Lo que avanzan las ciencias

Que los avances de la tecnología cambian nuestros hábitos de vida es algo indudable: ¿qué día no utiliza usted el teléfono móvil? ¿Quién no se ha bajado una canción de Internet? ¿Cuántos cables nos ahorramos gracias a las conexiones inalámbricas? ¿Cuánta gente está empezando a prescindir del teléfono fijo en casa para comunicarse exclusivamente vía messenger o Skype? Los progresos tecnológicos se incorporan a nuestra rutina casi imperceptiblemente. Al principio parecen cosa de unos pocos pirados, vanguardistas y pioneros en la adopción de novedades, pero una vez superados los obstáculos iniciales, se convierten en algo cotidiano para mucha gente.
Si ahora le dijeran que dentro de unos años su ropa incorporará sensores térmicos que ajustarán la temperatura de la prenda en función de las condiciones atmosféricas, o que sus camisas no se arrugarán nunca, o que llevaremos encima etiquetas de radiofrecuencia y diferentes tipos de chips, probablemente mostrará usted una mueca de escepticismo. Piénselo dos veces antes de desconfiar. ¿O acaso hubiera creído hace diez años a alguien que le dijera que en 2006 estaríamos localizables a todas horas por mor de un inseparable teléfono portátil, que accederíamos a todo el mundo a golpe de clics, que trabajaríamos pegados a una pantalla? Más


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