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Libranda empieza su andadura cojeando

Los usuarios que intentaron estrenar la nueva plataforma Libranda, que pretende ser la respuesta española a las tiendas de Amazon o Apple (y a las descargas gratuitas), se encontraron el jueves con un largo y complejo proceso para conseguir un libro, y la sorpresa de que después no podían abrir los archivos en buena parte de los dispositivos del mercado.

Ni el Kindle de Amazon, ni el iPad o el iPhone de Apple, ni los móviles con el sistema operativo Android de Google pueden reproducirlos, y esto es una vez se consigue el libro, lo que puede resultar toda una complicación, porque no todas las tiendas que participan en el programa tienen ya incorporada la plataforma, y no siempre ofrecen la versión digital de los libros.

Además, como indica Error500, tras intentar hacerse con un libro, el sistema requiere descargar un software para poder reproducir el formato propietario en el que vienen los títulos, porque el DRM no es la reliquia del pasado que nos gustaría.

También es verdad que Libranda ha abierto en versión beta, lo que explica fallos como los de reproducción. Los errores son comprensibles y al menos las editoriales intentan adaptarse a la Red, que es más de lo que se pudo decir durante mucho tiempo de la industria de la música.

Pero eso no justifica un proceso de compra tan largo y complicado (¿qué pasó con eso de la \”compra en un clic\”?) ni el uso de formatos con DRM que sólo le complican la vida a un usuario. Sobre todo porque si ese usuario quisiera el libro gratis y sin pasar por la editorial, podría conseguirlo en la Red con mucha más facilidad, así que imponerle un sistema limitado no recompensa, precisamente, sus esfuerzos o sus gastos.

Por si fuera poco, la tienda ha abierto además con un catálogo limitado y con pocas novedades, que ofrece unos mil libros menos de los prometidos, según El Cultural.

Veremos si de aquí al 15 de septiembre, cuando se realice el lanzamiento oficial, las grandes editoriales toman nota y apuestan por simplificar el proceso, librarse de los poco prácticos DRM y ampliar su oferta digital. Revisar los precios tampoco sería mala idea.


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