 500 millones de dólares con que se castigó a la farmacéutica suiza Hoffmann-La Roche en 1999.

Por su parte, a Sharp se la condena por una práctica paralela para vender paneles of TFT-LCD a Dell entre abril de 2001 y diciembre de 2006 àra PCs de sobremesa y portátiles, a Motorola entre 2005 y 2006 para sus teléfonos Razr, y a Apple entre septiebre de 2005 y diciembre de 2006 para las pantallas de sus iPods.

La industria de los televisores LCD es un negocio que en todo el mundo mueve alrededor de 100.000 millones de dólares al año, aunque el precio de los productos no deja de caer. Como sucede en otras industrias tecnológicas como la de los fabricantes de chips o discos duros, la mejora de las prestaciones de los componentes empuja a la baja los precios.

Los analistas explican que es esta situación la que lleva a los fabricantes a pactar el precio de sus productos, en un esfuerzo por preservar sus beneficios en un mercado cada vez más competitivo.

Además, en este caso el pacto no sólo afectaría al precio de los televisores, sino que afectaría a otros productos que utilizan componentes LCD. Por ejemplo los ordenadores, en los que este componente puede llegar a suponer entre el 10 y el 20% del precio final.

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