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Llega la Ley Sinde, para indignación de la Red

Indingación y desconcierto son algunas de las palabras para describir cómo han recibido los internautas la noticia de que la Ley Sinde ha sido pactada finalmente en el Senado. Los que el mes pasado se felicitaban, convencidos de que la protesta ciudadana había logrado tumbar una ley controvertida en el Congreso, asistieron el lunes por la noche a una reanimación del texto tras unas modificaciones menores, y con la colaboración de partidos que hace un mes criticaban la ley sin reparos.

Uno de los más activos en protestar contra la ley ha sido Enrique Dans, bloguero, profesor y defensor de los derechos digitales. La aprobación de la Ley le ha llevado a escribir varios posts, columnas y comentarios en Twitter. El martes por la mañana identificaba un culpable, Jose María Lassalle,al que considera "próximo ministro de Cultura" si el PP gana las elecciones.

En cuanto a la ley, Dans afirmaba en otro post que "El nuevo texto supone un intrincado andamiaje legal para apuntalar que la propiedad intelectual está por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos y que ni siquiera es un juez quien va a evaluar si ésta ha sido violada o no".

También mostraba su decepción Álex de la Iglesia, presidente de la Academia Española de Cine y que había iniciado un diálogo entre ciudadanos y creadores, ahora truncado por la aprobación de la ley. "Lo hemos intentando, y no habido respuesta", dijo el cineasta en Twitter. "Cero. Han pactado una ley que no conviene a NADIE. Dos intervenciones judiciales? Desastre."

David Bravo, abogado y uno de los presentes en la reunión en la Academia, resumía en Twitter "Que me pregunten si prefiero la Ley Sinde original o la enmendada es como preguntarme si prefiero un puñetazo en la boca o en el estómago", en referencia a las leves modificaciones del texto, que afectan sobre todo al proceso de obtener datos confidenciales de las páginas investigadas.

"Con la Ley Sinde se pretende crear un inquietante mecanismo administrativo al servicio de las multinacionales de la industria cultural para lograr lo que los tribunales les han negado hasta la fecha: el cierre de páginas web que les resultan molestas", denunció a su vez la organización de consumidores FACUA, afirmando que el texto relega a los jueces a un papel "menos que secundario".

En Internet no faltan los análisis, y artículos que cuestionan la efectividad o legitimidad de la ley, mientras que muchos medios tradicionales destacan lo "descafeinado" de la ley, o con pocas referencias a la oposición que existe entre los ciudadanos, y aún menos a las presiones estadounidenses para aprobar la ley, reflejadas en cables de WikiLeaks.

Entre los satisfechos con la Ley encontramos por supuesto a la ministra que le da nombre (aunque ahora tendrán que enfrentarse a peticiones de dimisión), al cantante Alejandro Sanz, que vivió su pequeño momento de fama por sus críticas a los internautas, y a miembros de la industria discográfica, aunque éstos han señalado que el nuevo proceso es tan sólo un primer paso.


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