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Los bichos adorables invaden la Red

Ahora que Twitter está en todas partes, la Red está llena de lindos pajaritos blancos y azules. Y aunque algunos despistados nos hemos dado cuenta ahora, el caso es que los bichitos tiernos de alegres colores llevan un tiempo extendiendo su gorjeante imperio sobre el sector de las nuevas tecnologías. Como los extras de una película de Disney invadiendo el bosque, los animalitos se multiplican en las TIC en una especie de epidemia que oscila en la frontera entre lo mono y lo directamente ñoño. Especialmente cuando hablamos de pajaritos. ¿Y esto por qué? ¿Será porque hay más jóvenes que antes en la Red, que aún tienen el cuarto lleno de peluches entre el ordenador y la PlayStation? Sí, pero no tanto, si la mitad de los internautas está en la amplia franja entre los 18 y los 44 años en EEUU. Estos animalitos son bastante achuchables, con colores llamativos y formas amables, y habrá quien considere que esto los hace más accesibles para las mujeres. ¿Será que ahora hay más internautas mujeres? Pues no, tampoco. El porcentaje de usuarias de Internet varía por estadísticas, pero como mucho es igual que el de usuarios. De hecho, lo normal es que se estime que las internautas son menos, y como veremos más abajo, algunas mascotas tienen un éxito mucho mayor entre los hombres. Desconocemos las estadísticas entre los diseñadores de logotipos. Criaturas del software libre La Fundación Mozilla tiene buena parte de la culpa, aunque sólo sea porque tiene dos mascotas y empezó antes: el pájaro azul de su servicio de correo Thunderbird y el llamativo bichejo naranja de su navegador Firefox. El navegador comenzó con un fénix como logotipo, pero tuvo que cambiar a mamífero por problemas de copyright. Los entendidos ya sabrán que no es un zorro, como podría parecer, sino un exótico panda rojo. Esto de las mascotas parece cosa del software libre, si nos acordamos del editor gráfico Gimp y su simpático perro. Al fin y al cabo, como no hay que pagar derechos por reinventarlo, los diseñadores con tiempo libre que hay en el mundo se dedican a diseñar iconos y productos varios con los bichejos en cuestión, que por lo general tienen los ojos enormes y los colores más brillantes jamás soñados por el Photoshop. Así, nadie llega a la altura de las mil caras de Tux, el pingüino de Linux, al que sus seguidores lo mismo le ponen de pirata que de ninja, de Papá Noel o de Marge Simpson. Y de esmoquin, claro, que de ahí viene su nombre. Una elefanta, se balanceaba… Es verdad que Apple lleva tiempo lanzando productos con nombres de animales, pero hace unos años, ¿nos hubiéramos tomado en serio a Steve Jobs si nos hubiera presentado el navegador Leopard con un minino manchado por icono? Y lo más parecido que Microsoft nos enseñó a toda esta fauna era aquel clip exasperante que nos preguntaba una y otra vez si estábamos seguros de que no queríamos escribir una carta. El muy listillo. Y sin embargo, cuando nació Menéame, gran ejemplo de agregador de noticias en español, no vino con un complicado logotipo corporativo, sino con un acogedor tono naranja… y una elefanta, por aquello de la canción. ¿Acaso hay algo más mono que un elefantito? La Gran Invasión, sin embargo, es la de Twitter. Desde las páginas de medios de comunicación respetados hasta el blog de la vecina, todo está lleno de pajaritos azules, derivados de aquel dibujo que les costó unos seis dólares. Las aves llegaron acompañadas de la ballena blanca del servicio caído, que es mucho más amable que un seco \”Error 404\” o el terrible pantallazo azul de la muerte. Tampoco se crean que esta tendencia es sólo cosa de fauna, porque el último en sumarse a esta moda no es un animal –los androides no son animales, ¿verdad?- aunque tampoco por eso es menos cuco. Google lanzó su sistema operativo móvil, Android, bajo la bandera de un robot color verde manzana que si somos sinceros, nos resulta un poco familiar. Reyes del merchandising Animal o no, el recién llegado sólo ha tardado un par de meses en inundar la Red de peluches, cojines y hasta recortables que hacen las delicias de sus seguidores. Peluches, cojines y recortables que acaban en habitaciones varoniles, porque, ¿se acuerdan de aquello que decíamos sobre que los bichos bonitos son cosa de mujeres? Pues la gran mayoría de los usuarios de Android (es decir, de la gente que crea y compra este merchandising) son hombres. Ah, el merchandising. Pensemos un momento en esto. No son sólo tazas y muñecos, que se quedan en casa, sino también camisetas. A la gente le encantan las camisetas, y hace lo impensable: comprarse una camiseta corporativa (¿eso no se regalaban en la tómbola?) y llevarla por la calle, orgulloso como si de la camiseta de su equipo se tratara. A ver si va a ser por eso que los logos son tan cucos.


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