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Los abonados a las plataformas musicales de pago exigen contenidos y flexibilidad

Que la música online moverá muchos millones de dólares en el futuro (hasta 11.600 millones en 2005, según acaba de calcular IDC), no lo pone en duda casi nadie. Ahora bien, para hacerse con una pedazo del pastel las empresas del sector deberán cambiar de chip. La mayor parte de ellas confían en atraer clientes con anzuelos de dudosa calidad: pago por la descarga temporal de canciones, oferta limitada e imposibilidad para grabar los archivos en un CD. Nada malo si no fuera porque los programas gratuitos han acostumbrado mal a los internautas. Programas como AudioGalaxy, Kazaa o MusicCity permiten hacerse con un número ilimitado de canciones sin pagar un centavo, además de contar con una absoluta disponibilidad para grabarlas en CD sin demasiadas dificultades.

Pues eso, ni más ni menos, es lo que requieren los futuros abonados a las plataformas online de pago. Las dos demandas inamovibles son, a juicio de la consultora IDC, contenido y flexibilidad, algo que brilla por su ausencia entre la oferta actual. A día de hoy, cualquier usuario que se suscriba a una plataforma de pago (tipo Musicnet o PresPlay, aún en fase embrionaria) debe conocer el sello musical en el que graba el artista con el fin de saber si está disponible. Y es que los temas que componen los archivos musicales de estas empresas varía en función de la discográfica con las que hayan alcanzado un acuerdo de colaboración.

Otra de las cuestiones a las que deberán encontrar salida es la flexibilidad. Pocos se abonarán a un programa que ofrece canciones que, al cabo de unas semanas, desaparecen como por arte de magia del disco duro. No sólo eso: los futuros usuarios exigirán que estos temas se puedan pasar a un CD para escucharlo en el reproductor tradicional o en su aparto de MP3. La analista de dispositivos y tecnologías para el consumo de IDC, Susan Kevorkian, considera que las discográficas no tomarán conciencia del asunto hasta, por lo menos, un par de años. \”Esta es una tecnología muy joven y el mercado tardará algún tiempo en asimilarla\”, opina. En fin, que salvo a la discográfica EMI, hacer cambiar de idea a la industria musical es una tarea casi imposible de conseguir.