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Linux Expo y las comparaciones odiosas

Linux Expo, la principal exposición profesional dedicada al software libre en España pero más fría, con menos pasión que otros eventos protagonizados por Tux, se celebró por segundo año consecutivo durante los días 4 y 5 de abril en el Palacio de Congresos de la Castellana.

Esta feria, organizada por la empresa francesa Sky Events, ha contado con dos partes bien diferenciadas: por un lado una buena colección de stands entre los que pasear libremente. El acceso a esta parte de Linux Expo era gratuito, sólo requería inscripción previa, de lo que se deduce que el precio del metro cuadrado (superaba las 50.000 pesetas) bastaba para costear la entrada a los paseantes.

Por otra parte estaban la serie de charlas que tuvo lugar durante los dos días y por las que cobraban el peculiar precio de 15.075 pesetas (exactamente la mitad, unas surrealistas 7.537,5 pesetas, a los estudiantes). Traer a los conferenciantes vale dinero y Sky Events es una empresa. Esa salvedad es la que ha motivado que apenas unas 300 personas asistieran a las conferencias pese a que se registraron 3.586 visitantes.

Entre los exhibidores destacaron por su tamaño y situación empresas que poco o nada tienen que ver con Linux como Compaq, IBM, HP, Panda Software o Silicon Graphics, pero también tenían su rinconcito (más o menos importante) las principales empresas de GNU/Linux españolas como Esware o Ándago. También acudieron las distribuciones estrella, las revistas y editoriales centradas en el pingüino y Debian, Hispalinux, Free Software Foundation o Fundación Dintel, todas reunidas en el mismo espacio asociativo. La lista completa de exhibidores está disponible aquí.

Los conferenciantes

La mañana del 4 de abril amaneció soleada y con retraso, a las nueve y media las puertas aún permanecían cerradas mientras un buen puñado de asistentes esperaban holgando en los escalones y el parque situado enfrente del palacio de congresos madrileño.

Cuando se abrieron las puertas, la organización se estrelló: organizadores que sólo hablaban en francés, azafatas mal informadas y colas enormes para registrarse de nuevo, pese a haberlo hecho días antes en la página web, en unos terribles teclados en Azerty (usados en Francia) cuya caótica disposición de letras retrasaba aún más el acceso al pabellón.

Pero al César lo que es del César. Pasada la apertura quedó de manifiesto que la organización era mucho más profesional que en Hispalinux, aunque también mucho más aséptica.

Los retrasos en las charlas, conducidas en todo momento con el reloj en la mano por el profesor de ingeniería Jaime E. Villate, fueron prácticamente inapreciables. La única alteración del programa digna de mencionar fue el retraso del mexicano Miguel de Icaza, alma mater de Gnome, CTO de Ximian/Helix Code y una de las estrellas del evento, que compensó el cambio en la programación con su carisma, tan necesario en el mundo del software libre, y con las numerosas carcajadas que arrancó la nueva nomenclatura que se trajo bajo el brazo para términos como B2B o eBusiness (XML quedaba rebautizado como tocinazo, por poner un ejemplo).

El evento comenzó con los pesos pesados y en versión original (inglés), dejando claro desde el principio el carácter empresarial y la importancia de los gigantes de toda la vida en Linux Expo, de la mano de Eric Clementi de IBM, Dirk Hohndel, CTO de SuSE, Richard Curran de Intel, Henri Poole, CEO de MandrakeSoft, Miguel de Icaza (única conferencia en español esa mañana) y Bruno Cornec, de Hewlett Packard.

Los temas fueron los de costumbre: un buen número de presentaciones de herramientas y estrategias, sobre todo centradas en grandes redes y en soluciones empresariales. También ocupó un lugar destacado la constante pugna de los escritorios KDE/Gnome, que protagonizó varias charlas.

Además tuvieron su hueco el voto electrónico, la conveniencia de emplear software libre en la administración pública expresada por José María Olmo de Ándago y la preocupación por las patentes de software, problemática expuesta con claridad y brillantez por Jesús González Barahona.

En general todas las charlas fueron mucho menos técnicas y más breves que en HispaLinux, para gusto de algunos y disgusto de otros. Aunque al menos no había que elegir entre charlas simultáneas.

Los asistentes

Como siempre en estos casos, una abrumadora mayoría de representantes del macho de la especie. La mayoría jóvenes (algunos mucho), y un puñado con una descuidada apariencia que no agradaría especialmente al común de las madres.

Aunque en honor a la verdad, hay que reconocer que se veían muchos más trajes y corbatas que estudiantes con camisetas de distribuciones, alejados quizás por el precio de las conferencias y por ser entre semana en lugar de un fin de semana como HispaLinux, dónde el ambiente era mucho menos recatado.

Las odiosas comparaciones

Las comparaciones siempre son odiosas, pero resulta imposible hablar de Linux Expo sin mencionar el congreso de HispaLinux, cuya última edición tuvo lugar el pasado mes de noviembre en la Universidad Carlos III de Leganés. Ambas son las principales reuniones linuxeras españolas, y una demostración de que alterar el orden de los factores puede transformar por completo el producto

Opiniones sobre cuál de los dos modelos es preferible hay como en botica, para todos los gustos, pero Linux Expo ya viene de la mano de cierta polémica por culpa de sus precios, que pese a ser considerablemente inferiores a los de otros eventos similares, chocan con la gratuidad de HispaLinux, que es organizado de forma altruista por los miembros de HispaLinux.

Simplemente constatando que Linux Expo se lleva a cabo en un pabellón especializado en grandes congresos al lado del Santiago Bernabéu, frente a la universidad de la zona sur que acogió HispaLinux, uno se da cuenta de las múltiples diferencias de ambos eventos que se podrían resumir en que HipaLinux es comunidad, Linux Expo es empresa.

Algo en común

Algo en común si que tienen, en ambos eventos siempre queda de manifiesto que hay dos frentes abiertos en el mundo del software, una guerra entre el imperio propietario y la alianza rebelde del opensource (quizás por eso tienen tanto éxito StarWars entre los seguidores del pingüino).

Otro punto en común, muy relacionado con el anterior, es que tanto en Linux Expo como en Hispalinux, siempre está presente en la sombra la bestia de Redmond. Prácticamente todos los conferenciantes mencionan a la empresa de software más grande del mundo antes o después, algo que no se produce a la inversa en los eventos en los que reina Microsoft.

Probablemente la madurez llegará a GNU/Linux cuando la empresa de Gates deje de ser una presencia invisible pero palpable en cualquier sitio donde se reúnan más de 3 seguidores del software libre.

Algunas carencias

¿Qué se echó en falta? Pues varias cosas, pero se podría destacar la escasa mención a la terrible situación del mercado tecnológico. En un momento en que muchas empresas de Linux están con el agua al cuello, pervivía inexplicablemente la sensación de triunfalismo propia de hace un año, cuando todo lo que tocaba Linux se convertía en oro y empresas como Red Hat o VA Linux que después de cotizar a 150 o 299 dólares, ahora están cotizando por debajo del precio de salida a bolsa (4,8 y 2,2 dólares respectivamente).

Es cierto que la crisis no sólo afecta a las empresas de Linux, sino que atañe a todas las tecnológicas, pero no por eso se puede ignorar lo que pasa en el mundo y seguir anclados en el pasado, pese a lo cual apenas un par de conferenciantes mencionaron brevemente y frunciendo en ceño la palabra Nasdaq.

No conviene dramatizar, pero tampoco inaugurar un congreso como éste, que se supone toca la fibra más comercial de GNU/Linux, diciendo \”GNU/Linux está en un momento imparable. Los protagonistas de este mercado son especialmente activos, algo que se ha dejado notar a lo largo del año 2000. Por todo ello el 2001 promete ser el año de recoger frutos, aún cuando multitud de retos aparecerán. Linux Expo 2001 demostrará que GNU/Linux es la fuerza que hace girar el mundo IT\”. Este texto ha sido extraído de la nota de bienvenida a Linux Expo.

Dejando a los ponentes y los organizadores en paz, tampoco hubiera estado de más algo más de participación desde la grada. Muchos conferenciantes se fueron sin tener que contestar una sola pregunta de los asistentes. Este reprobable punto apático se notó especialmente en actos gratuitos como la sesión especial que tuvo lugar el primer día con Timothy Ney de la FSF llamada \”GNU/Linux y la Nueva Economía, hacer dinero con el software libre\”, la mesa redonda de Barrapunto, o la charla sobre el proyecto Debian que cerró la Linux Expo hasta el año 2002.

Y por último, y adoptando un tono más materialista, también se echó en falta algún que otro regalo. Muchos de los asistentes, malacostumbrados por la gente de la gratuita Hispalinux que los agasajó en noviembre con un maletín lleno de CDs, se quejaron por no recibir más que un montón de papeles y una triste distribución francesa de Red Hat 7.0 (esa sólo la obtuvieron aquellos que asistieron el primer día).

Pero conviene ser justos, prácticamente todos los expositores ofrecían sus productos con descuentos más o menos jugosos, ya fueran camisetas, software o revistas.

Unos últimos apuntes costumbristas

Lo más jugoso, el jamón y el vino que la gente del espacio asociativo ofrecía en su stand, probablemente el mejor escondido de toda la exposición.

Lo más paradójico (y simbólico), la imagen de varios metros de Windows 98 cerrándose al lado de un Tux del tamaño de Gozilla y ante el asombro general de los asistentes a la charla, que además versaba sobre un sistema propietario de videoconferencia empleado por las universidades españolas y llamado ISABEL. ¡Qué pena no haber tenido una cámara digital a mano!

El tema estrella: la apuesta de las grandes compañías por GNU/Linux y los mil millones de dólares que IBM ha dedicado al pingüino, algo que se mencionó al menos una docena de veces (a veces afirmando que era un billón).

¿Una posible conclusión? El software libre continúa en su largo despegue, crucemos los dedos para que alcance la altitud deseada de una vez, y deje de ser ese adolescente prometedor que cae tan simpático a tanta gente para ser un adulto que se pueda batirse de igual a igual con el software propietario.


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